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Pintadas homófobas en la puerta del garaje de la casa. C7
Obligados a irse de Gáldar por miedo
Gran Canaria

Obligados a irse de Gáldar por miedo

Delito de odio ·

Una pareja de alemanes denuncia que han abandonado su vivienda en Sardina aterrorizados por una serie de amenazas homófobas

Viernes, 21 de junio 2024, 22:56

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Pintadas homófobas en la puerta del garaje, cagadas de perro en la misma entrada de la vivienda, gritos, ruidos, amenazas...

Una suma de hechos han obligado a una joven pareja de alemanes a marcharse de su casa en Sardina de Gáldar, a donde habían llegado hace aproximadamente un año enamorados del mar y de la supuesta tranquilidad que a primera vista ofrece el lugar.

Un enclave de casas diseminadas en la costa galdense de la que ahora se han marchado «aterrorizados», dice el abogado de los dos hombres.

Carlos Bethencourt, el representante legal, explica que la pareja ha puesto en venta la propiedad a la que con tanta ilusión llegaron y de la que se van después de sufrir el acoso y el odio de un grupo de personas sin identificar.

En mayo la pareja curso la correspondiente denuncia ante el puesto de la Guardia Civil en Guía.

Pero poco se ha podido hacer a la vista «del muro de silencio que impera en el lugar», señala el abogado. «Es como una película de terror rural, donde nadie ha visto nada, nadie sabe nada».

Pero lo cierto es que los dos ciudadanos alemanes, «jóvenes, informáticos, con ganas de integrarse en la sociedad de Gáldar», se han ido; «no desean que se sepa dónde están, tienen miedo».

Y no es justo, señala Bethencourt. «Se van por la presión y por todo lo vivido. Es triste». Sobre todo porque han sufrido ataques homófobos, recalca. «Les pintaron la puerta del garaje» no una vez sino dos veces. La palabra marica bien grande. Y tienen miedo a que la cosa vaya a más.

Todo parte, señala el letrado, «porque pidieron que se cumplieran las normas» cuando vecinos de las escasas cuatro viviendas que hay en la calle en cuestión hicieron una fiesta nocturna en plena vía. Un paso en el que no se puede además hacer nada debido a que está señalizado como lugar de evacuación en caso de accidente marítimo o ahogamiento. Al no llegar a un entendimiento, la pareja de alemanes llamó a la policía, que les dio la razón.

A partir de ese hecho, comenzó el acoso hasta que «les han obligado a irse». Aunque hay denuncia, «no hay testigos», nadie sabe quién materializó las pintadas homófobas.

Y se da la paradoja de que sí hay testigos cuando uno de los hombres pidió a una vecina que no dejase por sistema la caca de su perro en su puerta. Como resultado, «ella denunció a mi cliente por una supuesta agresión, la dueña del perro».

Y como parece que legalmente poco más se puede hacer. «Por lo menos, que se sepa».

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