Teodoro Sosa y Francisco García dialogan amistosamente en plena Avenida de Canarias, en Santa Lucía de Tirajana. / JUAN CARLOS ALONSO

El eje norte sur de la isla reclama su sitio

Gáldar y Santa Lucía tiran de sus comarcas al tiempo que sus alcaldes, Teodoro Sosa y Francisco García, cada vez ganan más peso en la política insular

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Santa Lucía de Tirajana

Jugaron un papel clave en la etapa prehispánica. Cueva Pintada, en Gáldar, y La Fortaleza, en Santa Lucía de Tirajana, quedan como testigos de aquella relevancia. Luego el devenir de los siglos les fue restando peso poco a poco, siempre bajo la sombra de esa especie de doble capitalidad Las Palmas-Telde.

La agricultura de exportación les volvió a poner en el mapa en la primera mitad del siglo XX, con el cultivo de plátano en Gáldar y el de tomate en Vecindario, pero España, y Canarias, se abrieron al mundo y los turistas les sacaron otra vez de la foto. Tocó reinventarse y lo han conseguido.

Hoy ambos municipios tiran de sus comarcas y sus respectivos alcaldes, Teodoro Sosa y Francisco García, casi de una misma generación y en el mismo partido, cada vez ganan más peso en el contexto político insular. El eje norte-sur reclama su sitio.

Ambos municipios comparten pujanza comercial

«Gáldar históricamente ha sido una ciudad importante en la isla y en el archipiélago. Podemos interpretar que es la capital del norte», aseguraba estos días García en un diálogo cara-cara con Sosa, en el que hablaron sobre el papel de ambos municipios, sus similitudes y las sinergias que pueden darse entre ellos.

«Santa Lucía, por su parte, es una ciudad nueva, con una importante proyección en las últimas tres décadas, que, quizás por nuestra posición en la isla, entre el aeropuerto y el sur turístico, nos hemos convertido en un referente comercial», añade su alcalde.

En eso, apunta Sosa, también se parecen bastante. Aunque matiza que en Gáldar la agricultura de exportación sigue pujante, con cuatro cooperativas agrícolas activas, tiene claro que su empuje radica hoy en el comercio. «Gáldar y Santa Lucía son referentes comerciales. Gáldar es el punto de contacto estrecho de todo el norte de la isla y tengo claro que Vecindario se ha convertido en ese polo de atracción económica-comercial del sureste».

Los dos alcaldes paseando por la zona peatonal de la Avenida de Canarias. / juan carlos alonso

A estas semejanzas económicas se les suman estrechos lazos familiares labrados durante generaciones, porque, como subraya Teodoro Sosa, «la mano de obra que atendió estos campos del sureste vino del interior y del norte de la isla».

La lista de parecidos no acaba ahí. García enumera otras de corrido, como los deportes náuticos, el windsurf, en Santa Lucía, y el sur, en Gáldar, que les han convertido en punto de destino de amantes de las olas de todo el mundo. No en vano, ambos acogen sendos campeonatos mundiales de ambas disciplinas, en Pozo Izquierdo y en El Frontón, respectivamente.

Apuesta por la tecnología y el desarrollo sostenible

O la apuesta por la investigación tecnológica y el desarrollo sostenible, aunque en esto, como reconoce Sosa, el sureste, y Santa Lucía, le llevan la delantera a Gáldar y al norte. « Han sido un ejemplo de ciclo integral del agua muy potente y un referente en toda Canarias; cuando empiezan a colocarse los primeros parques eólicos y fotovoltaicos en el sureste, en el norte era impensable esa apuesta, y menos con inversión pública», subraya el alcalde galdense, que confiesa que cuando empezó en política miraba a la comarca sureste «con sana envidia».

La clave estuvo en la necesidad. A Gáldar no le hacía falta, mientras que a Santa Lucía, Ingenio o Agüimes no les quedó otra. «Nos dotamos de una herramienta, que fue la Mancomunidad del Sureste; la creamos porque básicamente no teníamos agua y a partir de ahí hemos mancomunado servicios y hemos aprovechado las oportunidades que nos da este territorio: el sol y el aire», apostilla Francisco García. Por si no fuera poco, añade, el municipio alberga el Instituto Tecnológico de Canarias, con el que desarrollan «múltiples experiencias de colaboración».

Gáldar, por su parte, ya va dando pasos en esa dirección. «Estamos siendo ya el referente del Parque Científico Tecnológico del norte y hemos hecho una inversión importante para tener un parque eólico y una planta fotovoltaica propias», señala Sosa.

Obligados a marcar diferencias

Lo cierto es que, pese a tantas concordancias, ambos reconocen que en cierta manera han vivido de espaldas y defienden que uno y otro, desde sus respectivas comarcas, pueden ayudar a reivindicarse en el contexto insular. El sureste, argumenta García, ya lo hace desde hace bastante tiempo. Admite que para conseguirlo han tenido que «marcar diferencias, porque siempre los polos tractores están en las ciudades y más en una isla tan pequeña», pero hoy ya no siente que el municipio esté a la sombra de San Bartolomé o Telde y afirma tajante que Santa Lucía asume el papel de «locomotora del sureste».

«El norte siempre ha estado en el vagón de cola»

Por su parte, Teodoro Sosa entiende que al norte le queda algún camino más que recorrer, sobre todo en cuanto a infraestructuras. «El norte siempre ha estado en el vagón de cola», afirma. Es más, parte de la base de que no se le ha dado el lugar que merece. «Las carreteras del norte se han conseguido cuando el norte se ha echado a la calle». Y con todo y con eso, recuerda que todavía queda el tramo Quintanilla-San Andrés en el que hay que circular a 50 kilómetros por hora.

«Queda por tanto mucha tarea por hacer, pero también es verdad que en las últimas dos décadas el norte ha mejorado». Cita los tramos de vía con varios carriles de ida y vuelta, el impulso a algunas zonas industriales, «inexistentes hace 25 años», las zonas comerciales y una forma de turismo diferenciado, apunta Sosa, al que puede aspirar el norte en tanto que reservorio «de ese punto de canariedad que queda en Gran Canaria y que no se puede permitir perder».

«Tenemos formación y experiencia, ya pasamos el examen»

Para asumir esos retos ambos no solo ven con fuerza, sino, además, preparados. Les sobra arraigo para defender a sus pueblos. Los dos reivindican que nacieron en sus municipios. Y también sus orígenes. Teodoro Sosa, de padre albañil y madre ama de casa, y de abuelos arrieros. Francisco García, por su parte, presume de ancestros de hondo compromiso social y político. Uno de sus abuelos fue juez de paz y concejal y su padre fue concejal, igual que dos de sus tíos. «Me viene en vena».

Otro momento del encuentro entre los dos alcaldes. / Juan carlos alonso

Y aunque los dos se siguen viendo centrados en sus municipios, no renuncian a dar el paso a responsabilidades en instancias superiores. Sosa, de hecho, ya lo dio dio. Este mandato ha compatibilizado la alcaldía con el Cabildo y quiere seguir haciéndolo, si la familia y la organización le apoyan. Aunque admite que tras 15 años como regidor municipal su etapa como alcalde «se puede ir terminando», subraya que le gustaría «que volviera a suceder lo mismo que ha sucedido en este mandato, estar de consejero y estar de alcalde; sería feliz».

No tienen prisa, pero también son conscientes de que forman parte de la generación que sigue a la que ahora dirige NC y de que puede que les toque protagonizar la renovación. Si llega el caso, Sosa entiende que están preparados. «Somos gente currante, tenemos formación y experiencia, hemos sido ediles y ahora alcaldes, ya pasamos el examen». Y los dos se valoran mutuamente. De García dice Sosa que «tiene las hechuras de político de Las Tirajanas, bonachón». Y García, a preguntas de este periódico, vería en Sosa «un buen presidente del Cabildo».