Morales intenta evitar la sanción europea por las cabras de Guguy

El presidente del Cabildo solicita una reunión urgente al programa Life de la Comisión para convencerle de que las apañadas acabarán con la población asilvestrada. Bruselas baraja exigir la devolución de 400.000 euros ya invertidos

jesús quesada las palmas de gran canaria

El presidente del Cabildo, Antonio Morales, ha pedido una reunión urgente al director del programa Life de la Comisión Europea, Jean-Claude Merciol, para intentar convencerle de que el método de erradicación de las cabras asilvestradas en la Reserva Natural Especial de Guguy emprendido por la corporación insular, las apañadas colectivas, «da resultados solventes y sostenibles a medio plazo», mientras que el empleado con anterioridad, las batidas a tiros «sin contar con la población local, asegura el resultado inmediato pero es totalmente incapaz de impedir que vuelva a reproducirse el problema pasado un corto periodo de tiempo».

Así lo asegura en la carta que le envió esta semana con el ánimo de evitar que la Comisión Europea cumpla la amenaza de exigir al Cabildo que le devuelva los fondos comunitarios invertidos para la repoblación de Guguy, 400.000 euros, por incumplir una de las acciones obligatorias, el control de herbívoros.

Consciente de que el proyecto Life tiene plazos que cumplir para presentar datos de erradicación, y de que esos plazos incompatibles con una política de gestión medioambiental inclusiva y participativa, expone Morales en la misiva, «le rogaría que mantuviéramos una reunión de trabajo» para analizar en detalle la situación actual y «buscar fórmulas que nos permitan alcanzar los resultados por todos deseados». Propone que sea en las instalaciones de la Unidad Life en Bruselas junto al equipo de Gesplan y la Consejería de Medio Ambiente que dirige las medidas de control.

Morales resalta que la aplicación de las batidas a tiros hechas al principio de este mandato tropezaron con «un importante movimiento social entre la población local rural», al tratarse de «un uso contrario a su identidad cultural», que demanda formar parte de la gestión y que se le incluya en la toma de decisiones sobre los asuntos de gestión medioambiental que les atañen más directamente.

controladas en 2019. El último informe que el Cabildo remitió a Europa, en agosto, defendía su método explicando que de 300 cabras en enero se pasó a 236 en julio de 2018. Los técnicos aseguran que los datos prueban la eficacia de las apañadas y prevén tener las cabras asilvestradas bajo control en 2019.