Antonio Morales saluda a María del Carmen Junco Lojendio, hija del autor de las memorias. / JUAN CARLOS ALONSO

Presentación del libro 'Héroes de Chabola'

«Su único delito fue apoyar la legalidad de la República y oponerse al golpe militar»

La publicación recoge la historia de Antonio Junco Toral, represaliado del franquismo que pasó dos años en campos de concentración canarios

Dánae Pérez
DÁNAE PÉREZ Las Palmas de Gran Canaria

Suele decirse que solo muere lo que se olvida. En la tarde de este martes, en un abarrotado patio del Cabildo de Gran Canaria, el intelectual y trabajador de la corporación insular Antonio Junco Toral, una de las cientos de miles de víctimas -directas e indirectas- de la represión franquista en el archipiélago, cobró vida 87 años después de su muerte.

Lo hizo (y lo hará ya, eternamente, más allá del recuerdo de sus familiares) a través de sus memorias: Héroes de Chabola (Mercurio Editorial), una publicación que recoge las atrocidades que vivió (y redactó luego) tras el golpe militar del 18 de julio de 1936.

Antonio pasó, durante dos años, por comisaría, prisión y por los campos de concentración de Gran Canaria -Isleta y Gando- y por el tinerfeño de Fyffes. Previamente, sufrió una brutal paliza que requirió su ingreso en el Hospital San Martín. Su único delito, tal y como lamentó su nieta, Cristina Vallejo, en la presentación del libro celebrada esta misma tarde, fue apoyar la legalidad de la República ante el Gobierno Civil de Las Palmas y oponerse al golpe militar. Fue detenido con 36 años y seis hijos.

El historiador Sergio Millares, también presente en el acto, tiene gran parte de la responsabilidad de que esta historia -silenciada por imposición de los vencedores sobre los vencidos, según sostuvo la nieta de Antonio Junco, «a base de una dura represión»- vea la luz ahora, en tiempos en los que «han proliferado lo que podemos llamar negacionistas», aquellos que niegan que el del 18 de julio del 36 fuera un «golpe militar contra un sistema democrático». «Este libro es el mejor desmentido», sentenció el historiador a este respecto.

El patio del Cabildo de Gran Canaria lució lleno -muchas personas se quedaron de pie- durante la presentación del libro. / JUAN CARLOS ALONSO

Por su parte, el presidente de la corporación grancanaria -que ha apoyado la edición de 'Héroes de Chabola'-, Antonio Morales, señaló que publicaciones como esta «son acciones de justicia debida», ya que pueden «ayudar a entender lo que pasó en las islas» en el mencionado episodio negro de la historia.

Tanto es así, que el Cabildo grancacario ofrecerá un homenaje público a su personal represaliado por el fascismo, y que han podido ser identificados, con motivo de su 110 aniversario.

«Bajo los auspicios de dios y bajo la libertad»

La intervención más especial del evento, sin duda, fue la de María del Carmen Junco Lojendio, de 95 años, una de las hijas mayores de Antonio. Fue, a su vez, la más entrañable: «Yo también traigo mi chuletita, no crea», dijo, después de que Morales le cediera la palabra.

«Estoy muy emocionada... ¡Ay!, pero me faltan los lentes, no veo nada», se 'autointerrumpió' de la forma más natural y aplaudida de la tarde. Una vez con las gafas sobre la nariz, la mujer se mostró «muy emocionada» por poder cumplir «este homenaje», que hacía muchos años quería rendir a su padre, a quien definió como «un luchador».

Tras agradecer a los presentes su apoyo por el alumbramiento de las memorias, leyó una nota que encontró en un álbum familiar de su padre y que, para ella, resume a la perfección los ideales y figura del mismo. El escrito, que hace referencia al hogar de la familia, situado en Ciudad Jardín, dice así: «Este hogar de los Junco Lojendio fue fundado bajo los auspicios de dios y de la libertad».

Entre el público, además, se encontraba Miguel Planas, nieto de María del Carmen Junco y quien, tras sufrir un accidente y quedar tetrapléjico, está recaudando fondos para poder adaptar su casa y abandonar la Unidad de Lesionados Medulares. María del Carmen ya había adelantado que los fondos que perciba con este libro -algo que será posible en su segunda edición- irán destinados, íntegros, al joven.

María del Carmen Junco Lojendio. / Juan Carlos Alonso

Biografía de Antonio Junco Toral

El que fuera trabajador del Cabildo grancanario nació el 13 de noviembre de 1899 en Oviedo y se trasladó a la isla redonda, donde desarrolló toda su vida, a la edad de 7 años. Estudió en la Escuela de Comercio de Tenerife, donde se graduó en 1918, y en 1921 empezó a trabajar en el Cabildo Insular de Gran Canaria, en la sección de Cuentas y Presupuestos.

Al mismo tiempo, ejerció como profesor en la Escuela de Comercio de Las Palmas, aunque la profesión «más interesante para él», según desveló su nieta, fue la de periodista, la que desempeñó con pasión en el Diario de Las Palmas, donde asumió las funciones de redactor jefe y administrador. De hecho, también estuvo al frente de la Asociación de la Prensa Diaria de Las Palmas como secretario. «Una vida normal» que se tornó en pesadilla, en el ya citado golpe de militar.

Tras salir, como hombre libre y absuelto de todos los cargos, la pesadilla continuó, pues «se encontró suspendido de empleo y sueldo, por el Cabildo, como consecuencia de su detención en el 36, destituido como profesor de la Escuela de Comercio, por sus ideas políticas, y con el Diario de Las Palmas cerrado», relató Cristina Vallejo.

Finalmente, falleció el 13 de marzo de 1955, a la edad de 55 años.

En este sentido, en la presentación de libro se quiso recordar a todos aquellos presos del franquismo, sobre todo procedentes del noroeste de la isla, de Arucas, Agaete y Gáldar, que fueron liberados para, posteriormente, volver a ser detenidos extrajudicialmente, asesinados y, una vez muertos, arrojados a pozos de Arucas y de la Sima de Jinámar.

«Aquella memoria que quiso ser borrada se ha ido materializando en los últimos años, gracias a la labor que desempeñan las asociaciones de memoria histórica y a los trabajos que viene desarrollando el Cabildo de Gran Canaria», manifestó Morales.