María Martín en el vídeo, que compartió en redes, donde denuncia la agresión que sufrió.

«Hay que impartir charlas contra la gordofobia en los colegios ya»

María Martín sufrió una agresión gordofóbica el pasado febrero y asegura que este tipo de discriminación «está más presente de lo que pensábamos»

Dánae Pérez
DÁNAE PÉREZ

«Estoy bien, tranquila y llevándolo lo mejor posible», asegura María Martín al otro lado del teléfono. Resume, así, su estado anímico, tras la agresión gordofóbica que sufrió el pasado febrero, cuando circulaba con su patinete por una calle del Carrizal. «Gorda asquerosa», le espetaron, mientras le lanzaban una botella de cristal que le impactó en el rostro. Dos hombres en el interior de un vehículo, a los que acababa de dejar paso, perpetraron la agresión.

María reunió las fuerzas para denunciar lo sucedido públicamente, tanto en redes sociales como en el pleno del Ayuntamiento de Ingenio, donde ofreció un discurso que arrancó un aplauso duradero, y ante la policía.

Respecto a esta segunda denuncia, informa, «no se ha avanzado nada», pues los datos que tiene «son muy pocos», el color y la marca del coche: un volkswagen polo gris. Y es que en el momento de la agresión, sufrió un shock que le impidió apuntar la matrícula. Todavía hoy cierra los ojos y se pregunta: «¿Qué fue esto?, ¿en qué momento?, ¿por qué?».

La pública, sin embargo, ha cosechado mayor éxito, ya que la gordofobia ha alcanzado gran visibilidad, justo lo que ella perseguía al compartir su experiencia. «La gordofobia existe, está ahí y está más presente de lo que pensábamos», asevera.

El problema de la normalización

El gran problema, señala, es que la gordofobia se ha normalizado; se ha normalizado, por ejemplo, el hecho de que se metan con los niños en el colegio por tener sobrepeso. Reconoce que ella también ha normalizado ciertos comentarios (algo de lo que no se había percatado antes de la agresión), como que la llamen gorda o le digan que se ponga a dieta.

María Martín en su intervención en el pleno del Ayuntamiento de Ingenio. / c7

A esto, agrega, no ayudan las redes sociales, donde hay una «facilidad tan grande» para insultar o lanzar comentarios hirientes «ocultos tras un perfil falso». Detalla, que la denuncia de su agresión desató infinidad de mensajes de apoyo, así como de personas que han pasado o están pasando por una situación similar, pero también hirientes, donde se cuestionaba que una persona de su peso pudiera montar en patinete, entre otros.

Por consiguiente, considera que la educación desde la base, desde la infancia , es la clave para combatir la gordofobia. «Hay que impartir charlas contra la gordofobia en los colegios ya», al igual que se hace con la homofobia o violencia machista, enfatiza.

María pone en una balanza lo positivo y negativo que le ha supuesto denunciar la agresión y asegura que lo positivo gana, no solo por el apoyo recibido, sino, muy especialmente, por la visibilidad que ha ganado esta discriminación hacia las personas con sobrepeso. «Piensas lo ocurrido y te amedrenta un poco, te dan ganas de llorar, pero compensa la respuesta de la gente», concluye.

Por el momento, su lucha, su valentía y denuncia la han llevado hasta la ponencia Mujeres de Ingenio, impulsada por la Asociación de Vecinos del Molinillo, que se celebrará el próximo 15 de marzo.