Vista general del cauce del tramo bajo del barranco, plantado de plataneras. / JUAN CARLOS ALONSO

Lopesan cultiva 70 hectáreas y rescata el paisaje agrícola que tuvo Veneguera

Un vídeo viejo vuelto a publicar crea confusión sobre unas obras en el barranco. Pero eran de 2017 y solo preparaban el terreno para un cultivo

G. FLORIDO Mogán.

Un vídeo en las redes sociales insinuaba días atrás obras de urbanización en el barranco de Veneguera. No tardó en cundir la inquietud. Este paisaje se convirtió en un símbolo de los grancanarios, que desató un movimiento social en los años 80 y 90 del siglo XX para impedir que se convirtiera en el nuevo Puerto Rico de Mogán. Pero no, ni el vídeo era de ahora, sino de 2016 o 2017, ni las obras eran de urbanización, sino de sorriba. Estaban aportando suelo vegetal para cultivar. Y es que desde 2014 hasta ahora Lopesan ha elevado de 29 a 70 las hectáreas cultivadas en este barranco y avanza en el rescate del paisaje agrícola de Veneguera, que fue, por otra parte, el propósito que anunció cuando adquirió estos terrenos hace ya siete años.

En concreto, el tramo objeto del vídeo es el que está situado en medio de dos de las fincas de plataneras que Lopesan tiene en producción en el cauce. Entonces preparaban el terreno para plantar más de 2.000 aguacateros. Hoy basta recorrer ese mismo camino y comprobar que los árboles están, y que incluso algunos van cogiendo siendo porte. Aquellas obras, por cierto, recalca Yerou Lobo, responsable en Lopesan de la Finca de Veneguera, contaron con los correspondientes permisos, desde la consabida calificación territorial, necesaria para acciones en suelo rústico, hasta la autorización del Consejo Insular de Aguas y la licencia municipal.

Plantación de plataneras. / Juan Carlos alonso

De las 70 hectáreas plantadas a día de hoy, hay ocho que se sitúan en la ladera izquierda, barranco abajo, en la que los gestores de la finca han creado una especie de botánico subtropical. «En su día estuvo plantado, pero cuando la empresa compró estas tierras no había nada. Ahora está cultivado con frutales subtropicales de todo tipo». Lobo los cita de memoria: lichis, canisteles, zapotes, mamei, guayabos rojos, longan... «Son especies que todavía no tienen mercado y que, por el clima especial de este lugar, aquí se pueden dar bien; estamos probando, si alguna tiene un potencial suficiente, apostaremos por ella». Subraya el responsable de la finca que este cultivo tan diverso de frutales es único en Canarias y que algún día podría ser incluso visitable.

Los datos

  • 50 trabajadores. Son los que cuidan ahora de la finca. Cuando la compró Lopesan había 26

  • 1,18 millones. Son los kilos, sobre todo de frutas, que se recolectaron en 2020. 779.000 fueron de plátanos.

En 2020 en Veneguera se produjeron 1.176.000 kilos, la inmensa mayoría de frutas, pero también hortalizas, de los que el grueso, 779.559, fueron de plátano. El resto de la cosecha fue muy diversa. Hay hasta 64 referencias distintas, entre las que destacan, por su volumen de producción, además de los plátanos, las mangas (96.000 kilos en 2020), las naranjas (82.000), los limones (60.000), las piñas (48.000), los aguacates (27.000), las papayas (23.100) o los pomelos (10.500). Lo que recolectan aquí, explica Yerou Lobo, va destinado al suministro de los hoteles de la cadena. «Esto es una apuesta clara por los productos kilómetro cero», subraya.

Aguacateros plantados hace poco. / JUan Carlos alonso

Lobo lamenta la confusión generada por el vídeo porque deja claro que lo que está haciendo Lopesan respeta el espíritu de la norma que se aprobó para proteger este barranco, que no es otro que «potenciar los usos tradicionales para fijar la población a la zona». En esa línea apunta que no solo mantuvieron a los 26 trabajadores que cuidaban en 2014 de estas tierras, sino que ya van por 50, y todos del entorno. Recordó, de hecho, que en el pasado Veneguera era un paraíso agrícola. Hay reseñas que hablan de hasta 3.000 trabajadores en la primera mitad del siglo XX. «Una simple mirada al cauce y a las laderas deja ver que estaba cultivado, está incluso organizado en bancales». Este paisaje pertenece al Parque Rural del Nublo, que, recalca, «no es un parque nacional, sino una figura de protección que también apuesta por salvar los usos tradicionales y sostenibles, como la agricultura».

En la finca hay hasta 64 referencias distintas. Estos son papayos. / JUan Carlos alonso

Y Lopesan, que compró esta inmensa finca de 2.800 hectáreas al Banco Santander, quiere seguir plantando. Su intención es avanzar hacia la costa. Pero eso será más adelante.