Reina y Laye se disponen a comenzar su paseo / . cober

Vidas que conectan en un paseo en triciclo

Sítycleta Sin Límites es un proyecto solidario para mayores que ayuda a romper la soledad no deseada y enlaza historias como la de Reina Lucrecia y Laye Konate

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

Un joven de 21 años de Guinea Conakry que llegó a Gran Canaria hace seis años en patera y una venezolana a punto de cumplir los 97 que suma dos décadas de residencia en una isla que conoció mucho tiempo atrás y la enamoró hasta el punto de trasladarse a ella cuando su hija la eligió como destino para su jubilación.

A priori, dos historias destinadas a no cruzarse que sin embargo h an conectado a través de Sítycleta Sin Límites, el proyecto solidario que arrancó el pasado mes de julio, impulsado por Sagulpa y gestiona la asociación Mejor en Bici, que además de ofrecer paseos en un triciclo adaptado y eléctrico para personas mayores de 65 años o con dificultades motoras para recorrer diferentes puntos de la ciudad, desarrolla una faceta solidaria que busca paliar la soledad no deseada que afrontan muchas personas de este sector de la población y propiciar «el intercambio intergeneracional», como explica el coordinador de este proyecto de voluntariado Yeray Bombín.

Aunque en el caso de Reina Lucrecia la soledad no es un problema porque se reconoce «muy cuidada y querida» por sus dos hijas, esta mujer inquieta que ha hecho «diez cursos en al Universidad Popular», y a la que le gusta tejer, bordar y hacer crucigramas y sudokus, s e animó a aceptar la propuesta que le hizo su nieto de inscribirla en el programa.

Arriba y a la izquierda, Laye atiende a Reina. Sobre estas líneas, con Julia y Asunción, otras usuarias. / Cober

Fue así como conoció a Laye Konate, un joven voluntario que se animó a tomar parte en el programa porque «me gusta estar con personas mayores ya que aprendo de ellos y me cuentan cosas de como era la ciudad antes». Precisamente el hecho de ser dos personas de fuera de la isla que por diversas circunstancias la han elegido como su hogar generó entre ellos una conexión especial desde el primer paseo que protagonizaron.

«Fuimos desde el Auditorio Alfredo Kraus hasta el Atlante», relata Reina, que no escatima en elogios a la hora de describir el trato que recibe tanto de Laye como de las otras personas que colaboran como voluntarias en Sítycleta Sin límites. «Son muy correctos y muy amables», asegura una mujer que se reconoce inquieta y a la que su carácter sociable lleva a contar las muchas historias que ha recopilado a lo largo de rica y extensa vida.

Unos relatos que Laye asegura le gusta escuchar «porque me recuerda a mis abuelos, que ya no están, y hacen que me sienta como en familia». Además, asegura que el hecho de que no haya vuelto a su país de origen desde que salió de él y que Reina tampoco haya regresado a Venezuela en estos 20 años también les ha unido a la hora de compartir vivencias.

Laye explica que ahora está trabajando y no tiene tanto tiempo para colaborar como voluntario, pero reconoce que es una tarea que le gusta, sobre todo porque asegura que e stas personas mayores «me dan conocimientos y valores, y sobre todo me recuerdan a la familia que no tengo aquí».

Un proyecto que camina gracias al voluntariado

Tres años han pasado desde que la asociación Mejor en Bici comenzó a batallar para que la capital grancanaria contara con un proyecto como el que estaba en marcha en Barcelona y que se tradujo en Sítycleta Sin límites. Esta iniciativa solidaria camina gracias al voluntariado, explica Yeray Bombín, integrantes de Mejor en bici y coordinador de una iniciativa que cuenta con 30 personas entre las que se encuentra mucha gente joven, pero también algunas ya jubiladas dispuestas a ayudar.

Los que quieran hacer uso de este servicio de paseo en triciclo eléctrico pueden contactar a través de Sagulpa o Mejor en Bici y solicitarlo mediante un formulario. Los recorridos, horarios, duraciones y lugares de salida se acuerdan con los usuarios y abarcan de la Vega de San José a La Isleta.