Sebastián Marrero, en su cama junto a su hijo Juan Pedro y su nuera María. / Cober

Tres años de «aislamiento social» a la espera de una rampa en San Nicolás

La familia de Sebastián Marrero reclama una solución para salvar los cinco escalones que limitan la vida de este vecino del risco capitalino con problemas de movilidad y una salud delicada que le obliga a acudir a revisiones periódicas

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

Los cinco escalones que dan acceso a la casa de Sebastián Marrero, en la calle Guadiana del risco de San Nicolás, son una barrera arquitectónica insalvable para una persona que lleva casi un cuarto de siglo arrastrando problemas de movilidad por la lesión medular que sufrió, a la que se han ido sumando otras patologías que, a sus 79 años, le mantienen postrado en una cama.

Su familia lleva tres años luchando para revertir esta situación y proporcionarle «una mejor calidad de vida». Su hijo, Juan Pedro Marrero, y la esposa de este, María Medina, no han dejado de caminar en busca de una solución que rompa el «aislamiento social» que denuncian lleva sufriendo todo este tiempo, además de facilitarle el traslado que debe hacer de forma periódica a los diferentes especialistas médicos que le tratan, pues recuerdan que «tiene una discapacidad reconocida por el Centro Base del Gobierno de Canarias de nivel 2 y grado 2».

La salida que la familia de Sebastián ve a su situación pasa por «ampliar la rampa» que se hizo en su día en esta vía de San Nicolás, «atravesando el solar colindante con la casa, que es propiedad del Ayuntamiento» y se encuentra lleno de escombros.

Juan Pedro y María con el proyecto que proponen para salvar los cinco escalones de acceso a la casa. / cober

Por eso, presentaron al Consistorio capitalino «un proyecto» que realizó «un ingeniero, para que vieran que realmente había posibilidades» de acometer la actuación que proponen, explica María.

«Nos dijeron que era verdad que se podía hacer y mandaron a los técnicos», relata María. Añade que les confirmaron que era factible ejecutar esa rampa «con unas placas que tienen».

Así las cosas, apunta que desde el Ayuntamiento se les confirmó que ese proyecto «está aprobado y que entra dentro del presupuesto de este año, después de tres años de estar esperándolo, y que se realizará».

Pero la familia señala que « no nos dan plazo» y que «hace como un año» se reunieron con el edil de Urbanismo «y nos dijo que la rampa está incluida en el Plan Urbanístico de San Nicolás y se va a ejecutar». Pero «él no puede esperar por un plan» y «esto al Ayuntamiento no le supone nada», exponen.

La familia explica que Sebastián está aislado por esta barrera arquitectónica. / cober

Además, Juan Pedro llama la atención sobre el hecho de que su padre, tras su último ingreso hospitalario del que recibió el alta el pasado viernes, ha tenido un bajón considerable y ha perdido la poca movilidad con la que contaba. Hasta el punto de que antes podían llevarlo a sus revisiones «con mucho trabajo pero en silla de ruedas», y ahora debe hacerlo en una ambulancia de traslado «en camilla».

Una circunstancia que complica más sus desplazamientos, pues dice que los técnicos sanitarios se ven con dificultades para salir y entrar al domicilio.

«Tenemos la sensación de que lo han desahuciado simplemente por ser un persona mayor. Y es una pena, porque está vivo», denuncia María.