Imagen del acusado durante el juicio. / F. J. F.

Tras tirarlo al pantalán: «Perdí el olfato y tengo secuelas psicológicas»

El acusado de empujar al vacío a un joven la noche de Halloween dijo que había bebido «muchísimo» y consumido drogas y no «recordaba nada»

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canari

Miguel Ángel M. M., el individuo que fue lanzado al pantalán del muelle Santa Catalina en el año 2016, declaró ayer en la vista oral celebrada ante la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas que las secuelas producidas por la caída habían cambiado su vida de forma drástica: «Sufrí una pérdida de olfato y me hace dependiente de los alimentos ya que no puedo saber si están buenos o malos. Tengo la custodia de mis hijas y me limita mucho que alguien me diga si están bien o mal ya que no huelo nada. También tengo secuelas psicológicas y mentales», dijo.

El presunto autor del empujón que acabó en tragedia es Martín Nicolás C. L., que dijo no recordar los hechos ya que había «bebido muchísimo» en la terraza Kopa Las Palmas y consumido «unas pastillas» y se enfrenta a penas de dos años para el fiscal Javier García Cabañas por un delito de lesiones, mientras que la acusación particular interesa diez por homicidio en grado de tentativa. Por su parte, la defensa solicita la libre absolución o, de forma subsidiaria, la pena mínima en el delito de lesiones de por imprudencia.

Miguel Ángel narró los hechos sin saber aún por qué se produjeron: «Estaba en el Kopa tomando algo y me provoqué al beber un buche de alcohol con una pajita. Como no me encontraba bien y tenía arcadas, fui al baño que estaba lleno y con colas, por lo que salí a la calle y me tumbé donde no había nadie, en el muro de chapa que daba al mar», en referencia a la zona más cercana al pantalán.

A los minutos, manifestó que notó «un contacto» y alguien que le dice «que te vas a ir al agua. Pensaba que era algún conocido, mire y no vi a nadie mirándome, por lo que puso ser alguien que pasó e hizo la gracia. No me quise incorporar para no buscar follones y a los minutos siento cómo meten fuertemente las manos debajo de mi espalda y me empujan de tal manera que no puedo agarrarme», detalló. «Metieron la mano por debajo mío y escuché como me dijo 'al agua'. Incluso diría que me golpeó y fue tal que no caí en medio del pantalán sino más adelante», rememoró. Cuando despertó en la unidad de Críticos, «no recordaba nada y me desperté con vómitos», dijo.

A raíz de esta brutal caída de más de cuatro metros, el denunciante sufre «vértigo y no puedo trabajar en altura ni soportar peso. Tampoco puedo hacer buceo o escalada que es lo que practicaba. Intento seguir haciendo mi día a día a pesar de todo, pero lo paso fatal», reflejó Miguel Ángel, quien sostuvo que no conocía «absolutamente de nada» al acusado «ni había tenido ningún problema anterior con él».

Por último, mostró su pesar por unos hechos que le han condicionado la vida ya que « esa noche incluso tenía a mis hijas conmigo y no iba a salir. Mi hermana vino de la península y se quedaron con ellas en casa de mi madre. Luego llamé a mi compañero e íbamos a ir a Farray pero acabamos en el Kopa de rebote», se lamentó.

No se acordaba de nada

Por su parte, Martín Nicolás C. L. sustentó su declaración en reconocer que se encontraba en la terraza Kopa y que había bebido «muchísimo, desde el mediodía» y cuando llegó al local ya no se «acordaba de nada, estaba muy muy mal», declaró.

No supo qué había hecho cuando salió de la terraza y cuando volvió a recobrar el sentido fue al día siguiente cuando se despertó: «Estaba en el Kopa con unos amigos y mi pareja, la madre de mi hijo, con la que tenía una relación ya deteriorada. Estaba tan mal que no recuerdo nada de nada y al día siguiente empecé a recibir llamadas de mucha gente que me dijeron lo que pasó. Yo estoy totalmente arrepentido de todo lo que le ocurrió a este chico, sobre todo después de ver las imágenes. Ha sido algo que nunca ha ido con mi forma de ser», expuso.

El fiscal rebajó su petición a los dos años por lesiones, mientras que la acusadora particular pidió diez por homicidio en grado de tentativa. La defensa interesa la absolución o la pena mínima por lesiones.

Vídeo. F.J.F.

La testigo durante su comparecencia. / F. J. F.

El surrealista testimonio de la expareja del acusado irritó a la Sala

Durante la vista declaró como testigo la expareja del acusado, que fue quien llamó a la policía poco después del suceso para denunciar que Martín Nicolás C. L. le había «levantado la mano» en el Kopa y que éste «había cometido un delito» al tirar a otra persona «de un sitio abajo» y le «reventó toa la cabeza», dijo textualmente en la conversación telefónica que se reprodujo en la sala.

Pero en la vista, esta joven manifestó a preguntas del fiscal que dicha llamada la había realizado solo por despecho ya que «me encontraba histérica, estaba muy mal» y celosa «porque había visto a Martín con otras chicas durante la noche», negando de esta forma que lo denunciado a la policía en esa llamada fuese cierto.

«Yo esa noche llegué a mi casa mal, desquiciada porque vi a Martín fatal y con chichas y demás, y metí en la conversación hasta a mi hermana ya que dije que llamó ella y se le presentó la policía en la puerta de su casa», respondió la testigo. En ese momento, fue advertida por la magistrada Pilar Parejo de que podía estar cometiendo un delito de falso testimonio si no decía la verdad al percatarse lo surrealista de su declaración. «Yo estoy diciendo la verdad», respondió bajo juramento. «Fue así, no estuve en el lugar de los hechos y llamé para acusar a mi exnovio e hice de todo. Estaba más alejada pero no vi lo que pasó y luego cuando me volvió a llamar la policía dije que no había sido yo», añadió ante el malestar del Ministerio Fiscal.

Cuando la policía detuvo al acusado, la testigo dijo que no le sorprendió «porque yo lo había acusado», aunque vivían juntos y solo se lo había comentado «por encima». «Lo que dije a la policía que me levantó la mano era mentira», añadió.