Santa Catalina pide una ordenación diferenciada de terrazas por zonas

Los empresarios de Santa Catalina anunciaron este martes su intención de solicitar al Ayuntamiento que trate de manera específica a cada zona de la ciudad en lo que se refiere a la ordenación de terrazas. La propuesta cuenta con el apoyo de la oposición. Desde el gobierno se asegura que la norma puede cambiarse con las alegaciones.

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

El vicepresidente de la asociación de empresarios de Santa Catalina, Félix Miranda, anunció este martes la presentación de alegaciones contra la nueva ordenanza de terrazas que aprobó la Junta de Gobierno de la Ciudad y que aún debe pasar por pleno. Se trata de una norma más restrictiva que la anterior porque, según el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, «el derecho al descanso de los vecinos es primordial frente a los negocios».

Los empresarios de Santa Catalina reclaman que la norma no sea una simple aplicación generalizada de requisitos, sino que pueda adaptarse a las peculiaridades de cada zona. En el caso de sus representados, Miranda puso en valor el hecho de que Santa Catalina no tenga tanto componente residencial como otras áreas, así como que se trata de una zona de gran afluencia turística.

La asociación mantuvo ayer un encuentro con los partidos de la oposición en el Ayuntamiento, que se posicionaron a favor de los empresarios. Así, el viceportavoz del PP, Ángel Sabroso, dijo que el derecho al descanso debe prevalecer, pero entiende que esto es compatible con el desarrollo económico de la ciudad. En su opinión, el problema actual no es la nueva norma, que considera innecesaria porque la anterior ordenanza es de 2012, sino «la falta de gestión» del grupo de gobierno para solventar los problemas de convivencia.

Por su parte, Beatriz Correas, de Ciudadanos, criticó que la ordenanza impone una «ciudad del silencio» y dijo que se está generando una «inseguridad» en los negocios que pone en riesgo su continuidad.

Desde Unidos por Gran Canaria, Ángeles Batista, que no pudo asistir a la reunión, también criticó la ordenanza. «Doreste quiere destruir el trabajo y la prosperidad en nuestra ciudad», dijo.

En cambio, Doreste animó a los empresarios a presentar alegaciones. «Es una ordenanza viva que será consultada con los sectores implicados, con los vecinos y con la oposición», aseguró en relación al periodo de alegaciones que se abrirá tras la aprobación inicial, ya que hasta ahora el texto no ha sido consensuado.