La foto recoge el momento en el que se estaba instalando los sensores en la zona azul de Siete Palmas. / C7

Sagulpa instala 3.152 sensores en la zona azul para conocer las plazas libres desde el móvil

Tras las pruebas en Arenales y Canalejas, el Consistorio agiliza el plan de información en tiempo real de la ocupación de aparcamientos

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

La Sociedad municipal de Aparcamientos de la capital (Sagulpa) está acelerando la implantación de sensores en cada una de las plazas de la zona azul. Tras la experiencia alcanzada en las zonas de Arenales y Canalejas, en estos momentos se trabaja en la instalación de estos dispositivos en diferentes puntos de la ciudad para que el usuario de la aplicación móvil LPA Park pueda conocer, en tiempo real, no solo el número de plazas libres de estacionamiento regulado en la zona a la que se dirige, sino también en qué calle y a qué altura se encuentran los huecos disponibles.

«Nos dicen que resulta muy útil para organizar los recorridos», explican desde Sagulpa. La intención que tiene el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria con esta propuesta es la reducir el llamado tráfico de agitación, esto es, las congestiones que se producen cuando los vehículos dan vueltas tratando de encontrar un lugar donde aparcar. Esto, además, presenta las ventajas de que se reducen las emisiones de dióxido de carbono en la ciudad y se reduce el riesgo de accidentes de tráfico.

En la aplicación móvil LPA Park ya se puede consultar esta información de dos zonas: Canalejas y Arenales. Cuando se pulsa sobre cada una de ellas, aparece un cuadro de diálogo en el que se indica el número de estacionamientos y el nivel de ocupación. Además, en color rojo se muestran las plazas ocupadas y en verde, las que están libres. Y se ofrece la posibilidad de que el navegador le guíe hasta ellas.

A estas dos áreas de la ciudad se sumarán en breve la de Schamann, que ya ha sido calibrada por la empresa instaladora. Aquí se trabajó en las 103 plazas de la zona azul.

Primer trimestre de 2022

La intención del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria es que el proceso de instalación de los sensores esté completado este mismo o, a más tardar, en el primer trimestre del año próximo, hasta completar el número total de plazas de la zona azul, que es de 3.485.

Tras Schamann, se ha completado también la instalación de los sensores en las 326 que hay en Siete Palmas y las 109 de la zona de Altavista. Al tiempo, se trabaja en los 394 estacionamientos que están distribuidos por Guanarteme y se avanza por las calles Luis Antúnez, Mas de Gaminde, Concepción Arenal, el entorno del parque del Estadio Insular, Pi y Margall y Barcelona. Desde ahí, los esfuerzos se concentrarán en el resto de la zona de Alcaravaneras, así como en Triana y en Vegueta.

El dato

  • 625 euros. Es el coste que tiene la adjudicación e instalación de cada sensor que se está poniendo en la zona azul de la capital grancanaria para detectar si la plaza está ocupada o libre.

Según los datos facilitados por Sagulpa, en estos momentos se están instalando un total de 3.152 sensores en otras tantas plazas de estacionamiento.

Esta acción tiene un coste algo superior a los tres millones de euros -el 70% lo financia Red.es y el 30% es municipal-, y se trata de uno de los proyectos que se incluyen en 'LPA Inteligencia Azul', una iniciativa que el Ayuntamiento presentó a a la Unión Europea (UE) y que prevé la captación de casi nueve millones de euros en diferentes proyectos para la ciudad.

Zona verde de estacacionamiento. / Juan Carlos Alonso

También en la zona verde

Desde la sociedad municipal de aparcamientos se asegura que una vez que finalice la sensorización de toda la zona azul -en la que se incluirá también las nuevas seiscientas plazas previstas por parte del Ayuntamiento en la capital grancanaria - se iniciará la misma actuación para la zona verde de residentes.

Para ello, la Concejalía de Movilidad aspira a conseguir otros 900.000 euros dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España, en el marco de los fondos 'Next Generation' de la UE.

Estos sensores envían unas ondas, con una frecuencia de entre tres y treinta segundos, que permiten dilucidar si la plaza está ocupada o está vacante.