En la imagen, Antonio Ojeda Bordón, alias 'el Rubio'. / JUAN CARLOS ALONSO

'El Rubio' afirma que se está cometiendo «una injusticia» con él

Sospechoso de la muerte de Yéremi Vargas, afirma que no va a volver a declarar ante el juez: «Lo que tenía que decir ya lo dije en su momento»

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Antonio Ojeda, alias 'el Rubio' proclama nuevamente a este periódico su inocencia 24 horas antes de que la familia de Yéremi Vargas haya convocado hoy a las 12.00 horas una rueda de prensa para dar cuenta de las novedades relacionadas con la reapertura del procedimiento judicial que le apunta nuevamente como único sospechoso de la desaparición del joven. Ojeda se reafirma en que lo único que pretendió en su momento «fue ayudar» a los investigadores facilitando una información sobre el niño, que no va a volver a declarar nada ante el juez si lo citan porque «lo que tenía que decir ya lo dije en su momento» y que la condena de cinco años por abuso sexual a un menor que cumplió fue «una injusticia. La Guardia Civil presentó pruebas para desgraciarme», exclamó.

Ojeda quiso hacer ver que todo fue «una equivocación de la Guardia Civil que tiene un mando tremendo. Todo esto fue manipulado por ellos porque se equivocaron en su momento al no investigar cuando empezaron a pedir ayuda para buscar al niño y yo fui al cuartel a contar que vi a Yéremi con seis personas en tres coches. He sacrificado mi vida al estilo Jesucristo y Barrabás», expuso. «Cuando fui al juzgado a recoger la sentencia, me dijeron que iba a salir en libertad porque ya había estado preventivo dos años, pero al final me comí cinco. Tenía que haber salido de la cárcel el 17 de septiembre de 2017 y al final me dejaron dentro hasta el 9 de marzo de 2019, yo solo y siendo una diana de todos», expuso, a pesar de que la sentencia dictada en primera instancia comprendía una pena de cinco años y los cumplió de forma íntegra.

'El Rubio' se quejó de que la Justicia no atendió los recursos presentados en el caso por el que fue condenado y que «ahí sí que ponían las cosas como fueron», relató. «Buscaban a una persona con un triciclo y yo tenía una simple bicicleta, según lo que dijo el niño antes de que se archivara el caso. Incluso daba una descripción diferente a la mía y luego, cuando reabrieron el caso, me lo encajaron a mi. Tampoco coincidía la descripción que dio de la chabola con la que yo tenía. Me jodieron la vida sin culpa alguna, no es bonito desgraciarle la vida a una persona», se quejó al respecto de la sentencia dictada por la Audiencia Provincial y que ratificada en toda su extensión por el Tribunal Supremo.

En su discurso siempre aludió a una presunta «teoría de la conspiración» orquestada por los investigadores para perjudicarle. «A los agentes les pareció muy angosto lo que les conté cuando fui a declarar sobre el caso de Yéremi y dije que vi tres coches, un Seat Toledo sin marcas, un Seat Trans con unas rayas laterales de colores y un Mercedes tipo ranchera viejo. Allí iban unas seis personas y el niño. Luego me cogieron como cabeza de turco sin tener culpa ninguna y por haber declarado lo que vi y contarlo en una televisión», manifestó.

Reapertura del caso

Aunque siempre quiso evitar referirse al caso de Yéremi Vargas y centró su alegato en el procedimiento judicial por el que fue condenado por abuso sexual a un menor de edad, Antonio Ojeda 'el Rubio' se refirió a la reapertura de la investigación y a lo expuesto por el letrado de la familia del desaparecido que lo señala directamente como el único sospechoso de los hechos. «De ese asunto no quiero hablar y solo puedo decir que lo que había, lo archivaron. Los agentes llegaron a investigar a más de 200 personas. De ellos, ¿por qué solo me señalan siempre a mi? Yo no sé nada de eso porque no he hecho nada...», insistió con vehemencia.

Además, quiso dejar claro que si el juez instructor lo cita para que preste declaración como así interesa el letrado de la acusación particular, Marcos García Montes, «iría pero no a declarar. Yo no tengo nada que decir ya que lo que tuve que contar, ya lo dije todo en su momento cuando hablé con la Guardia Civil. Yo no tengo nada que declarar», espetó Antonio Ojeda.

Dice que los testimonios de los presos de confianza fueron falsos

Ojeda, que en cinco años estuvo en las cárceles madrileñas de Soto del Real, Alcalá Meco y La Estremera, las andaluzas de Puerto 2 y Botafuegos y las grancanarias de Juan Grande y Salto del Negro, volvió a reiterar que lo manifestado por los presos de confianza sobre su posible incriminación en el caso de Yéremi Vargas era «totalmente falso y solo querían desgraciarme».

Hay que recordar que estos presos declararon ante la autoridad judicial que 'el Rubio' les había dado datos sobre el desaparecido como que se le había ido de las manos, que el niño se ponía de color azul o que lo había hecho desaparecer en un vertedero del sur de la isla. «Eso no es así, lo que dijeron era todo mentira», insistió visiblemente nervioso a pesar de que son algunas de las pruebas que ha utilizado la acusación particular para solicitar la reapertura del caso.

Ojeda contó numerosos detalles de su estancia en prisión, que calificó como un «infierno». Relató que lo habían intentado matar en Algeciras y en Salto del Negro. «En una de ellas estando en el patio un preso me echó lejía en los ojos y cuando pude ver, lo vi con un destornillador que llevaba amarrado con una cuerda en la mano y fue a atacarme. No lo conocía de nada ya que solo llevaba un mes. Gracias a los funcionarios y los compañeros no me hizo nada más». También refirió que otro recluso «que fue uno de los que habló mentiras sobre mí intentó quitarme de en medio con una puerta eléctrica y me salvaron entre un preso y los funcionarios».

En los centros penitenciarios no tuvo una estancia tranquila, según sostuvo de forma constante en la conversación mantenida con este periódico. «Me vi en la celda con toda la prisión íntegra gritándome de lo último, me decían incluso que la familia de Yéremi ofrecía una recompensa para que me mataran ahí dentro. De noche me gritaban y no salía a ningún sitio y si iba a la botica, me escoltaban. Todo eran amenazas, pero no me dejé avasallar. Siempre me ponían presos de confianza pero duraban poco y el que más estuvo conmigo fueron cinco meses», contó con detalle.

Insistió constantemente en que fue preso por una «injusticia» y que tuvo que soportar hechos «que otra persona no había aguantado sin volverse loco».

Ahora, sostiene que intenta llevar una vida «tranquila» en la casa de acogida donde reside a pesar de la «presión de los medios de comunicación que no han parado de molestarme. En este centro apenas hablo con nadie, sino con un compañero que nunca me ha preguntado nada de mi vida y con el responsable de la propia pensión. Solo una vez tuve un problema con uno que vivía allí e intentó echarme a la gente encima y tuve que llamar a la policía para que me dejara tranquilo. Es lo único que quiero».

Por último, 'el Rubio' no quiso referirse ni dirigirse a la familia de Yéremi Vargas: «De ellos no quiero hablar ya que solo quiero que me dejen tranquilo de una vez», exclamó.