La Policía Nacional custodia la escena del crimen. / JUAN CARLOS ALONSO

«Lo recuerdo casi todos los días... no me lo puedo quitar de la cabeza», dijo Marcos

El investigado por el crimen de Pérez del Toro narró a las forenses que su tío le contó que había matado a su abuela: «Me sentí acorralado», expuso

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

«Me golpeó en la cabeza con el martillo, yo me quedé confuso, no llegué a perder el conocimiento, forcejeamos, él intentaba apuñalarme. Le mordí, nos peleamos, me zafé y me escondí detrás de la puerta del cuarto [...] Me dijo que mató a mi abuela. Yo lo recuerdo casi todos los días... no me lo puedo quitar de la cabeza». De esta forma tan expresiva narró Marcos José L.S., el joven estudiante que fue detenido por haber acabado con la vida de su tío, que a su vez había matado antes a su madre, los hechos ocurridos en la calle Pérez del Toro el 12 de abril de 2021.

En este procedimiento, este joven estudiante majorero se encuentra investigado por un presunto delito de homicidio, aunque los informes del Instituto de Medicina Legal determinan que atacó a su tío José Miguel López Esquerdo en un contexto de «peligro real para su vida y de muerte inminente, así como una vivencia emocional de miedo y terror a morir».

En este informe médico forense también se hace referencia al contenido de una entrevista que las especialistas mantuvieron con el investigado acerca de los hechos, en la que el estudiante aseguró que aún recordaba a diario lo vivido en la casa de su abuela, unos hechos por los que está siendo tratado por psicólogos.

Marcos José comenzó su relato diciendo que él sabía que su tío «tenía paranoias pero con nosotros no. Ahora que lo pienso, resulta curioso que pudiéramos llegar a pensar que lo veíamos mejor, que estaba siendo más consciente de sus problemas», detalló. « Justo antes de que matara a mi abuela, le regaló unas flores y nos dijo que iba a ir al psicólogo y pensamos que era esa semana. Lo recuerdo y no sé como pudimos llegar ni a pensarlo, porque él era impredecible, como ya lo había demostrado y nos lo demostró con todo lo que pasó», narró a las forenses. «Ahora pienso que igual lo estaría ya planeando -refiriéndose al crimen- y lo hizo para que nos quedáramos tranquilos y engañarnos para no estar en alerta», dijo.

El 12 de abril contó que lo vio «raro, estaba nervioso. Dijo que había que cambiar la llave de casa, pero no le prestamos mucha atención. También algo de que su amigo estaba secuestrado por los vecinos de arriba... Yo creo que era paranoide porque no pensaba bien de la gente».

Poco tiempo después, José Miguel se le «encaró» a Marcos José «por cuatro plantas de marihuana que yo tenía. A veces estaba bien y otras veces mal, así que no le hice mucho caso. Yo estaba en la habitación con el móvil y se metió conmigo, no le hice caso y volvió con un martillo y un cuchillo», relató. Esa fue «la primera vez que me puse en alerta. Yo le enseñé el móvil y le dije que estaba viendo un vídeo en Youtube, que no estaba hablando con los de arriba. A veces les había dejado cuchillos en la puerta a los de arriba», manifestó.

Según el relato del joven de 19 años, su tío «se tranquilizó cuando yo le persuadí de que no era nada, sólo vídeos». Salió y volvió a entrar en su habitación y le preguntó «¿te pasa algo? y siguió pensando que hablaba con los de arriba. Volvió a entrar y fue directo a golpearme con el martillo y el cuchillo».

En ese primer ataque, le «golpeó en la cabeza con el martillo, yo me quedé confuso, no llegué a perder el conocimiento, forcejeamos, él intentaba apuñalarme. Le mordí, nos peleamos, me zafé y me escondí detrás de la puerta del cuarto», explicó a las forenses. «Empezó a dar vueltas por toda la casa diciendo que la culpa era de los de arriba. Llamé al 112 y a mis padres». Fue en ese instante cuando le confesó lo que acababa de hacer: «Él me dijo que mató a mi abuela, yo no sabía si era verdad o una locura. Yo lo intentaba tranquilizar, pero después de lo que me estaba haciendo era fácil que la hubiera matado. Me sentí acorralado, la policía tocaba pero mi tío no abría la puerta, yo les había llamado», aseveró. Lo cierto es que José Miguel había clavado un cuchillo de grandes dimensiones a su madre -de 85 años y encamada- en el pecho minutos antes. «Entonces oí que cerró la puerta con llave, se movía mucho pero hubo un momento en que dejé de oírle. Me asomé, había dejado el martillo y el cuchillo en la mesa y lo cogí. Me encerré en el baño pero la policía no entraba y pensaba que se iban a ir, así que cuando vi que se despistó, le clavé el cuchillo», rememoró.

«Yo lo recuerdo casi todos los días... no me lo puedo quitar de la cabeza», finalizó este joven para el que su defensa pide la absolución.

José Miguel Esquerdo. / C7

Volvió al número 34 de Pérez del Toro acompañado de sus padres: «Fue bueno para mí, me quedé abstraído»

La tragedia vivida en el número 34 de la calle Pérez del Toro marcó para siempre a la familia de Josefina Esquerdo. Ese fatídico lunes 12 de abril de 2021 se cobró la vida de dos personas, la propietaria de la vivienda -de 85 años- que había sido apuñalada de muerte en el pecho por su hijo José Miguel y este último a manos de su sobrino Marcos José, que le clavó el mismo arma homicida, aunque lo hizo bajo una situación de supervivencia, terror y para salvar su propia vida. Meses después, el investigado reconoció que había vuelto al lugar de los hechos en compañía de sus padres: «Fue mejor de lo que esperaba. He podido entrar y ver las habitaciones... ha sido bueno para mí, aunque eso sí, me he quedado abstraído todo el tiempo», manifestó.

«Tenía paranoias, era impredecible», dijo Marcos José de su tío José Miguel Esquerdo, un individuo que contaba con un amplio historial delictivo y que incluso estuvo en la cárcel por narcotráfico, tanto en Gran Bretaña como en España. «Nunca te esperas que pueda pasar algo así. Eran una familia normal, muy querida en el barrio, sobre todo Josefina que era conocida por todos como Pepita. Pero José era el garbanzo negro de la familia», explicó días después de los hechos una vecina del barrio y conocida de la familia.

Marcos José, que era de Fuerteventura, vivía en Gran Canaria con su abuela porque vino a la isla para cursar sus estudios. Ayudaba a Josefina que caminaba con 'taca-taca', aunque «de cabeza estaba bien» y también a su tío paterno «que iba, y venía de la casa», desde aproximadamente un año antes de los hechos.

Tras ser detenido y puesto en libertad posteriormente, la vida de este joven ha cambiado de forma traumática. En la actualidad vive con dos primas en Tamaraceite y sigue cursando como puede sus estudios a pesar del estrés postraumático que padece.

Tras los hechos, ha estado en tratamiento psicológico especializado de apoyo al trauma, aunque él mismo reconoció a las médicos forenses que se encontraba «mucho mejor, que se puede concentrar, que ha vuelto a retomar los estudios y que está aprobando los exámenes».

Incluso, para sorpresa de las especialistas, relató como «con la compañía de sus padres», volvió al piso de la calle Pérez del Toro donde ocurrió esta desgracia. «Me he sorprendido porque ha sido mejor de lo que esperaba. He podido entrar y ver las habitaciones... ha sido bueno para mí, aunque eso sí, me he quedado abstraído todo el tiempo», narró visiblemente afectado.

El informe médico forense detalla que el estudiante no sufre actualmente «alteraciones de memoria a destacar», excepto en cuestiones muy concretas de cómo pudieron suceder los hechos, «pero que tampoco ahondamos en ello, dejando que sea un relato libre y que fluya según sus recuerdos y su vivencia», destacaron las profesionales del IML.

Además, había vencido sus anteriores problemas de insomnio, aunque se consideraba «nocturno» y para dormir señaló que tomaba medicamentos. Marcos José consideró que era «consciente» de que había experimentado una «gran mejoría» a nivel psíquico tras las sesiones de terapia que había estado realizando el último año.