Imagen de una vivienda vacacional en la capital grancanaria. / ARCADIO SUÁREZ

Quevedo defiende «una regulación suficiente» para el alquiler vacacional

Dice que lo contrario sería un «agravio comparativo» frente a otros sectores y recuerda lo complejo de acceder a un alquiler razonable en la ciudad

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

El concejal de Promoción Económica, Turismo y Empleo del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Pedro Quevedo, defendió este lunes la necesidad de que la actividad de la vivienda vacacional tenga «un nivel de regulación suficiente» en una ciudad en la que, aseguró, resulta complicado acceder a un «alquiler razonable», especialmente para la gente joven y la población más vulnerable.

El edil capitalino reconoció que «no se pueden poner puertas al campo», pero añadió que «también tengo claro cualquier actividad de ese volumen tiene que tener un nivel de regulación suficiente», que «es el que hay que encontrar». De lo contrario, argumentó, «se estaría produciendo un agravio comparativo con aquel sector profesional de la hostelería, por ejemplo, que está sujeto a este criterio» en cuanto «a estándares, empleos», entre otras cuestiones.

Quevedo, que insistió en que «el alquiler vacacional tiene que ser un sector regulado con sus estándares de calidad», expuso que el Ayuntamiento capitalino dispone «de un estudio sociológico muy potente» en el que la población, «de una forma muy sensata, no se manifestaba en contra del alquiler vacacional», pero sí dejó patente «que había una cuestión de dificultad de acceso a la vivienda», así como de «incremento de precios».

«Una persona joven en esta ciudad para encontrar una vivienda y emanciparse lo tiene difícil», asegura el edil

Por ello, reiteró que «ese es un fenómeno que nosotros necesitamos regular» y señaló que «los antecedentes en grandes ciudades europeas y españolas» al respecto derivaron «en un problema serio de turistificación», que ha llevado a urbes como Palma o Barcelona «a tomar medidas muy duras».

El concejal de Turismo dijo entender que «la gente tiene derecho» a ejercer la actividad del alquiler vacacional pero, a su modo de ver, es preciso «saber qué pasa con esa gente» que opta por este tipo de alojamiento, porque en caso de que la experiencia no haya sido positiva «se está dañando al destino».

Quevedo reconoció que «es un tema difícil», porque «hay una cantidad importante» de viviendas vacacionales «que no están reguladas a pesar de la ley», algo que cree «no le interesa ni al que lo hace».

Asimismo, dejó constancia de su «preocupación» por el hecho de que «una persona joven en esta ciudad para encontrar una vivienda y emanciparse lo tiene difícil» y los mismo sucede con «las personas más vulnerables» a causa de los precios.

Además, puntualizó que «el alquiler vacacional, en su concepto, es que yo tengo una vivienda que no utilizo en determinado momento del año, que es cuando yo me voy de vacaciones». Pero «eso ha ido evolucionando de otra manera», por lo que «hay que regularlo».

Críticas

En cuanto a las críticas vertidas por el sector en el sentido de que hay aspectos de la regulación que defiende el Ayuntamiento y que llevará este viernes al pleno de julio -como exigir un acceso diferenciado al de los pisos residenciales o la prohibición de estar por encima de una de estas residencias- que van a llevar al cierre a muchos de estos alojamientos extrahoteleros ante la imposibilidad de cumplirlos y por tanto a muchas personas al paro, Quevedo dijo que «entiendo la preocupación», pero «creo que hay herramientas para estar en el sector con mayor regulación».

Añadió que tener en un edificio varias viviendas vacacionales conviviendo con el uso residencial genera «rechazo», porque «tú tienes en tu vivienda un montón de gente entrando y saliendo que no sabes quiénes son» y con «unos horarios» propios de personas que están de vacaciones, sobre todos si son jóvenes.

«Por lo tanto», indicó, «es un asunto que tenemos que regular y buscar un equilibrio entre los derechos de los residentes» y los de quienes apuestan por la actividad del alquiler vacacional.

Por último, señaló que a esto hay que sumar «la preocupación de la dificultad extraordinaria de encontrar viviendas de alquiler razonables».