El acusado, en primer lugar y en el estrado, la denunciante mientras prestaba declaración. / F. J. F.

Prisión para un dentista que ejercía sin título homologado

Realizó un tratamiento a una paciente en su clínica de Los Tarahales sin la titulación exigida y la dejó con los dientes «descentrados»

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Un individuo de nacionalidad dominicana y de nombre Andrés de la Cruz Piña, ha sido condenado a tres meses de cárcel por haber ejercido de odontólogo estomatólogo, a pesar de no disponer de un título homologado en España. El acusado fue denunciado por una paciente a la dejó en mal estado después de tratarla en su clínica de la capital grancanaria.

Según la sentencia dictada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas, Andrés de la Cruz Piña era el titular de la Clínica La Luz, en la que ejercía funciones de odontólogo estomatólogo siendo «perfectamente consciente y atribuyéndose públicamente» dicha condición «en el Club de Leones al que pertenecía, en publicaciones y ante otros profesionales odontólogos y cirujanos maxilofaciales», detalla la resolución.

De esta forma, examinó a la denunciante y le diagnosticó un problema de síndrome de disfunción cráneo mandibular por lo que «le tomó medidas para hacerle una férula de descarga que le entregó», le quitó «un colmillo de leche» y le realizó «un tratamiento de ortodoncia colocándole unos brackets» que costaron a la paciente 3.710 euros y que le devolvió cuando se lo reclamó.

El acusado declaró en la vista que disponía de una «titulación obtenida en instituciones extranjeras como médico odontólogo», aunque la misma no fue homologada en España por lo que, para la Sala, «carece de titulación para trabajar como odontólogo o como médico estomatólogo en nuestro país». Admitió incluso que fue él quien «manipuló» los 'brackets' que le puso a la denunciante, aunque se exculpó argumentando que «lo hizo actuando como un mero auxiliar de clínica dental siguiendo el plan de tratamiento marcado por el doctor Puyol» que fue quien, según el acusado, realizó el correspondiente estudio. Esta tesis no fue avalada por la Sala, que se alineó con el planteamiento formulado por la acusación particular y el Colegio de Dentistas de Las Palmas.

Se presentó como dentista

Según la sentencia, la denunciante no pudo «ser más clara a la hora de sostener que fue el acusado y no otra persona, quien le indicó que debía colocarse una férula de descarga», y le «tomó las medidas correspondientes para ello». También fue quien «la examinó» y no sólo le indicó que debía llevar 'brackets', sino que «se los colocó» y fue «ajustando». La denunciante detalló en el juicio que Andrés de la Cruz Piña «en todo momento se presentó como el dentista que la iba a tratar, diagnosticando sus dolencias y poniéndole el tratamiento oportuno para ello aún cuando ello implicase manipular su boca». Una declaración que a la Sala le pareció «clara, firme y especialmente contundente», frente a la autoexculpatoria del acusado que «no sólo no fue capaz si quiera de decir quién tomó las medidas de la boca de la paciente para prepararle la férula de descarga», sino que incurrió en «clarísimas y groseras contradicciones con su primera declaración en instrucción a la hora de identificar la persona que diseñó el tratamiento que debía seguir» la afectada y que, supuestamente, «él se limitaba a aplicar siguiendo instrucciones», sostiene el fallo.

Andrés de la Cruz Piña ofreció una «declaración claramente evasiva y dubitativa en muchos casos» y alegó «móviles de venganza o cualesquiera otros de similar naturaleza», por parte de la denunciante, argumento que desbarató la sentencia.