El acusado, en la imagen respondiendo a las preguntas de su abogado Pedro Sánchez. / F. J. F.

Mataron al halcón, pero el juez no encontró pruebas contra el acusado

El Juzgado de lo Penal número 3 avala la tesis de la defensa. Hubo tiros y acabaron con el ave protegida, pero no se acreditó quien fue el autor

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

El Juzgado de lo Penal número 3 de Las Palmas de Gran Canaria absolvió al cazador que fue acusado de haber acabado con la vida a perdigonazos de un halcón tagarote, una especie protegida, en el barranco de La Sorrueda (Santa Lucía) el 28 de octubre de 2018.

La autoridad judicial desgrana en esta sentencia que hubo un grupo de cazadores de número indeterminado -unos testigos decían que eran cuatro y otros que ocho-, alguno de estos disparó al ave y el denunciante apuntó que el autor del tiro fue el acusado, aunque no lo vio directamente sino de referencia. Por este motivo, concluyó el fallo que no hubo prueba de cargo concluyente como para desvirtuar la presunción de inocencia del cazador, dando por tanto la razón a la tesis planteada por el abogado de la defensa, Pedro Sánchez aplicando en su máxima extensión el principio 'in dubio pro reo'.

Hay que recordar que el fiscal interesaba para el acusado una condena de dos años de cárcel, cuatro de inhabilitación para cazar y pescar, el pago de las costas y una cuantiosa indemnización al Cabildo Insular.

Indicios

En la sentencia, el magistrado Juan Gallego Ortiz expone que los tres elementos indiciarios expuestos por la acusación eran insuficientes para poder concluir de forma natural y directa que el autor del disparo causante de la muerte del halcón tagarote fue Saúl R.L.

El primero de ellos fue el testimonio del denunciante, que vivía en una cueva justo donde se produjeron los disparos. Para el magistrado, esta persona «resultó no ser un testigo directo del instante del disparo», ya que admitió que estaba «de espaldas en el instante en que escuchó el estruendo del tiro». Sin embargo, no mostró dudas sobre la identificación del encausado como su autor a partir de varias premisas. Que Saúl R.L. estaba con un grupo de cazadores compuesto también por su hermano y dos amigos. Que la ubicación de los mismos era donde se produjeron los disparos en La Sorrueda. Y, por último, que escuchó a uno de los que disparaban exclamar lo siguiente: «¡Saúl, hasta soltó lo que tenía en las garras!», en referencia al momento en el que el ave cayó herido de muerte al suelo.

Pero ninguno de esos indicios, que no pruebas directas, fueron concluyente para el magistrado.

En cuanto a los testigos, «cuya imparcialidad no ha resultado cuestionada», señalaron que el número de cazadores presentes en la zona «era superior a cuatro». Se trata de varios jóvenes que practicaban escalada en el barranco. Los tres que comparecieron «fueron contundentes al señalar la presencia de aproximadamente ocho cazadores, lo que forzosamente amplía el radio de los posibles autores».

El denunciante afirmó que el disparo mortal lo dio el acusado, pero no lo vio directamente y en la zona había más cazadores

Con todo, el fallo expone que, con independencia del número de cazadores, el denunciante «realizó una identificación precisa del lugar en el que estaban apostados tanto el encausado como los integrantes de su grupo», concreción a partir de la cual «se podría determinar el puesto desde el que se efectuó el disparo al ave». Todo ello avalado por la información prestada por el perito Pascual Calabuig «sobre la cercanía del arma en atención al grado de concentración de perdigones en el cuerpo del halcón».

Sin embargo, para condenar a Saúl R.L. se «exigiría que se hubieran concretado otros parámetros» como la trayectoria que realizaba el ave y el lugar exacto, en relación a la ladera, en el que se encontraba en el instante en que fue alcanzado.

Asimismo, los tres escaladores «suscribieron igualmente la tesis de la defensa sobre la existencia de un campo de visión amplio y, consecuentemente, sobre la posibilidad o rango de tiro en la mayor parte de la ladera». Un extremo este último que nuevamente ampliaría «el abanico de posibilidades sobre la autoría del disparo», como así expuso en su informe el letrado Pedro Sánchez.

Contra esta sentencia cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Las Palmas.