El negocio de Davinia Pérez ofrece mascarillas homologadas y adaptadas a diferentes eventos. / cober

Una mascarilla para un día especial

Bodas Outlet. Este negocio de artículos de recordatorio de bodas, comuniones y bautizos suma a su oferta una gama de mascarillas especialmente pensadas para estas celebraciones

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

Adaptarse a las circunstancias. Eso es lo que ha hecho Davinia Pérez en su negocio del 121 de la calle La Naval, en el barrio capitalino de La Isleta. Un espacio dedicado a la venta «de artículos de recordatorio de bodas, comuniones y bautizos, pero sobre todo bodas», que supone la única representación en las islas de la franquicia española Bodas Outlet.

Esta educadora infantil, que apostó por formase como organizadora de bodas cuando se quedó sin trabajo, se lanzó a la aventura de emprender e invirtió todos sus ahorros en esta tienda que abrió sus puertas en abril de 2018. Confiesa que «tuve ventas desde el primer día» gracias al respaldo que suponía tener detrás una franquicia con más de una década de vida que «cuenta con un nombre» y «me ayudó a publicitarme».

Además de mascarillas, el negocio tiene un catálogo de unos 4.000 artículos que van desde invitaciones de boda a bolígrafos grabados, tazas o pegatinas personalizadas y el asesoramiento profesional de Davinia Pérez

A partir de ahí, el negocio comenzó a caminar «con meses mejores y otros peores» y sumando nuevos productos «como libros de firmas, copas, figuras para la tarta». Hasta que llegó la pandemia generada por la Covid-19. Y es que confiesa que el suyo ha sido un sector especialmente castigado en esta crisis sanitaria pues «el confinamiento empezó en marzo», en plena «temporada fuerte» para un negocio que registra sus mayores facturaciones «entre los meses de febrero y junio».

Por eso señala que la suspensión o aplazamiento que sufrieron muchas bodas -su principal fuente de clientes- e incluso la imposibilidad de celebrar comuniones en la época en la que tradicionalmente se celebran, entre los meses de abril a junio, hizo que desaparecieran los ahorros.

Sin embargo, lejos de tirar la toalla se planteó hacer del inconveniente una oportunidad.

Comenta que se percató de que la clientela comenzaba a demandar mascarillas adaptadas a los atuendos que lucen los protagonistas de los eventos que atiende habitualmente y sus invitados, principalmente en el caso de las primeras comuniones. Y es que asegura que a su tienda llegaban algunas madres preguntando «si por casualidad» no tendría este tipo de artículo, ya que el nombre de la tienda hace pensar que solo se dedica a bodas.

Así las cosas, dice que no lo dudó cuando la empresa responsable de la franquicia le propuso la posibilidad de sumar mascarillas adaptadas a estas celebraciones concretas a la lista de unos 4.000 artículos que ya ofrecía en su negocio, y que van desde invitaciones de boda a bolígrafos grabados pasando por abanicos, tazas, llaveros o pegatinas personalizadas, este último uno de sus productos más demandados.

Apunta que la acogida ha sido realmente buena, «sobre todo para comuniones pues las bodas se han dejado más para final de año». Señala que son mascarillas con un tamaño y diseños adaptado a los menores y sus gustos, aunque aclara que si bien en algunas ocasiones son los pequeños los que eligen el diseño, en otras esa decisión la toman los adultos.

Así, las mascarillas de niños se mueven en la gama de los beiges y los azules con detalles alusivos a la cita religiosa -un cáliz o una paloma- pero también con otro tipo de motivos como los náuticos, por ejemplo. En el caso de las niñas, el blanco y el beige, son los colores predominantes y solo se rompe esta línea con algún adorno en tono rosa, como puede ser un lazo.

Esta joven empresaria apunta que en la buena acogida de este tipo de artículo ha tenido mucho que ver el que «no hay muchos sitios donde te las vendan». Pero también que tienen un precio muy ajustado que oscila «entre los 9 y los 9,90 euros», frente a los «30 euros» que cuestan en otros negocios dedicados a la venta de vestidos para estas ceremonias, según le han comentado algunas clientas.

Además, recalca que este bajo precio no repercute en la calidad, pues las mascarillas cuentan con todas las garantías. «Están homologadas, tienen su filtro y son lavables y reutilizables» para otras ocasiones, indica.

En el apartado dedicado a las novias, el color blanco es el rey, mientras que para invitadas la gama cromática y los elementos que las adornan son más variados, con lo que pueden dar un toque al modelo que vayan a llevar con una mascarilla de lentejuelas o encaje, entre otras.

Davinia apunta que a esta línea de mascarillas se suma la de geles hidroalcohólicos que también vende y cuya etiqueta se puede adaptar la cita en cuestión. De modo que en el caso de una primera comunión se podría personalizar con el nombre de la niña o el niño o los novios y la fecha. «Se puede entregar como regalo y es 100% útil», dice.

Asegura que Facebook le ha servido de plataforma para sumar clientela, pero también el boca a boca. Ademas, recuerda que atiende pedidos de todo el archipiélago «con un plazo de entrega de entre 24 y 48 horas».