María García, una grancanaria que se queda en Italia: «El pánico es el auténtico virus»

María García es estudiante de Medicina en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. En septiembre se mudó a Bolonia, en el norte de Italia, para cursar el cuarto curso de su carrera al amparo del programa Erasmus. Allí le sorprendió el brote del coronavirus, donde se han detectado un centenar de casos positivos por infección. Pese a las medidas restrictivas impuestas por el Gobierno italiano, María vive la situación con tranquilidad.

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

«El auténtico virus es el pánico», asegura la joven de veintiún años, «no estoy preocupado por el contagio, seguro que muchos lo han pasado y ni se han enterado». Lo que sí le angustia es desconocer cómo va a afectar el problema a su formación. Por el momento, acaba de empezar a recibir clases online y, al menos, ella tuvo la suerte de que hizo sus prácticas antes de que se decretasen todas las medidas tendentes a evitar la expansión del virus.

Lo que sí ha hecho el Covid-19 es alterar los ritmos vitales de los residentes en Italia, sobre todo después de que las autoridades transalpinas hayan decidido clausurar todos los negocios salvo farmacias y supermercados. «No podemos hacer casi nada», prosigue esta vecina de Ciudad Jardín, «si sales a la calle en grupo, la Policía te recuerda que tienes que dejar un metro de separación, y los supermercados tienen líneas de distancia en el suelo, y la gente lo cumple».

En su casa sí insistieron en que volviera, pero el cierre de las conexiones aéreas y la propia situación de España, que está teniendo una evolución similar a la vivida por Italia, han hecho que María García decidiera permanecer en Bolonia.

En la ciudad italiana, comparte piso con otros tres compañeros. «Ha sido un gran apoyo que los demás se quedaran», reconoce María, «por lo menos ya no estoy sola».

En la capital grancanaria, sus compañeros tampoco están mejor. «Allí también suspendieron las prácticas», señaló.