Los patos contra las escopetas

El disparo suena como un cañón. Pero en vez de un proyectil, lanza una red. Se trata de la Picra VS-02, una escopeta con la que el Ayuntamiento trata de mejorar la eficiencia en la captura de animales. Este viernes se puso en funcionamiento en el campo de golf de La Minilla, donde más de cien patos campan a sus anchas en el green.

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

De momento, el método tradicional de encimar al pato y capturarlo con una malla semirrígida es más efectivo, pero todo es cuestión de cogerle el tranquillo a este kalashnikov con nasa. Pesa lo suyo -casi ocho kilos- pero como ventaja aporta que no hay que acercarse tanto -más de uno se cayó el viernes intentando capturar a estas aves con las viejas redes- ya que, en función del tamaño de la red que se cargue, el tirador puede situarse hasta los cinco metros de distancia. Hay que tener en cuenta que este rifle tiene un alcance que puede llegar hasta los dieciocho metros, según sus fabricantes.

La Picra VS-02, un arma de construcción checa, fue puesta a prueba en el campo de golf de La Minilla, donde en estos momentos se concentra una población de más de cien patos moros o de Berbería ( Cairina moschata). Su cercanía a la autovía de circunvalación y a la conexión de la GC-2 con los túneles de Julio Luengo han motivado que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria haya iniciado una campaña de captura. «Se hace por motivos de seguridad, para evitar que los animales acaben en la circunvalación», explican desde el Consistorio.

Eso fue lo que pasó precisamente el pasado lunes 24, cuando la Policía Local y los operarios de Salud Pública tuvieron que retirar un pato que había estado rondando la vía de acceso a los túneles de Julio Luengo, comprometiendo la seguridad de los conductores.

La alta concentración de aves también afecta al green -zona del campo de golf con césped bajo donde está el hoyo- porque el ácido de las deposiciones daña el césped. Además, la abundancia hace que los machos se enfrenten entre ellos.

Colonia.

El campo de golf de La Minilla se ha convertido en el hogar de la mayor colonia de patos moros del espacio urbano. Desde hace dos años, cuando se asentó una pareja de patos que se fugó del parque Juan Pablo II, estas aves han ido reproduciéndose en los humedales de la instalación deportiva, hasta el punto de invadir todos los hoyos. Su éxito reproductivo se ha visto favorecido por el hecho de que hay usuarios del campo de golf que de vez en cuando los alimentan.

En la intervención de los operarios de Salud Pública del viernes, se retiraron unos veinte patos, pero aún queda bastante por hacer. El Ayuntamiento está programando acciones antes de que amanezca para coger desprevenidos a los patos, así como para poder peinar el campo de prácticas, que es donde más ánades hay. A este lugar no se pudo acceder este viernes porque ya había jugadores de golf practicando el tiro.

También se apunta la necesidad de hacer un control de las nidadas para frenar la población, como se hizo en el parque de Juan Pablo II.

Los patos fueron liberados en charcas y estanques de otras zonas como San Lorenzo, los Llanos de María Rivera o La Milagrosa.