Miguel Clavijo mostró su trabajo como alfarero tradicional en la Feria de Artesanía. / arcadio suárez

La Feria de Artesanía de Canarias cumplió las expectativas

El alfarero lanzaroteño Miguel Clavijo destaca la masiva afluencia de público y «la enorme visibilidad que ha tenido nuestro oficio»

Rafael Falcón
RAFAEL FALCÓN

La 38ª edición de la Feria de Canarias, que se celebró durante seis días en la plaza de Canarias de la capital grancanaria, cerró anoche sus puertas cumpliendo las expectativas y con una masiva presencia de público.

Un total de 140 puestos de 53 oficios artesanos diferentes de las islas se dieron cita en la cubierta del Intercambiador de Guaguas del Parque Santa Catalina. La Feria, financiada y organizada por el Gobierno a través de la Dirección General de Industria, y el Cabildo de Gran Canaria, a través de la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (Fedac), dejó constancia de la amplia representación de oficios, con la presencia de 53 de los 87 declarados oficialmente en el Archipiélago. De ellos, hay que tener en cuenta que 43 están declarados como tradicionales y 31 como oficios en riesgo de desaparición.

Uno de estos oficios en riesgo de desaparición es la alfarería tradicional. El alfarero Miguel Clavijo mostró su trabajo en el puesto número 9 y quedó muy satisfecho con el desarrollo de la Feria de Artesanía de Canarias «porque da visibilidad a nuestro oficio y permite que muchísima gente conozca nuestro trabajo. Deberían existir más ferias y que el producto tradicional siga teniendo un lugar destacado», afirma. Natural de Haría y residente en Mala, Miguel Clavijo destaca por sus reposiciones aborígenes de distintas islas. A base de una enorme pasión pone en valor el oficio de alfarero tradicional, aunque es consciente que el futuro no es demasiado halagüeño. «Yo tengo mi taller de artesanía junto al mercado de abasto de Haría. El oficio está claramente en peligro de extinción. Yo seguiré doce o quince años más, hasta que me jubile, pero detrás no hay nadie que quiera dedicarse a esto. En Lanzarote solo quedan tres alfareros tradicionales», revela.

Reposiciones aborígenes, braseros, porrones, lozas, recipientes, herramientas o colgantes son algunos de los productos que exhibió Miguel Clavijo durante la Feria de Artesanía. «Ha acudido muchísimo público», destacaba.

Sus colgantes están hechos con conchas de mar o huesos de cabras, mientras que para sus herramientas utiliza huesos o cuernos de cabras. En sus reposiciones aborígenes se inspira en fragmentos o piezas encontradas o en las que se pueden visibilizar en distintos museos de las islas.

Miguel Clavijo enarbola la bandera del artesano tradicional y desea que haya más producto tradicional y menos manualidades.

Por islas presentes en la muestra, 61 artesanos han mostrado su trabajo de Gran Canaria, 33 de Tenerife, 20 de La Palma, diez de Lanzarote, seis de La Gomera y en Fuerteventura y El Hierro, cinco en cada una.

La Feria de Artesanía de Canarias cerró su 38 edición con miles de visitantes.