La magistrada Pilar Verástegui presidirá este juicio. / C7

Se enfrenta el lunes a 14 años y cinco meses de cárcel por matar a su madre en Arenales

El acusado, que padece esquizofrenia, se sienta desde hoy en el banquillo ante un jurado popular por asesinato y atentado a la autoridad

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas celebrará desde este lunes el último juicio con jurado popular de 2021. Se trata del caso de David B. J., que asesinó a su madre la Nochevieja de 2019 dentro del domicilio donde ambos vivían en la Plaza de la Feria, en el barrio de Arenales de la capital grancanaria.

En este procedimiento, la fiscal María Eugenia Rodríguez ha interesado una condena para el acusado por un delito de asesinato de 14 años y cinco meses de prisión entendiendo que se dio la circunstancia agravante de parentesco respecto del delito de asesinato y la eximente incompleta de alteración mental ya que el agresor tenía alteradas sus facultades cognitivas y volitivas. Después de matar a su madre, este varón agredió a un agente de policía cuando fueron a la casa para averiguar qué había ocurrido con esta mujer que tenía 81 años en el momento de los hechos, por lo que también se le acusa de atentado.

Según los hechos expuestos por el Ministerio Público, el crimen se produjo en la vivienda de la Plaza de La Feria donde convivían la víctima, el acusado y su hermano. Detalla esta parte que la familia tenía contratados los servicios de dos personas que les ayudaban en las labores de cuidado y aseo del acusado y de su hermano y la limpieza del domicilio. Una de ellas trabajaba en horario de mañana de forma continuada, si bien el día 1 de enero de 2020 no fue a trabajar y la última vez que estuvo en el domicilio fue el 31 de diciembre de 2019, a las 15.00 horas. La otra acudía al inmueble en horario nocturno y debido a las fiestas navideñas, no fue a trabajar desde el 31 de diciembre hasta el 5 de enero de 2020, incorporándose el día de Reyes.

La víctima, de 81 años, perdió la vida tras ser atacada brutalmente por David B. J. durante la Nochevieja del año 2019

En este escenario, determina la fiscal que entre las 21.00 y las 23.00 horas del día 31 de diciembre de 2019, «ante la negativa del acusado de comer», determina esta parte, se originó una discusión en la parte alta de la vivienda, donde estaba situada la habitación del agresor. En el curso de la misma, «hubo un forcejeo entre el acusado y su madre» y el varón, «con ánimo de menoscabar la integridad física de su madre, la empujó por las escaleras cayendo al suelo», relata. En esas circunstancias, la octogenaria pidió incluso auxilio a su hijo que era quien la estaba atacando.

En ese momento, el acusado actuó contra su madre «con ánimo de acabar con su vida y aprovechando el aturdimiento como consecuencia de las heridas sufridas en la caída». Hizo uso de esa situación de «total indefensión y sin posibilidad de defensa» y la agarró de la cabeza «por el cabello y la golpeó en múltiples ocasiones contra el rodapié de madera de la escalera». Además, «le dio patadas en la cabeza, causándole la muerte de forma inmediata», sostiene la Fiscalía.

Estuvo horas con el cadáver

Tras dar muerte a su madre, el acusado «convivió con el cadáver» y permaneció en el domicilio junto a su hermano, «sin contestar al teléfono ni abriendo la puerta de sus familiares», hasta que el cuerpo de la víctima fue descubierto. Esto ocurrió sobre las 20.50 horas del 1 de enero de 2020, al ver los familiares que la mujer «no respondía a sus llamadas».

Los agentes que acudieron al lugar de los hechos en el barrio de Arenales ese 1 de enero de 2020, entraron al interior de la casa y se encontraron al acusado «desnudo». Uno de los de ellos se acercó al agresor y, «con ánimo de menoscabar el principio de autoridad», se abalanzó hacia el policía «con las manos en alto en actitud de acometimiento con la intención de agredirlo». Este policía, «en un intento de evitar la agresión, cogió al acusado de las manos cayendo ambos al suelo, golpeándose contra las paredes y contra la víctima y se golpeó la cabeza contra un piano que se encontraba en el primer piso de la vivienda».

Cuando consiguieron reducirlo y al engrilletarlo, vieron que tenía «las manos manchadas de sangre seca de su madre, con hematomas en las yemas de los dedos y heridas en ambas manos».