Doreste: «No permitiremos que se secuestre la calle para vender copas»

El concejal de Urbanismo, Javier Doreste, apoyó este miércoles con rotundidad el espíritu de la nueva ordenanza que regula las terrazas. Dijo que no iba a permitir que «se secuestre la calle para vender copas» y defendió que el descanso y la accesibilidad en los espacios públicos prevalezcan sobre «la avaricia y la codicia de unos pocos».

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

Me he enterado de que la oposición se reúne en los bares. En la época de la clandestinidad del Franquismo también lo hacíamos algunos porque no teníamos otro sitio». La valoración del edil Javier Doreste del encuentro de la oposición con empresarios de Santa Catalina que están en contra de la ordenanza de terrazas no acabó ahí. El concejal la vinculó a los escándalos de financiación del PP para demostrar que el gobierno defiende a los vecinos con la nueva ordenación. «El PP ha sido financiado de la manera que fue financiado y tiene que reunirse con empresarios», dijo.

El tripartito mantiene que la nueva ordenanza protege a los «vecinos que sufren las consecuencias de la avaricia y la codicia de unos pocos». Doreste señaló que en los últimos años, el número de terrazas se ha incrementado un 30%, generando problemas en el entorno de Las Canteras, El Pilar o Farray. Por eso, justificó la necesidad de recuperar el espacio público. «Hay zonas en las que las terrazas impiden el paso, secuestran la ciudad», se defendió, «no permitiremos que se secuestre la calle para vender copas».

La norma fija que las terrazas tienen que retirarse 1,8 metros de las fachadas y que no pueden ocupar más del 50% del espacio público para que «la ciudad no sea un parque temático». Así, reconoció que en caso de saturación, cualquier empresario que quiera abrir una nueva terraza deberá convencer a los que ya están instalados para que cedan espacio al nuevo. «Que el empresario se sacrifique y deje a otro. ¿No quieren libertad de mercado? Ahí la tienen», dijo. Y aseguró que los conciertos tendrán que ser acústicos. «No digan que los conciertos son cultura, pueden hacerlos gratis, pero son para vender copas», dijo.