El acusado Adrián L.T. durante el juicio celebrado este lunes en el Juzgado de lo Penal número 2 de la capital. / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

Dice que mató a palos a la perra Tigrilla, pero fue porque tuvo «un mal día»

El fiscal pide seis meses de cárcel, la asociación Prota 18 y su defensa alega que atacó al animal para defenderse aunque estaba amarrado

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Tras varios intentos sin éxito, este lunes se celebró el juicio que sentaba en el banquillo a Adrián L.T., un vecino de Tejeda que había sido acusado de maltrato animal al haber acabado con la vida de su perra Tigrilla. El animal, que solo tenía seis meses, falleció a consecuencia de unos golpes que le propinó su dueño con un sacho y que fueron grabados por unos vecinos.

En la vista, celebrada por el Juzgado de lo Penal número 2 de Las Palmas de Gran Canaria, el Ministerio Público pidió la pena mínima para estos delitos de maltrato animal que son seis meses de cárcel y dos años y cinco meses de inhabilitación especial para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales. Por su parte, la letrada Maite Bautista, que representaba a la asociación de abogados animalistas Prota, pidió el máximo de 18 meses de prisión y la inhabilitación por tiempo de cuatro años. Por último, la defensa interesó la libre absolución de su cliente.

Vídeo. El acusado durante el juicio. / Cober

Adrián L.T. solo respondió a las preguntas del fiscal Carlos Fernández Seijo y de su defensa y reconoció que golpeó hasta dejar sin vida al animal sobre las 14.00 horas del 30 de octubre de 2019 en la azotea de la casa donde vivía con su pareja en la calle Doctor Heraclio Sánchez del municipio de Tejeda.

En un momento dado y según se pudo apreciar en el vídeo aportado como prueba principal de la causa, actuó «irritado por los ladridos» de la perra Tigrilla -según alegó la Fiscalía en su escrito-, se dirigió hacia ella a pesar de que se encontraba amarrada y, valiéndose de un sacho para labranza, la golpeó fuertemente en la cabeza causándole la muerte.

Estos hechos los justificó declarando que había tenido «un mal día», que estaba atravesando por aquel entonces problemas de trabajo y familiares y que, además, la perra se le había tirado a morderle anteriormente, aunque admitió que en ningún caso debió haber reaccionado de esa forma tan violenta.

Esta versión la confrontó la acusación particular esgrimiendo que el animal se encontraba totalmente indefenso al estar amarrado en el momento de los golpes mortales y que, en cualquier caso, el acusado no acreditó haber sido mordido por el can ya que no presentaba lesiones compatibles con el ataque de un perro cuando fue requerido por la Guardia Civil.

El acusado alegó que había tenido «un mal día» y que estaba atravesando por aquel entonces problemas de trabajo y familiares

Por último, Adrián L.T. añadió que él era una «persona buena», que rescataba perros y nunca había maltratado a un animal, alegando que él también lo había pasado mal con la muerte de Tigrilla porque «la quería mucho».

En el trámite de cuestiones previas, la defensa interesó la nulidad de la grabación de vídeo que realizaron unos vecinos en el que se ven los golpes que el acusado propinó a Tigrilla, al entender que habían sido tomadas vulnerando la intimidad de la familia y dentro de un domicilio inviolable. A este respecto, las acusaciones se posicionaron en contra, alegando que la jurisprudencia era clara en este aspecto, por lo que entendían qu e la prueba era válida ya que se realizó en un exterior y con el ánimo de acreditar la perpetración de un delito.

Este juicio quedó visto para sentencia.