Dar un toque de color al confinamiento

El encierro obligado por el estado alarma ante la actual crisis sanitaria anima a muchas personas a realizar cambios en la decoración de sus hogares y a que empresas como Mandarina Pinturas se reinventen para seguir atendiendo a su clientela.

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

El confinamiento al que obliga el estado de alarma decretado por el Gobierno central para tratar de frenar la expansión de la pandemia generada por el Covid-19 supone un reto para la inmensa mayoría de una población poco acostumbrada a pasar tanto tiempo en casa y que trata de llenar las horas del día en actividades que hagan más llevadera la situación.

Si algunas personas se decantan por hacer deporte bajo techo, dedicarse a la lectura o al visionado de series largamente postergadas, otras han optado por realizar pequeñas tareas de bricolaje y los más atrevidos por dar un aire nuevo a la decoración de unos hogares que ya tienen muy vistos. Y qué mejor que empezar con un cambio de color en las cuatro paredes que en más de una ocasión sienten que se les cae encima.

Esta realidad ha llevado a negocios como Mandarina Pinturas a reinventarse para no dejar de prestar servicio a su clientela a pesar de que, al no ser considerada una actividad esencial, no puede abrir las puertas de su comercio. Por eso han apostado por implementar la tienda online que ya venían ofertando, además de prestar atención telefónica y vía whatsapp.

«La primera semana fue un shock», reconoce Begoña Suso, propietaria del negocio que se radica en el 37 de la calle Francisco Gourié, en la capital grancanaria. Explica que «cerramos desde el primer momento» y que posteriormente «el asesor nos fue diciendo y poniéndonos al día de las noticias», en el sentido de que aunque el negocio debía permanecer clausurado de manera presencial, «sí se permitía la venta online». Una vía que ya utilizaban, «porque desde hace tiempo veníamos con una parte del negocio con tienda online, pero es verdad que no teníamos todo nuestro catálogo».

Ante las nuevas circunstancias, «desvié los teléfonos de la tienda al móvil y me lo llevé a casa y empezamos a comunicar por nuestras vías, por redes y newsletters, para que el cliente supiera que pedidos telefónicos, por whatsapp o bien online, sí podíamos servirlos y hemos empezado a trabajar así».

Añade esta empresaria que la manera habitual de trabajo ahora consiste en que «el cliente nos manda un mail o un whatsapp y empieza un proceso de venta diferente al que teníamos hasta ahora». Comenta que al tratarse de pintura, el hecho de «elegir colores no es tan sencillo» como si de una prenda de ropa se tratara y hay que estar muy segura de la decisión antes de tomarla. «Así que estamos whatsapp va, whatsapp viene, con llamadas de teléfono y un poco de asesoramiento personal, y por ahí hemos ido encontrando una vía».

Añade que «cuando ya tengo pedidos, los preparamos en tienda y hacemos el envío». Apunta que el modo de hacer llegar el pedido al cliente varía dependiendo del volumen, «porque en pintura hay cosas que pesan mucho». Por eso, «si es poco volumen podemos funcionar con la mensajería con la que trabajábamos antes» y pueden atender solicitudes de fuera de la capital. Sin embargo, cuando se trata de «latas grandes» se opta por hacer llegar los pedidos «solo en la ciudad, en taxi», un sector al que señala le ha venido bien esta posibilidad, «porque trabajan ahora muy poco». Y es que hay que recordar que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, atendiendo al decreto del estado de alarma, ha reducido en un 80% este servicio público y solo un 20% de la licencias operan cada día.

Además, añade una tercera posibilidad, que consiste en la recogida del pedido en la propia tienda, «siempre que hayamos hecho todo el proceso de venta antes», es decir, que se haya efectuado «el pedido y el pago».

La propietaria de Mandarina Pinturas reconoce que «esto nos está permitiendo por lo menos pagar las facturas y el alquiler», porque «la parte profesional se ha caído prácticamente toda y ahora es venta al particular, que es el que está en casa y el que tienen tiempo y decide aprovecharlo para pintar y poner la casa un poco al día».