Foto de archivo de soldados de Infantería de Fuerteventura. / C7

Condenan a un militar del 'Soria 9' que fue a hacer una guardia borracho

El soldado tenía que trabajar armado y llegó al cuartel visiblemente embriagado. La prueba arrojó un resultado positivo de 0,76 mg/l

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

El Tribunal Militar Territorial Quinto ha condenado a cuatro meses de prisión y la suspensión militar de empleo a un soldado del regimiento 'Soria 9' con sede en Puerto del Rosario, por haber acudido al cuartel para realizar una guardia armado en un estado evidente de embriaguez. Esta sentencia aplica al soldado del Ejército de Tierra, de 27 años de edad y con antecedentes penales por conducir bajo los efectos de drogas o alcohol, un delito consumado de embriaguez en acto de servicio de armas.

Los hechos se remontan al 19 de octubre de 2019, cuando el condenado -con destino en la 2ª Compañía del Regimiento de Infantería ' Soria 9' con guarnición en Puerto del Rosario-, fue designado para prestar servicio de armas como miembro del Centro Control de Cámaras.

El fallo detalla que el militar «era plenamente consciente de dicho nombramiento» y que conocía «que la tasa de alcohol etílico permitida para prestarlo era la de cero absoluto, medido tanto en miligramos en aire espirado, cuanto en gramos en sangre».

Pero, a pesar de estas circunstancias, la noche anterior y hasta alrededor de las 02.00 de la madrugada, el soldado «estuvo ingiriendo alcohol -whisky concretamente-, en cantidad indeterminada, que se vería luego reflejada las pruebas de detección alcohólica que se le hicieron al iniciar el servicio».

Al presentarse en su unidad para prestar el servicio designado, los responsables del mismo detectaron que presentaba como signos externos de ingestión de bebidas alcohólicas «los de cansancio, agotamiento, olor a alcohol notorio a distancia, palidez y ojos apagados (inactivos), siendo el resto de su apariencia externa correcta».

Por este motivo, fue sometido a la prueba de medición de alcoholemia en aire expirado en cumplimiento de lo dispuesto en el 'Plan Antidroga del Ejército de Tierra', que tuvo como responsable de la misma a un teniente en calidad de oficial de servicio saliente, además de un sargento que era el jefe de la guardia de seguridad y un cabo como testigos.

La primera prueba de alcoholemia a la que se sometió a las 8.50 horas arrojó un resultado de 0,76 mg/l de etanol en aire espirado, mientras que en la segunda, realizada 10 minutos después y tras haber hecho algunas flexiones y carreras por sugerencia del propio teniente, tuvo un resultado idéntico.

No se hizo un contraanálisis

Tras dar positivo, fue informado de su derecho a contrastar los resultados obtenidos a través de un análisis de sangre u orina, y el soldado indicó que «así lo haría a su cuenta y riesgo en la Clínica Parque», sin que «finalmente presentase en su unidad el resultado de dicho contraanálisis, por lo que al regresar a la unidad aproximadamente dos horas después no entró de servicio y fue substituido por el imaginaria».

Por una parte, el fallo determina que las «circunstancias y condiciones en que se efectuó la prueba se ajustaron y fueron conformes» a lo dispuesto las recomendaciones.

Por otra, incide la sentencia que el Código Penal dice que son servicios de armas «todos los actos preparatorios de los mismos y los actos anteriores relacionados o que afecten al servicio de armas propiamente definido». En este caso concreto, al soldado no se le ha hecho al prueba de detección alcohólica «a las dos de la mañana, ni se ha criminalizado su conducta de beber hasta las dos de la mañana», sino las «consecuencias de esa conducta de la que debió de abstenerse sino tenía la seguridad de que siete horas después iba a continuar en estado de embriaguez y no iba poder terminar el servicio», determina el Tribunal.

En definitiva, el motivo de la condena está en el hecho «de haber decidido beber, pudiendo haber decidido lo contrario, sabiendo que aquella decisión de beber le iba a acarrear consecuencias penales».

Este fallo es susceptible de recurso de casación ante la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo.