En la imagen, Adrián Linares Tejera durante la vista oral. / Cober

Condenado por matar de un sachazo en la cabeza a la perra Tigrilla en Tejeda

La autoridad le impuso seis meses de cárcel después de anularse una sentencia absolutoria anterior tras un recurso de la asociación Prota

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Después de tres años de procedimiento judicial, con un juicio que tuvo que ser anulado y, por consiguiente, repetido, y varios intentos infructuosos de celebración de la vista ante un magistrado diferente ya que el anterior fue recusado, el Juzgado de lo Penal número dos de Las Palmas de Gran Canaria condenó a seis meses de cárcel a Adrián Linares Tejera por haber matado de un sachazo a una perra de nombre Tigrilla en Tejeda.

El fallo determina que esta persona fue autora de un delito de maltrato animal y por ello deberá cumplir dos años y seis meses de inhabilitación especial para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales o la simple tenencia de los mismos, así como al abono de las costas procesales.

Este juicio se celebró el pasado mes de junio después de que la Audiencia Provincial de Las Palmas decretara la nulidad de la sentencia que, en su momento, absolvió al acusado ya que la Fiscalía retiró la acusación en el último momento. La Sección Primera estimó el recurso interpuesto por la letrada Maite Bautista, perteneciente a la Asociación Abogados Prodefensa de los Animales Prota, que había protestado el fallo absolutorio dictado el 4 de marzo de 2020 por el Juzgado de lo Penal número 2 de Las Palmas de Gran Canaria porque la autoridad judicial no le permitió ejercer de acusación particular en la vista oral.

La letrada de la asociación Prota, Maite Bautista. / COber

En la vista oral, la letrada y su asociación sí pudieron ejercer la acusación y pidieron una sentencia condenatoria para el acusado, de igual forma que así interesó el Ministerio Público.

En la vista oral y como así recoge la sentencia, Adrián Linares Tejera solo respondió a las preguntas del fiscal Carlos Fernández Seijo y de su defensa y reconoció que golpeó hasta dejar sin vida al animal sobre las 14.00 horas del 30 de octubre de 2019 en la azotea de la casa donde vivía con su pareja en la calle Doctor Heraclio Sánchez del municipio de Tejeda.

En un momento dado y según se pudo apreciar en el vídeo aportado como prueba principal de la causa, actuó «irritado por los ladridos» de la perra Tigrilla -según alegó la Fiscalía en su escrito-, se dirigió hacia ella a pesar de que se encontraba amarrada y, valiéndose de un sacho para labranza, la golpeó fuertemente en la cabeza en una ocasión causándole la muerte.

Estos hechos los justificó declarando que había tenido «un mal día», que estaba atravesando por aquel entonces problemas de trabajo y familiares y que, además, la perra se le había tirado a morderle anteriormente, aunque admitió que en ningún caso debió haber reaccionado de esa forma tan violenta.

El acusado añadió que él era una «persona buena», que rescataba perros y nunca había maltratado a un animal, alegando que él también lo había pasado mal con la muerte de Tigrilla porque «la quería mucho».

Una condena mínima al reconocer los hechos y no tener antecedentes

El magistrado en esta sentencia, justificó la aplicación de la pena mínima en este tipo de delitos para el acusado al carecer el mismo de antecedentes penales, reconociendo además los hechos colaborando así con los investigadores de la Guardia Civil.

Según el fallo, «existe un dato elemental» en Adrián Linares Tejera como era «la ausencia de antecedentes penales» que aconsejaba «modular la respuesta punitiva», como así pidió el fiscal.

En cuanto a la entidad de los hechos, la resolución detalló que debía tenerse en cuenta que, si bien Tigrilla «se trataba de un ejemplar joven lo que apuntaría a la mayor vulnerabilidad del animal, el fatídico resultado se debió a un único y desafortunado acto o golpe. No provino a consecuencia de un maltrato reiterado ni puede hablarse de un supuesto de ensañamiento». A tales circunstancias, añade el magistrado, «debe añadirse la conducta posterior del encausado que ha admitido la comisión del hecho ilícito desde su inicial declaración ante agentes de la Guardia Civil y colaborado en la investigación realizada».