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Imagen del charrán en La Isleta. Cober
Las Palmas de Gran Canaria

El charrán se construye una casa en La Isleta

El roque Matavinos acoge un refugio para que nidifique una decena de parejas de estas golondrinas marinas

Javier Darriba

Las Palmas de Gran Canaria

Martes, 5 de marzo 2024, 12:41

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La Isleta se prepara para recibir a nuevos vecinos. En el roque Matavinos, entre La Puntilla y El Confital, se levanta una casa diseñada para acoger charranes. En medio del mar, este islote quiere convertirse en el nuevo paraíso de estas golondrinas marinas.

Las Palmas de Gran Canaria debería añadir un par de charranes a su escudo. El esfuerzo realizado en los últimos años por el veterinario Pascual Calabuig, al frente del centro de recuperación de fauna silvestre del Cabildo de Gran Canaria, está convirtiendo a la ciudad en la metrópolis de los charranes, una especie que casi había desaparecido del archipiélago.

El charrán común ('Sterna hirundo') amplía sus dominios. A las plataformas instaladas en el muelle Juan Sebastián Elcano y en la lámina de agua de la Base Naval, se une ahora la recuperación de la que se instaló hace unos años en el roque Matavinos. Aquella primera colonización con arena fue borrada por la acción del viento y del mar.

Ahora se quiere realizar una acción duradera, que permita que hasta diez parejas de charranes puedan anidar en esta parte del litoral de Las Palmas de Gran Canaria. «Vamos a colocar grava y subir una pantalla de piedra para que los charranes puedan abrigarse de los vientos» y del oleaje, expuso Pascual Calabuig. Todo se hará con piedra volcánica y callaos para que no haya afección al medio natural.

Planificación para acceder a la zona

La intervención se ha venido planificando en las últimas semanas, aunque el mal estado de la mar ha impedido que los especialistas se acercaran al islote. Este martes, aprovechando un momento de calma, Calabuig y Norberto Cabrera (de la empresa Tagorock Mundo Vertical) se encaramaron al roque tras ser llevados hasta el peñón por Agustín Cabrera Torres 'el chalana', uno de los pescadores más conocidos de La Puntilla.

«Es una zona de difícil acceso, es peligroso acercarse a la roca porque la marea sube y baja mucho ahí», expone este experimentado marino, que se vio auxiliado por un primo y un amigo para dar mayor estabilidad a la operación.

Asegura que la presencia de charranes en el roque ha sido algo habitual en las últimas décadas. «Mi padre los vio ya hace veinte años», recuerda el pescador, que se confiesa encantado con la iniciativa, «le picaron la cabeza una vez porque estos animales defienden mucho su colonia».

La operación, que cuenta con el permiso de Costas, no es sencilla. No solo hay que llegar al islote, sino que también hay que trasladar el material necesario, para lo que se ha contado con la colaboración de un helicóptero del Grupo de Emergencia y Salvamento del Gobierno de Canarias.

El consejero de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento, Raúl García Brink, explicaba a fines de febrero, en una inspección previa de los trabajos de construcción de la nueva zona de anidada de los charranes, que«en los refugios del Muelle Juan Sebastián Elcano y en la lámina de agua de la Base Naval, ya han nidificado 16 parejas».

Cober

La bahía de Las Canteras, colonia de golondrinas

«En Las Palmas de Gran Canaria tenemos la mayor colonia de charranes de Canarias con 40 pollos», añadió Calabuig, quien califica de «éxito total» la política de recuperación de esta ave.

La bahía de Las Canteras se convertirá ahora en la gran colonia de las golondrinas marinas con el hogar que tendrán en el roque Matavinos. Pascual Calabuig explica que el lugar «es perfecto» para ellos por la proximidad a la costa y porque se trata de un área con gran presencia de longorones, que constituyen una de las bases de su alimentación.

Canarias está situado en el límite sur de la zona de nidificación de estas aves, que suelen pasar el invierno entre Mauritania y el Golfo de Guinea. «Son animales que van hacia el Cantábrico o hacia Inglaterra y deciden quedarse aquí», explica el veterinario del Cabildo de Gran Canaria.

Los charranes son aves territoriales que no dudan en atacar a quienes se acercan a sus nidos. De ello da fe el propio Pascual Calabuig, a quien en una ocasión le cogieron tres puntos de sutura por aproximarse a una de las plataformas que había habilitada en la Base Naval.

Sin embargo, en sus colonias mantienen un comportamiento pacífico. «Se ayudan unos a otros y se defienden de las gaviotas», expone el veterinario.

Según SEO/BirdLife, «el charrán común está incluido como especie Reproductora en la Lista Roja de las Aves de España, con la categoría de NT-Casi amenazado. También figura en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial».

La semana pasada, el concejal de Ciudad del Mar del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Pedro Quevedo, resaltaba la necesidad de «acometer actuaciones que favorezcan el proceso de renaturalización del litoral de la ciudad a fin de conciliar el espacio urbano con el natural y garantizar la calidad social y ambiental en el futuro. La presencia de esta especie en la bahía es un bioindicador de la salud de nuestro litoral».

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