Broun ha depositado toda la basura en una esquina del solar. / cober

Vecinos de La Isleta: «Hace lo que no ha hecho el Ayuntamiento»

Lo que era un «vertedero ocasional» en la calle Egido se ha convertido en el hogar de un migrante de subsahariano que ha acometido la limpieza de un solar que los residentes reclaman al Consistorio. «Lo tiene todo limpito» explican

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

El solar del número 6 de la calle Egido, en el barrio capitalino de La Isleta, estuvo más de 20 años tapiado. «Hace unos tres años», explican vecinos del entorno, «comenzaron los trabajos para edificar en él, pero un día vino la Policía Local y paró la obra». Los residentes no saben el motivo, pero sí que en ese momento en lugar de volver a levantarse el muro se puso «un vallado» para impedir el acceso a un espacio que había quedado diáfano.

«Ese vallado se fue deteriorando», explican quienes han sido testigos de ese proceso. «Ese vallado se cayó hacia la calle y el solar se convirtió en un vertedero ocasional en el que se veían ratas corriendo porque eran montañas de basura lo que había», añaden.

A eso, explican, se sumó la falta de civismo de quienes aprovecharon ese espacio para deshacerse de « escombros, enseres y hasta para tirar la basura de sus casas» a diario.

Escrito al Consitorio

Ante estos hechos, algunos optaron por presentar el pasado verano un escrito al Ayuntamiento solicitando la limpieza y tapiado de ese espacio. Pero explican que desde la entidad municipal se les respondió que el espacio «es privado y no podían entrar».

Lo cierto, dicen, es que casi un año después les han comunicado desde la oficina del distrito que «ahora están en fase de requerirle al propietario que limpie y tapie el solar».

Arriba, Broun, en el solar. Sobre estas líneas, estado en el que estaba y Broun con comida de los vecinos. / Cober

Esta falta de respuesta institucional, señalan los residentes, contrasta con la historia de la que son testigos «desde hace unos tres meses», cuando recaló en la zona Broun, un migrante procedente de Liberia sin recursos ni techo en el que cobijarse, que comenzó a pernoctar en el referido solar. Un espacio que se ha dedicado a limpiar desde el primer día, hasta el punto de acumular toda la basura que albergaba en un solo punto y dejar el resto despejado, y que ha convertido en su hogar con el visto bueno del vecindario.

«Este señor se ha encargado de velar por este solar», dicen unos residentes que lamentan que haya hecho «lo que el Ayuntamiento no ha sido capaz» de acometer.

«Ese niño se pasa el día recogiendo y lo tiene todo limpito», apunta una de las personas que reconoce el cambio que ha dado un espacio que «era un peligro» por todo lo que acumulaba y porque «había riesgo de incendios».

Ayuda

Broun no habla castellano y el inglés es el idioma en el que trata de comunicarse con unos vecinos a los que no les hace falta entenderlo para mostrarle su solidaridad.

«La gente de alrededor me ayuda con comida y dinero», comenta justo antes de que una vecina se asome a la puerta de su casa y le pida que se acerque para darle algo para que desayune.

Un gesto que no dudan en repetir otros residentes. «Yo a veces le bajo comida, un bocadillito o algo», señala otra persona que agradece lo que ha hecho «porque esto era infernal, era un vertedero, y él es tranquilito».