Imagen de archivo de la zona de terrazas en Joaquín Costa. / Juan Carlos Alonso

El Ayuntamiento consensuará con los bares del Puerto las medidas para reducir los ruidos

Se pondrá sobre la mesa la posibilidad de limitar horarios o aforos y no se descarta recurrir la sentencia que condena la inacción del Consistorio

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

El Ayuntamiento adoptará medidas para tratar de reducir los ruidos que se generan en las terrazas y los locales de ocio nocturno de las calles Joaquín Costa, Isla de Cuba y Fernando Guanarteme. Y lo hará en cumplimiento de la sentencia del juzgado de lo Contencioso-Administrativo 1 que condenó al Consistorio capitalino por su inacción a la hora de atender las quejas de los vecinos de estas calles de la zona Puerto de la capital grancanaria.

El concejal de Urbanismo, Javier Doreste, aseguró este viernes que se tomarán «medidas concretas» pero que se quiere que sean de mutuo acuerdo con los empresarios del sector de la restauración.

«Cumpliremos la sentencia», aseveró el edil, si bien no se descarta la presentación de un recurso. Sobre la mesa se pondrá medidas como la de limitar horarios de manera específica, reducir aforos y realizar mediciones de ruido que traten de rebajar las molestias a los vecinos que denunciaron los hechos. «Lo veremos la próxima semana», indicó Doreste, quien no se decantó por ninguna medida concreta. «Preferimos que sea algo pactado y que si algún local se sale del acuerdo, actuemos contra ese negocio concreto», dijo.

Claves de la sentencia

  • Pasividad. El fallo critica al Consistorio por no atender las quejas vecinales ante los ruidos generados en los locales de ocio y restauración de las calles Joaquín Costa, Isla de Cuba y Fernando Guanarteme.

  • Ruidos. Algunas mediciones llegaron a detectar un nivel de contaminación acústica que superar entre un 350% y un 650% los límites máximos permitidos por la norma.

  • Compensación. El juez no accedió a la indemnización de 25.000 euros que solicitó cada uno de los demandantes.

El concejal de Urbanismo aseguró que el Ayuntamiento lleva tiempo pidiendo a los locales que colaboraran en la reducción de la contaminación acústica de la zona. «Es difícil de entender que se nos diga que ha habido inacción», se defendió. Y aclaró que hasta ahora no se había concretado en nada porque entre las denuncias de los vecinos, en 2019, y la actualidad se produjo la irrupción de la pandemia.

Ciudadanos propone un mediador

La portavoz de Ciudadanos, Lidia Cáceres, apuesta por crear la figura de un mediador que sirva para resolver las quejas realizadas por los vecinos ante el ruido ocasionado por el ocio nocturno y evite el enquistamiento y judicialización de estos problemas.

La función de esta figura consistiría «en mediar entre todos los agentes implicados, afectados e interesados en la problemática, creando oportunidades y resolviendo los conflictos que puedan crearse, con un modelo basado en el diagnóstico-intervención y en una intervención reactiva y preventiva, y funcionando como enlace entre el gobierno municipal, la industria del ocio nocturno y los residentes de la ciudad para coordinar la salud y la seguridad y compartir las preocupaciones de los empresarios y la comunidad con el Gobierno. Así se encargaría de reducir conflictos mediando entre los vecinos y los usuarios del ocio en la ciudad con el objetivo de construir así un modelo de ocio sostenible», según Cáceres.

En su opinión, «sería posible evitar en gran medida estas situaciones con esta mediación, que funciona con gran éxito en multitud de ciudades. Ámsterdam fue la primera, y después la han seguido otras como Londres, Berlín, Nueva York, Tokio, Valencia, Madrid o Barcelona, entre otras, poniéndole los nombres simbólicos de Alcalde de la Noche, Zar de la Noche y similares».

La representante de la formación liberal afirma que «este es un problema que sucede en todas las ciudades con vida nocturna y que requiere una revisión profunda para poder llegar a un equilibrio que perdure en el tiempo. Hay que comprender el derecho de los vecinos, a los que apoyamos plenamente en su lucha por la eliminación de ruidos por encima de los permitidos, a quejarse si su bienestar o su descanso se ve afectado, pero también hay que defender el derecho a ejercer la actividad cumpliendo con las normativas».