Candelaria señala los vertidos fecales que sufre junto a su vivienda.. / Cober

Sin abrir las ventanas por el mal olor y los mosquitos

La Isleta. Candelaria Flores denuncia los problemas que le generan los vertidos fecales que se registran en una casa cercana a la suya y reclama una solución. «Esto es por salud», asegura

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

«Me tiene encerrada en mi casa», dice Candelaria Flores al referirse al problema de malos olores y presencia de mosquitos que la obligan a mantener su vivienda cerrada a cal y canto. El motivo, asegura, son los vertidos fecales que se registran en una casa cercana a la suya, en la calle Faicanes del capitalino barrio de La Isleta.

Apunta que lo que ahora denuncia públicamente ya lo hizo en su momento ante la Policía Local, pues se trata de un problema que comenzó a sufrir hace dos años, cuando llegó a residir en esta zona de La Isleta, pero que « que ha empeorado en el último año y medio».

Explica que la vivienda que linda con la suya se encuentra abandonada, y la siguiente a ella no está conectada al alcantarillado público y es donde señala que está el origen del problema.

Así, apunta que el propietario de ese inmueble «no se conectó al alcantarillado público, cuando abrieron esta calle hace unos años y cambiaron las tuberías», pero «tampoco ha vaciado el pozo negro, como hizo una vecina de aquí al lado».

Además, afirma que el dueño del inmueble en lugar de poner una solución al problema de su pozo negro «rompió el frontis de la casa abandonada junto a la mía y pasó una tubería» para llevar hasta allí las aguas residuales de su vivienda. Una circunstancia que dice también denunció. «A mi casa vino la Policía Local y Emalsa», explica. El problema es que en la vivienda deshabitada que separa la suya de la que entiende que origina el problema tiene una parte techada, «y desde la mía no se ve el interior», con lo que no pudieron cerciorarse de que esa aguas residuales se estaban vertiendo en ella.

En cualquier caso, esta vecina de La Isleta asegura que los olores y la presencia de esas aguas fecales en plena calle son la evidencia de que desde esa casa que no se encuentra habitada se están filtrando a la calle. «La casa lo está escupiendo todo», expone.

Algo que la hace ratificarse en el hecho de que esos restos pertenecen a la vivienda contigua, que sí tiene vecinos residiendo en ella a pesar de que dice no entender «que le dejen alquilar eso sin tener condiciones».

Candelaria asegura que la situación es tal que «se forman charcos» de esas aguas pestilentes «y los coches al pasar esparcen esos vertidos por toda la calle y esto es un problema de salud».

Insiste en la premisa de que una casa que no está habitada no puede generar aguas fecales, con lo que tiene claro que el problema está en la propiedad de al lado.

Critica que lo único que ha hecho el propietario de esa casa «es poner en la puerta la carta que le remitió Emalsa», en la que se le especifica la imposibilidad de conexión al alcantarillado porque el tramo de la red frente a su propiedad se encuentra bastante deteriorada, y «con eso se ha lavado las manos».