La familia propietaria de Chorizo Terorero junto a sus productos. / C7

La industria que señala el aroma y la imagen del pueblo de Teror

El chorizo de Teror se ha convertido en un emblema, no solo para el pueblo, sino para toda Canarias. Es el embutido que hace que los canarios y canarias que viven fuera se sientan un poco más cerca de casa

SAMANTHA SÁNCHEZ M. Teror

No hay duda de que el chorizo que se elabora en Teror es uno de los productos estrella de la gastronomía de la isla de Gran Canaria. Tanto es así, que ha pasado a ser una seña de identidad con la que se identifica al archipiélago en las afueras. Pero, ¿qué hay detrás de la industria que se encarga de producir este famoso manjar?

Un embutido generacional

Lo más especial de este embutido es, sin duda, que ha sido preparado con mucho mimo y cariño a lo largo de los años por diferentes generaciones de familias canarias, que a día de hoy siguen elaborando el producto casi de manera artesanal como cuando comenzaron.

Una de ellas es la fábrica Los Nueces, propiedad de tres hermanos que continúan con el legado familiar, y otra Chorizo Terorero, fundada por un padre de familia que trabaja junto a su mujer y sus dos hijos.

Actualmente, ambas elaboran alrededor de 2.000 y 2.500 kilos de chorizo de Teror a la semana, por lo que su producción anual ronda entre los 100.000 y 130.000 kilos.

Un proceso de elaboración casi tradicional

El proceso de elaboración del chorizo, cuya base es el tocino de cerdo, empieza por la picadora, que es una máquina que muele la carne hasta convertirla en una masa. Esa masa pasa a la mezcladora, donde la carne se mezcla con diferentes especias como el pimentón.

Después, pasa a la embutidora. Terminado esto, el producto embutido se amarra para darle la forma característica que todas las personas conocen y se deja secar durante aproximadamente 12 horas. Una vez secado, el chorizo ya está listo para viajar a las casas de los consumidores y consumidoras.

Proceso de elaboración del famoso embutido canario en la fábrica Los Nueces. / C7

Producto estable a lo largo del año

A pesar de que pueda dar la sensación de que en el Día de Canarias o en las Fiestas del Pino la demanda de chorizo de Teror aumenta de forma exagerada, lo cierto es que se trata de un producto estable a lo largo del año, con pocas variables.

«Es verdad que en esas dos fechas señaladas crece un poco la demanda porque los comercios dinamizan más el producto y se consume más, pero nada exagerado como se podría pensar», afirma Roberto Carlos Sánchez, uno de los propietarios de Chorizo Terorero. Por su parte, Gonzalo Nuez, uno de los dueños de la fábrica Los Nueces, afirma que «el trabajo que se realiza esos días es el mismo, pero en un ambiente de más estrés».

Además del típico chorizo de Teror, estas industrias producen otros productos como el chorizo blanco, la sobrasada y la morcilla dulce, entre otros.

El pasado mes de mayo, ambas fábricas participaron en la elaboración del bocadillo de chorizo de Teror más largo de la historia, con una longitud de medio kilómetro, «Fue un honor haber podido participar y haber podido ser protagonistas», comenta Roberto, de Chorizo Terorero.

Emblema para Teror y para toda Canarias

Gran Canaria es el principal consumidor de este chorizo, pero también se vende a nivel regional, nacional e internacional. Y se ha convertido, sin duda, en un emblema, no solo para Teror, sino para toda Canarias. «El chorizo de Teror hace que los canarios y canarias que viven fuera se sientan en casa», asegura Gonzalo, de Los Nueces.