Antonia María Morales, en su casa de Carrizal, en Ingenio. / JUAN CARLOS ALONSO

«Mi hermano ya decía oraciones completas desde los dos añitos»

Beatificación. Antonia Morales relata las vivencias que conoció de Fray Tomás, de Carrizal, que será proclamado beato este sábado en Sevilla

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Ingenio

Apenas conoció a fray Tomás Morales Morales, porque Antonia, su hermana, era entonces muy pequeñita, pero siempre ha tenido muy presente su memoria. «Se habló mucho de él en casa». Por eso confiesa a este periódico que estos días anda un poco «sobrecogida, sobrepasada por la situación».

Este viernes viaja a Sevilla, en cuya catedral, este sábado, beatificarán al fraile dominico,nacido en Carrizal (Ingenio), en 1907, junto a otros 25 religiosos y un laico de esta misma orden que fueron asesinados durante la Guerra Civil y que son considerados mártires por la iglesia católica.

«La providencia me ha tenido aquí para que yo pueda vivir este momento, porque ya yo no tengo edad para estar aquí», bromeó en unas declaraciones que hizo días atrás a la Emisora Diocesana. Tiene 95 años, que ella siempre aclara que son biológicos, pero son tantos como para que hubiera momentos en que Antonia llegase a pensar que no llegaría a ver beatificado a su hermano.

La beatificación estuvo parada 25 años en el Vaticano

El proceso ha sido largo. «Esta beatificación estuvo parada 25 años en el Vaticano, siempre aparecía alguna piedra en el camino». El papa Francisco firmó el decreto de su beatificación el 11 de diciembre de 2019, pero la pandemia retrasó hasta ahora la ceremonia de su proclamación.

Su madre siempre le dijo que era un niño «privilegiado», muy especial. «Mi hermano hacía oraciones completas desde que tenía dos añitos», le contaron. Y relata otro episodio llamativo, cuando se hizo una brecha en la cabeza tras caerse del tren en la capital. «A la gente que fue a socorrerle les dijo: Solo Dios y nadie más».

'Ya estoy preparado para el martirio', dijo a otros dominicos

Ese carácter, tan distinto a los demás, es lo que, a juicio de Antonia, le llevó a decir a sus compañeros dominicos, momentos antes de su muerte, cuando ya se sentían perseguidos en 1936: 'Ya estoy preparado para el martirio'. Esto no se lo contó su familia. Lo leyó en uno de los muchos artículos escritos sobre él.

Tantos años de espera por la beatificación se ven compensados por «la alegría» que hoy sienten su familia y muchos vecinos de la parroquia. De hecho, estará arropada en Sevilla por una expedición de más de 60 personas.

Fray Tomás está muy presente en casa de Antonia. A su derecha, al fondo, cuadro con una imagen de su hermano. También tiene enmarcadas las tarjetas que anunciaron la misa que dio en Carrizal en 1931. / Juan carlos alonso

Además, en la delegación canaria también estarán el obispo de la diócesis de Canarias, José Mazuelos, el obispo emérito Francisco Cases, el delegado episcopal para las Causas de los Santos, Higinio Sánchez, y cuatro sacerdotes, entre ellos, el párroco del Buen Suceso, en Carrizal, Santiago Quintana, y el de Nuestra Señora de la Candelaria de Ingenio, Jesús Vega. También irá la alcaldesa, Ana Hernández.

De su hermano tiene algunos flashes, y es que Antonia apenas contaba con 4 años cuando le conoció. Fray Tomás se había ido a estudiar al seminario, en Almagro (Ciudad Real), desde que tenía 12 años y ella aún no había nacido siquiera. Antonia era la menor de 8 hermanos y con Tomás se llevaba 20 años.

Fray Tomás cantó misa en Carrizal en 1931

«Volvió a casa en 1931, cuando cantó misa por primera vez, aquí, en la iglesia del Buen Suceso, en Carrizal». Estuvo mes y medio y ese fue el único tiempo vital que Antonia pudo compartir con su hermano. «Su intención era venir a darme la comunión, pero no pudo, ya había persecución religiosa». Fray Tomás ya estaba en Almería, dando clases en un colegio dominico. Fue en esa provincia donde le detuvieron y le fusilaron.

Retrato de Fray Tomás Morales. Es la imagen de su hermano que más le gusta a Antonia. / Juan Carlos alonso

Del tiempo que estuvo con él recuerda Antonia que le daba respeto verle con el hábito puesto. «El cura de entonces de Carrizal, Juan Martel, no lo llevaba y por eso no estaba acostumbrada». Parece que se está viendo a sí misma, llevándole un vaso de limonada fresca. «Cuando se la iba a acercar me echaba un poco hacia atrás», dice haciendo memoria.

Pero hay otra imagen que sí tiene muy grabada. «Recuerdo perfectamente estar sentada en las rodillas de mi hermano y que yo viraba la cabeza para mirarle la cara». El resto de lo que sabe de Tomás son las vivencias que le contaba su familia. «Era como si siempre estuviera aquí, porque desde que tengo uso de razón en la mesa siempre se hablaba de él, también después de su fallecimiento».

«Nos inculcaron no sentir odio ni rencor»

Cuando se refieren a su muerte, Antonia prefiere decir que falleció. No alude a que fue asesinado por las milicias en los primeros días de la Guerra Civil, el 31 de agosto de 1936. «Siempre digo que falleció porque fue lo que me enseñaron en casa», se explica. «Eso se lo agradezco mucho a mis padres, nos inculcaron que no sientiéramos odio ni rencor, mi madre siempre nos decía que en el otro bando también había víctimas y había madres».

Quizás el recuerdo más tangible que le queda son las decenas de cartas que su hermano remitió a su familia todos los años que estuvo fuera. «Mi madre le escribía todos los días, y él contestaba, las leíamos aquí en la casa con todos delante, yo tendría cinco o seis años». Aún las conserva. «Ahora no las puedo leer porque me entristece no haber podido hablar más con él», se lamenta.

Fue arrojado al pozo de La Lagarta, en Almería

El cuerpo de su hermano, de solo 29 años, fue arrojado al pozo de La Lagarta, en Tabernas (Almería), de donde fue exhumado el 20 de febrero de 1941. Luego fue enterrado junto al resto de padres dominicos en el cementerio que la orden tiene en Almería, según ha publicado el sacerdote Julio Sánchez.

Antonia no ha ido a verlo porque es creyente y sostiene que no está allí. «Traté de localizar el pozo porque se empeñó un sobrino, pero no llegamos, así que recé por todos los que cayeron allí, en otros pozos y en otras cunetas que todavía están».

Este sábado la iglesia culmina un proceso de beatificación que se inició en 1962 y que fue clausurado en 1997. La firma del papa Francisco lo desatascó en 2019.