Panorámica de las obras desde una de las plantas superiores del hotel. / Cober

El Gloria Palace San Agustín reabrirá en junio tras una inversión de 30 millones

Las obras ejecutan una reforma integral del complejo, que ya suma 30 años. El presidente del Cabildo subraya la valentía de esta renovación

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO San Bartolomé de Tirajana

No hay turistas por culpa de la pandemia, pero al Gloria Palace San Agustín le sobra estos días movimiento. Entre 250 y 300 operarios de hasta siete contratas principales trabajan a destajo para reabrir sus instalaciones en junio próximo. Esa es la previsión de José María Mañaricua, director de operaciones del grupo Gloria Thalasso & Hotels, que este miércoles ejerció de cicerone en una visita por las obras con el presidente del Cabildo, Antonio Morales, la alcaldesa de San Bartolomé de Tirajana, Conchi Narváez, el consejero insular de Turismo, Carlos Álamo, y el primer teniente de alcalde y edil de Playas, Deportes y Policía Local, Samuel Henríquez.

El proyecto ha consistido en una reforma integral del complejo, sobre todo de sus instalaciones, que ha exigido una inversión de 30 millones de euros que harán del hotel un edificio más moderno y más sostenible y eficiente energéticamente. Se han renovado todas las habitaciones, la fachada, la torre, por ambas caras, las áreas comunes, desde los solárium y las tres piscinas exteriores (las dos de abajo y la de la cubierta), a la cocina, el bar-salón, y la recepción, y se le dio un vuelco al recinto de la talasoterapia, con un rediseño completo de las piscinas y de su sala de máquinas. Solo se conservó intacta su extraordinaria cúpula, la mayor del mundo en su tipo (48 metros de luz con seis centímetros de espesor), según apuntó el ingeniero industrial Julio Lorenzo Brissón. Entre las novedades, se dotará al hotel de una zona de agua especialmente pensada para niños de 4 a 12 años, un splash con suelo de goma y toboganes que comunican el parque con una de las piscinas exteriores. Y también se habilitará un nuevo gimnasio, antes ubicado en el área donde está la talasoterapia.

Mañaricua, que es además el presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT), apuntó que el esfuerzo inversor que ha decidido afrontar el grupo llega a los 43 millones de euros. Esos otros 13 millones restantes han ido a la reforma y mejora de instalaciones de los otros tres hoteles de la compañía, los dos de Amadores y el de Lanzarote. Por ahora solo tienen operativo uno de los que tienen en Mogán, el Gloria Palace Royal.

La nutrida comitiva de cargos públicos tuvo la oportunidad de visitar una de las 454 habitaciones del hotel, desde donde disfrutaron de sus increíbles vistas al mar, una de sus suites, el recinto de la talasoterapia, con su sala de máquinas y el área destinada a masajes y tratamientos, y la recepción, que también ha sido cambiada de lugar.

Mañaricua muestra las obras a Narváez, Morales y Álamo. / Cober

Para el presidente del Cabildo, Antonio Morales, «son unas obras valientes en los momentos en los que estamos, son generosas para la economía canaria, y son necesarias». A su juicio, este «sobresfuerzo del grupo de la familia Mañaricua es «ejemplificante», una iniciativa, dijo, «que va a provocar sinergias». Y subrayó: «Creo que es tiempo de inversión para las administraciones públicas para renovar las infraestructuras públicas, pero también es necesaria la inversión privada que contribuya a mejorar y modernizar la planta hotelera».

En términos similares se expresó la alcaldesa. «Es importante mostrar la valentía y el esfuerzo de algunas empresas, aquellas que pueden, que están aprovechando este momento de parón por la situación de pandemia y han apostado por renovarse». Y destacó además la cuantía de la inversión y el complejo en el que se ejecuta. «Este es un hotel que ha sido y es un referente para el sur de la isla, que ahora cumple 30 años», enfatizó.

Terrazas con mejores vistas

José Ignacio García, también de la familia Mañaricua, encargado, en este caso, de la parte financiera y de las obras, destacó que en lo que más se ha intervenido es en lo que menos se ve, en las instalaciones, desde el aire acondicionado a las salas de máquinas de las piscinas. Pero también hay cambios que saltarán a la vista de sus futuros huéspedes, como la eliminación de las icónicas jardineras de sus terrazas, que fueron un diseño del arquitecto Luis López y cuyos materiales se habían deteriorado mucho fruto de la corrosión. Al quitarlas, esos balcones al mar ganan amplitud, más de medio metro, y luminosidad, pues han sido sustituidos por cristaleras transparentes. Además, el resto de esta parte de la fachada, conocida como garden, ha sido revestida con paneles GRC, también novedoso.

Del resto de las 454 habitaciones se renovó todo, la instalación eléctrica, el aire acondicionado, el pavimento, para el que se ha recurrido a una tarima técnica, los baños, en donde se cambiaron las tinas por duchas, la pintura y las ventanas, por lo que se ha ganado aislamiento acústico y térmico, explicó José María Mañaricua. En las piscinas exteriores, que mantienen su disposición y forma, se modificó el revestimiento, para el que ahora se ha usado un mortero americano. Y también se ha habilitado una nueva zona de cortesía para los huéspedes que dejan el hotel pero han de esperar varias horas para el vuelo. Tendrán un salón con baños y taquillas.

Agua filtrada cada 30 minutos

Uno de los espacios más emblemáticos del Gloria Palace San Agustín, su área de talasoterapia, operativa desde 1998, será renovada por completo, tanto sus instalaciones internas como el diseño de su red de piscinas bajo cubierta y climatizadas. Entre sus principales novedades figura que se la ha dotado de una renovada sala de máquinas capaz de filtrar cada media hora los 300 metros cúbicos del agua de las piscinas de la talasoterapia, en cumplimiento de la nueva normativa sanitaria. Antes el agua era renovada cada cuatro horas. Es decir, cada media hora el agua estará como si fuera nueva.

Piscinas de la talasoterapia en obras. / Cober

Para hacerlo posible, explica Julio Lorenzo Brissón, se han instalado bombas de agua especiales, fabricadas en Alemania, las que usan las plataformas petrolíferas o para tratamientos de agua salada industriales. Están justo debajo de la zona de las piscinas, bajo la cúpula. El agua baja y es filtrada tanto mediante luz ultravioleta, como mediante cloración. «El agua sale más limpia, con olores de cloro mínimo», explicó. «Se trata lo justo y necesario para no perder ese punto natural del agua de mar». Y es que viene de Las Burras, gracias a un acuerdo con la desaladora Maspalomas III.

Por encima de las bombas está el sistema de climatización, para el que recurrirán a bombas de calor. Estas innovaciones, según José Ignacio García, permitirán un «aprovechamiento mayor de los rendimientos térmicos y ahorro energético». También se renovarán las 360 placas solares de los aparcamientos.

Pero casi lo que más impactará a sus futuros usuarios es la curiosa y novedosa disposición de sus piscinas, que imitarán las naturales de Pamukkale, en Turquía, en las que todas están conectadas y el agua rebosa de unas a otras. Además, la talasoterapia tendrá un acceso propio.