Un momento de la presentación este lunes del respaldo europeo a la comunidad energética. / C7

Europa respalda la comunidad energética industrial en Arinaga

El Cabildo explora con el ITC y los empresarios del polígono la puesta en marcha de una iniciativa pionera a nivel mundial. La UE aporta 120.000 euros

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Agüimes

El Cabildo quiere que el polígono industrial de Arinaga se convierta en la primera comunidad energética industrial de Canarias, una especie de mercado local de energía que permita a los que lo integren generar, almacenar y consumir su propia energía de origen renovable a precios más competitivos, lo que les podría suponer un ahorro en la factura eléctrica del 40%. Lleva meses trabajando en el proyecto de la mano del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) y de los empresarios de la urbanización fabril de Agüimes, pero ahora ha recibido un empujón de la mano de la propia Unión Europea, que lo respalda con fondos.

Este es uno de los 28 proyectos que han sido seleccionados por el programa europeo Nesoi (New Energy Solutions Optimized for Islands), que le ha otorgado dos subvenciones de 60.000 euros cada una, según informó este lunes el presidente del Cabildo, Antonio Morales, en un acto en Agüimes junto al gerente del ITC, Gabriel Mejías, el director de I+D+i del ITC, Gonzalo Piernavieja, el coordinador de Desarrollo Económica, Energía, Clima y Conocimiento, Raúl García Brink, el alcalde, Óscar Hernández, y el presidente de Ecoaga, Juan Acosta.

    La iniciativa es tan innovadora que todavía está en fase de recopilación de información y estudios técnicos, que es justo para lo que la UE ha concedido el dinero. García Brink, que dejó claro que este proyecto colocará al polígono de Arinaga «en punta de lanza de áreas industriales sostenibles a escala mundial», explica que una de las subvenciones irá destinada a la asistencia técnica del proyecto de la mano de dos consultoras de prestigio europeas, la energética alemana E.ON y la italiana Sinloc. Y los otros 60.000 euros serán invertidos en el desarrollo de la plataforma o el software que gestionará de forma inteligente ese mercado local de electricidad, generada, eso sí, a partir de fuentes de energía renovables. Esa herramienta incorporará recursos propios del Internet de las Cosas, además de tecnología 'blockchain' (base de datos compartida), 'machine learning' (método de análisis de datos que automatiza la construcción de modelos analíticos), y ciberseguridad. De esta otra parte se encargarán el ITC y una empresa puntera en el ámbito digital a nivel mundial.

    Morales subrayó que este es «un paso importante en la búsqueda de la descarbonización de la isla, de la democratización de la energía y para romper con la dependencia de los combustibles fósiles en la isla». En ese sentido, dijo que «esta comunidad energética se va a convertir en un modelo espejo para otros modelos energéticos industriales del mundo», enfatizó.

    El polígono industrial de Arinaga es el mayor de la isla, con 690 empresas y una demanda energética aproximada de 30 gigavatios hora año, que podría cubrirse completamente mediante energías renovables que evitarían la emisión de 6.030 toneladas equivalentes de gases de efecto invernadero al año y 19,2 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera. Con este proyecto piloto no solo avanzarían en la descarbonización energética, sino que se ahorrarían mucho dinero en la factura de la electricidad.

    El Cabildo ya trabaja también en el desarrollo e implementación posterior de esta iniciativa, por lo que ha presentado este proyecto al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de Canarias y del Gobierno central. Además, las empresas que participen han de dotarse de sistemas de generación de energía. Por lo pronto, Acosta, de Ecoaga, recordó que el Ayuntamiento les ha cedido 78.238 metros cuadrados del polígono destinados a aparcamientos para que puedan instalar placas fotovoltaicas sobre marquesinas.

    70 megavatios de energía. Esa es la potencia que se podría generar si se cubriesen todas las cubiertas del polígono con placas fotovoltaicas, según Piernavieja, quien dijo que el modelo tendrá dos ventajas: una, que las empresas compartan energía y ahorren costes, y dos, que acelerarán la transición energética.