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El vino que plantó cara al fuego

El vino que plantó cara al fuego

El tinto Vega de Acusa se libró de milagro del incendio de 2019. Eduvigio García limpió bien el perímetro de su finca. Ahora entró en la denominación de origen de la mano de Bodega Ventura

Gaumet Florido y Acusa (Artenara)

Domingo, 12 de julio 2020, 08:00

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Hace un calor que raja las piedras, pero Eduvigio García no para. Colma de atenciones su viñedo, el único que en Artenara logró plantarle cara al fuego el verano de 2019. Mucho tuvieron que ver los desvelos de este viticultor, que, pese a sus años, 77, había limpiado de vegetación todo el perímetro de su finca en Acusa. Eso hizo que las voraces llamas de los incendios que arrasaron la Cumbre en agosto pasado solo la pillaran de refilón, por una de sus orillas. Pero estuvo cerca. Tanto, que el vino que salió de aquella vendimia, que se hizo todavía con el suelo calentito, el Vega de Acusa, desprenda un sugerente olor a humo. O quizás sea sugestión. Lo cierto es que este delicioso tinto joven, con un hipnótico sabor a barrica y a tierras de volcán, ha entrado por derecho propio en la Denominación de Origen Gran Canaria. Bodega Ventura, casa madre de los multipremiados vinos Eidan, le embotelló la producción. De esta cosecha casi milagrosa han salido 8.000 unidades.

Eduvigio acostumbra a subir temprano. No vive en Artenara, pero se da el paseo todas las semanas para atender las 4.000 parras que tiene plantadas en esta fanegada y media de Acusa, un oasis llano entre horizontes de tormenta. A un flanco, la icónica Montaña de Altavista, cuya silueta sagrada sirvió de inspiración a Javier Ventura, gerente de la bodega que asumió el embotellado, para diseñar el sencillo pero elegante grabado que luce este paisaje en la etiqueta del vino. Y al otro, algo más distantes, pero siempre presentes, dos símbolos de piedra, los roques Nublo y Bentayga. Con vistas así no es raro que el Vega de Acusa escape del fuego y conquiste los paladares más exigentes.

A mano y ecológico

Pero no son estas las únicas claves que maneja en su finca Eduvigio, un trabajador jubilado de Juliano Bonny que se animó a plantar vides por consejo de un buen amigo allá por 2002. Entre sus bazas está que no usa productos químicos. Su finca es ecológica y lo que cultiva lo hace de forma manual. Él solo, con alguna ayuda puntual de sus hijos o de algún familiar. «Es que no se encuentra mano de obra y en mi familia no hay ninguno que quiera coger el testigo», apunta de entrada. Echa en falta trabajadores formados en estas lides. Por eso ha decidido echarse el viñedo a la espalda y sacarlo adelante por cuenta propia. Aprovecha las amanecidas. Está en la brega desde las 05.30 horas de la mañana. A paso lento pero seguro mima sus variedades de listán negro y blanco, vijariego y tintilla. También tiene uva moscatel, pero no la embotella. La deja para consumo propio. Solo produce vino tinto, que Bodega Ventura ha dejado dos meses en barricas de roble.

Todo lo que sabe lo ha ido aprendiendo sobre el terreno, y mal no le ha ido. De los 400 kilos de su primera vendimia ha pasado a los 6.000 de esta última de 2019, pero recuerda que ha tenido añadas mucho mejores, como aquella en que esta tierra agradecida de Acusa le regaló una cosecha de 12.000 kilos. En la única aventura en la que no parece dispuesto a embarcarse es en la de montar su propia bodega. Llegó incluso a adquirir parte de la infraestructura. Sin embargo, la falta de servicios básicos en la zona le hicieron desistir. Todos estos años se ha valido del auxilio de otras bodegas y en esta última ha probado con Ventura, que cultiva sus viñedos en Santa Brígida, la cuna del vino en Gran Canaria. Algo se ha notado. Seguro. A mejor. La experiencia de vida de Eduvigio y la tierra de Acusa han maridado bien con la veteranía joven y el entusiasmo de Javier. El éxito parece garantizado.

Poca lluvia. No está ayudándole el cielo a Eduvigio. No llueve. Y eso, advierte, se nota en sus parras, porque el riego humano, por bueno que sea, no es parejo y no llega a todo el viñedo por igual. Así y todo, la cosecha apunta maneras. Las vides de Acusa vienen cargadas. Hay tinto para rato. Con permiso del fuego, claro.

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