El ejemplar confinamiento nepalí de una consultora del Banco Mundial

Natalia Juanco lleva cinco años en Katmandú y aunque intentó sin éxito volar a la isla para pasar la cuarentena en casa, no pierde los nervios. «Los turistas lo están pasando peor, son ellos quienes deben ser repatriados cuanto antes», afirma, solidaria.

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

Cualquier otra persona en su situación antepondría sus intereses, seguridad y bienestar por encima de todo. Lucharía por lo suyo y que sean los demás los que solucionen sus problemas. Pero no Natalia Juanco. Ella guarda la calma y se muestra solidaria con los de su alrededor. Tiene solo 28 años y lleva ya cinco viviendo en Nepal, donde trabaja como consultora en el Banco Mundial. Ahí es donde le ha cogido la crisis del coronavirus que está asolando al planeta entero. Y pese a ser consciente de las carencias sanitarias del país y de haber intentado sin éxito volver a Gran Canaria, no pierde los nervios. «Dada la situación soy una privilegiada porque tengo casa, comida suficiente y contactos, pero los turistas que están abandonados a su suerte sí que deberían recibir asistencia del Gobierno», relata, consecuente.

Desde que sus jefes le permitieron teletrabajar en España, no se lo pensó dos veces. Pero le resultó imposible coger un vuelo. «Solo una compañía operaba y el precio de los billetes estaba por las nubes, así que decidí contactar con la embajada», relata. El problema, que durante ese tiempo la situación empeoró en el estado asiático y cerraron los aeropuertos. «De momento me tengo que quedar aquí. La embajada me contestó que me incluía en la lista, pero que están priorizando la respuesta a los transeúntes y grupos vulnerables porque su situación es más complicada, y yo lo entiendo», sentencia Natalia.

Su temor es que si cae contagiada no tiene claro que vaya a poder recibir un tratamiento en condiciones. Por ello toma todas las precauciones del mundo. «Vivo sola y llevo ya un par de semanas sin salir, así que espero no tener que comprobar cómo es la situación en los hospitales y si hay respiradores suficientes», remarca. Al menos, esta vecina de la capital grancanaria cuenta con seguro para hacerse la prueba del Covid-19 y costear gastos médicos si fuera necesario.

En definitiva, a Juanco solo le queda esperar. Por mucho que su familia esté deseando tenerla cerca en un momento como este. «Ahora mismo no hay vuelos comerciales, solo puedo regresar si el Gobierno decide repatriarme. No sé lo que va a pasar», concluye una grancanaria que está dando, a casi 10.000 kilómetros de casa, un ejemplo de solidaridad y saber estar en medio de una crisis mundial sin precedentes.

Una alarma progresiva

Tal y como ocurrió en España, Nepal tardó en reaccionar ante el coronavirus. Aunque al principio se conformó con un aumento en el control de las fronteras, la suspensión de las clases y la prohibición de eventos que implicasen mucha participación de personas, el mayor número de contagios en el país obligó al Gobierno a decretar el confinamiento total. «En este sentido estoy contenta porque la gente se lo está tomando en serio y las calles están vacías. Ojalá que así consigamos no llegar a un estado de contagios muy acelerado y al colapso de los hospitales», explica Natalia.

Trayectoria

Natalia Juanco nació en agosto de 1991 y es natural de la zona Puerto-Guanarteme de Las Palmas de Gran Canaria. Estudió Relaciones Internacionales en Madrid y completó el máster de Proexca de Negocios Internacionales. Una formación que le ha llevado hasta Katmandú, la capital de Nepal, donde lleva trabajando como consultora en el Banco Mundial (World Bank Group) desde hace cinco años.