El color de la primavera, al contenedor

La llegada de la primavera ha inundado de color los viveros que cultivan flores. Pero en plena cuarentena, los floricultores se ven con excedentes de plantas a las que no pueden dar salida por el cierre de las floristerías. Sus fincas lucen más esplendorosas que nunca, para nada.

El Día de las Madres se acerca, por lo que durante estas semanas los furgones deberían estar yendo y viniendo de las fincas a las floristerías cargados orquídeas, rosas, lilium, margaritas, hortensias o gladiolos. Es primavera y el color de las flores inunda viveros como el de Mogán, el de Godoy o el de Poinsettias de Canarias. El problema, que con la cuarentena las tiendas están cerradas y estos floricultores se ven con sus terrenos más frondosos que nunca porque no tienen a quien vender el producto. Así que el irremediable destino de toda esta explosión de color será el contenedor de basura.

«Ahora mismo mi única vía de escape es vender a domicilio. Atendemos los pedidos por teléfono y se los entregamos a los clientes en sus casas», cuenta Celia Godoy, la dueña de Viveros Godoy. La empresa se ha visto obligada a hacer un ERTE y de 15 trabajadores han pasado a seis. «Estamos con servicios mínimos, regando, realizando los tratamientos y haciendo labores de mantenimiento en el invernadero para evitar que se nos mueran las plantas», desvela. Celia admite que el nuevo modelo de trabajo al que se han tenido que adaptar resulta agotador y muy poco productivo. «Tenemos que hacer por teléfono todo lo que hacíamos antes. Con fotos o a través de videollamadas. Solíamos explicar las cosas detalladamente a los clientes, decirles como iban a quedar las plantas, pero ya no podemos. Encima solo tenemos un coche para transportar la mercancía», detalla esta empresaria.

Y lo peor de todo es que, ni aún aumentando el ritmo de trabajo de manera drástica, evitan pérdidas cuantiosas. «Hemos bajado un 70-80% las ganancias. El tesorero calcula que este desastre se saldará con unos 200.000 euros de pérdidas», desvela Godoy, presentando un panorama desolador nunca antes visto. «Esta empresa lleva 29 años funcionando y nunca se había enfrentado a algo así. Se van a morir muchísimas plantas de estación. Flores que las teníamos preparadas para que estuviesen espectaculares en primavera, con una explosión de colores brutal, pero que se van a perder porque no se venden», concluye con tristeza la encargada de este vivero situado entre la capital y Arucas.

Este es un drama que acompaña a todo el sector. Para Poinsettias de Canarias aún más, porque esta empresa solo es productora y no vende a particulares. «Estamos fatal, las plantas están preciosas, preparadas y listas para darles salida. Pero no hay manera, llevamos unas seis semanas que no vendemos casi nada», relata con frustración Wolfgang Gstho, el administrador de esta entidad. «Han salido cantidades mínimas porque hay floristerías que están empezando a vender online», amplía sobre una herramienta que está comenzando a convertirse en la única alternativa.

«La situación es tan grave que nos veremos obligados a tirar plantas a la basura. Se nos parte el corazón. Tenemos unas mil y pico hortensias preciosas muertas de risa», detalla este austriaco que lleva en esta empresa de Gáldar desde 2001. «Teníamos la esperanza de que las floristerías pudiesen abrir en los próximos días, pero no parece que vaya a ser así y esto es un problema añadido porque estamos en unas fechas fundamentales para la venta de plantas en maceta y flores cortadas», añade. Cada día que pasa de cuarentena, es un nuevo puñal en el vientre de los que viven de inundar la isla con el color de las flores. Y más en primavera.

Pérdidas de 1,5 millones de euros

Ayuntamientos como el de Telde, Valsequillo, Mogán o Guía permitirán a las floristerías acceder a los cementerios de sus municipios con motivo del Día de la Madre. Esto supone un cierto alivio para el sector, que podrá surtir de plantas para que los comercios especializados depositen flores y ramos en las tumbas y nichos. Por otro lado, el Cabildo, que calcula unas pérdidas en el sector de más de 1,5 millones de euros esta primavera por el cierre de las floristerías y la paralización del sector turístico, anima a la ciudadanía a comprar flores a través del Mercado Digital para que no se pierda la cosecha. Precisamente, para canalizar el excedente del sector primario debido al estado de alarma, nació el Mercado Digital del Cabildo, que ahora también cuenta con una categoría de flores para que la ciudadanía pueda hacer sus pedidos con envíos a domicilio. Gran Canaria aglutina una treintena de productores de flores y plantas ornamentales que realizan sus cultivos en 55 hectáreas y que producen más de 17 millones de unidades anuales, la mayoría para el mercado local. Las flores más cultivadas son las rosas y los crisantemos, seguidos por claveles, anturios, gerberas y lirios, a lo que se suman proteas para exportación. Además, también se producen plantas ornamentales como cactus y crasas.