Baltasar Peñate posa junto a una recreación del bastidor con el que se ampliará la desaladora. / COBER

La desaladora del sureste incubará un proyecto piloto del ITC a escala mundial

El organismo de investigación ha ideado un diseño de bastidor altamente eficiente en ahorro energético que se aplicará en la ampliación de la EDAM comarcal

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Santa Lucía de Tirajana

Dos instituciones, la Mancomunidad del Sureste y el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), se dan la mano para probar en Pozo Izquierdo, en Santa Lucía de Tirajana, un proyecto experimental, Desalro 2.0, que puede revolucionar la tecnología de la desalación por osmosis inversa a escala mundial en cuanto a ahorro de energía, que es, por otra parte, uno de los talones de Aquiles de las desaladoras actuales. Consumen mucha electricidad, por lo que su disminución no solo redunda en un ahorro económico, sino también en una mejora de la sostenibilidad.

La iniciativa ya está en marcha y surge de dos necesidades que se retroalimentan. La mancomunidad, que agrupa a los municipios de Santa Lucía de Tirajana, Agüimes e Ingenio, ultimaba la ampliación de la capacidad de producción de su desaladora de agua de mar (EDAM) en 5.000 metros cúbicos más al día, y el ITC, empresa pública adscrita a la Consejería de Economía, Conocimiento y Empleo del Gobierno de Canarias, por su parte, buscaba una instalación donde poner a prueba su proyecto. « Se ha hecho un esfuerzo entre las dos partes para poder hacer realidad este proyecto», explica Baltasar Peñate, jefe del Departamento de Agua del ITC.

La mancomunidad se ahorra el coste de la inversión, que la aporta la Unión Europea como parte de la respuesta a la pandemia de covid-19 por tratarse de un proyecto experimental subvencionado, y el ITC tiene acceso a una infraestructura industrial de desalación que cuenta con toda la tramitación administrativa que ya la mancomunidad tiene adelantada. Ya cuenta con la preceptiva declaración de impacto ambiental (exigida por la ley 4/2017, de 13 de julio, del Suelo y de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias para desaladoras de más de 3.000 metros cúbicos/día) y también con la autorización del Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria.

Este doctor en ingeniería industrial explica que la aportación que hace el ITC tiene que ver con el diseño de ese nuevo bastidor de desalación . «No hemos creado nada nuevo en el sentido de diseñar nuevos equipos, sino que hemos usado los componentes que ya existen en el mercado y los hemos combinado de forma optimizada, todo ello con la inestimable colaboración de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (Aciisi) y alguna ingeniería canaria para dar soporte a los diseños». Tras más de 150 simulaciones realizadas y esquemas de diseño a lo largo de un intenso año de trabajo en el marco de otros proyectos como Desal+ y Erres4water, - ambos cofinanciados por Fondos Feder en el marco de los Programas Interreg MAC y Atlantic Area, respectivamente-, han hallado una combinación de membranas, bombas, secciones de tuberías e hidráulica que da como resultado un desarrollo muy eficiente energéticamente.

Baltasar Peñate, desde la azotea de las instalaciones del ITC. Al fondo, con la cubierta roja, la desaladora del sureste. / Cober

El óptimo de consumo al que han llegado con sus simulaciones es de 1,85 kilovatios-hora por metro cúbico, y esa reducción, respecto a los diseños convencionales para estos tamaños de planta, es bastante y ronda más de los 0,5 kilovatios-hora por metro cúbico. En el caso concreto de la EDAM del sureste esa diferencia es más notable dado que la desaladora hoy operativa tiene un consumo medio de 3,2 kilovatios-hora por metro cúbico. Si el ITC logra que su proyecto, ya en fase de redacción de proyecto técnico para licitar la obra en los siguientes meses, alcance ese dato óptimo de consumo de energía, esto se traduciría en un potencial ahorro de 6.750 kilovatios por día, en el caso del sureste, respecto a una producción equivalente en su desaladora. Aunque no es el caso del sureste, porque este bastidor servirá para ampliar capacidad de producción, gracias a este ahorro energético se conseguiría al año un ahorro económico que rondaría los 150.000 euros.

El proceso ya está encaminado. No hay tiempo que perder porque el ITC tiene de plazo hasta junio de 2023 para tener ejecutado su proyecto, que tiene un coste de 3.087.300 euros, de los que 2,5 millones corresponden al desarrollo tecnológico en sí. La mancomunidad financia y ejecuta la nave donde irá el nuevo bastidor con un coste estimado de 600.000 euros.

Esta colaboración Mancomunidad del Sureste-ITC quedará plasmada en un convenio entre ambos que está a punto de firmarse. La Junta General del organismo comarcal ya aprobó esta semana la firma. Solo queda materializarla. En virtud de ese acuerdo, el ITC asume la redacción de los proyectos, tanto el de obra civil, es decir, la nave donde irá el nuevo bastidor de la desaladora, como el de la instalación en sí. En cuanto el ITC le entregue el proyecto, la Mancomunidad lo sacará a licitación y lo adjudicará. El plazo de las obras no será largo, de tres o cuatro meses. La nueva estructura se levantará al lado de la EDAM actual, en Pozo Izquierdo. Y el ITC confía en licitar su parte, el desarrollo tecnológico, en mayo próximo. Quiere agilizarlo porque la adjudicataria necesitará un margen de tiempo para hacerse con el suministro de los equipos que conformarán el bastidor. « Una vez todo aquí, el montaje en planta será rápido, en apenas dos meses», apunta Peñate, que baraja como fecha ideal para iniciarla en enero de 2023. A partir de ahí el planning contempla tres meses de seguimiento de resultados y medición de rendimientos. Si todo sale bien y el proyecto resulta efectivo, la intención de la Mancomunidad es aplicarlo en toda la desaladora, que produce con el sistema habitual 33.000 metros cúbicos al día. Y el ITC, por su parte, aspira a que esta sea una tecnología abierta, que sea replicada por quien quiera, al servicio de la sociedad.

Desalro 2.0, que es como se llama esta plataforma experimental de desalación de agua de mar de ósmosis inversa de elevada eficiencia energética, es un proyecto solicitado por el ITC al Gobierno de Canarias a través de la Aciisi. Está financiado como parte de la respuesta de la UE a la pandemia por el fondo de ayuda a la recuperación para la cohesión y los territorios de Europa (React-eu), en el marco del instrumento europeo de recuperación Next Generation.