Confinamiento entre cultivos de tomates

La Aldea de San Nicolás mantiene en pie todas las actividades agrícolas del municipio, con lo cual trabajadores de invernaderos de tomates y de otros cultivos, y las personas que salen para hacer compras o gestiones en el banco, son los únicos que están aportando movimiento en el pueblo.

Gabriel Súarez
GABRIEL SÚAREZ

Porque la agricultura, su principal actividad productiva, entra dentro de las actividades que el Gobierno central ha incluido como servicio esencial, en el marco del estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19, La Aldea registra en algunas franjas horarias un movimiento mayor que el previsible para una situación de confinamiento generalizado de la población. No obstante ello, las medidas para prevenir el contagio del coronavirus se cumplen escrupulosamente.

Llegar al municipio es encontrarse con la misma estampa de otros tantos pueblos de la isla. Sus calles vacías, vigilancia policial para controlar que nadie se salte el confinamiento, y unos pocos viandantes que se dirigen a realizar las compras del día a los supermercados, o para llevar a cabo alguna diligencia bancaria o administrativa que consideran es inaplazable.

Por lo demás, en el casco urbano todo es silencio. Cuando llega el atardecer y cae la noche, solo se oye el murmullo del viento entre los árboles del parque Rubén Díaz, más desolado que nunca, y se si se está cerca de la playa, la música la pone el ruido de las olas rompiendo contra el callao. El sonido que produce el ir y venir de las piedras que se mueven con la marea, resulta un concierto monótono e inagotable con la postal del muelle desértico de fondo.

En la otra cara del municipio, en el sector productivo, la vida sigue palpitando como si nada grave estuviese ocurriendo. Las puertas de los invernaderos de tomates y otras hortalizas siguen abriéndose a los horarios ya acostumbrados y las labores agrícolas no se han detenido por causa del coronavirus.

En este sentido desde la cooperativa Coagrisan, su presidente, Juan José del Pino, ha señalado que los trabajos en los invernaderos como en el empaquetado de tomates se continúa desarrollando con cierta normalidad. “El trabajo en los invernaderos tomando las precauciones debidas por parte del personal, sigue igual, como también en las instalaciones del empaquetado de tomates”, apunta, indicando que de la misma forma continúa adelante las actividades de exportación, “las que previsiblemente se extenderá hasta mediados del próximo mes de mayo”, señala.

El comportamiento de los mercados ha registrado algunos cambios últimamente en cuanto a algunas variedades de tomates. “La variedad denominada MD no la quieren en el mercado inglés, que está pidiendo la MM, y como es un tamaño un poco excesivo para los británicos estamos intentando colocarlas en el mercado local, por lo que por ahora no estamos pensando en la destrucción de excedentes, aunque viendo que aquí en la isla han desaparecido los turistas es posible que tengamos que tirar algo de este tomate”, afirmó.

La Aldea es agricultura, y sobre todo es tomate. Si estas hortaliza no se mueve, entonces el municipio se paraliza. En el sector aún no se habla abiertamente de pérdidas ocasionadas por la pandemia que sacude el mundo, pero principalmente Europa, “porque esto recién se verá al finalizar la campaña, que es cuando se valoran las pérdidas y todo lo que suponen para decenas de agricultores las caídas en las ventas de este fruto”.

Mientras eso llega, la mayoría de la población trata de ajustar su ritmo de vida a los trabajos habituales de los invernaderos y empaquetados de tomates, y cuando acaba la jornada, volver a casa y salir lo menos posible. Esto mismo se lo ha pedido el alcalde Tomás Pérez estos días. “Entre todos y todas debemos minimizar los riesgos de contagio”, ha señalado el primer edil, quien le ha pedido a sus vecinos que respeten el confinamiento realizando aquellas salidas que sean necesarias e inaplazables solamente.