Zaida Martín Betancor, de 37 años, a la que se le aprecia la hinchazón en el ojo izquierdo producida por el turmor. / Javier Melián / acfi press

Zaida: «El tumor camina y destruye el hueso del cráneo y mis ojos»

Zaida sufre displasia fibrosa ósea cráneofacial, lo que le provoca dolor «insoportable». Denuncia que el lunes le cambiaron por tercera vez, y de seis en seis meses, la cita con el cirujano maxilofacial en el Hospital Insular de Las Palmas de Gran Canaria

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

De seis en seis meses, a Zaida le cambian su cita con el cirujano maxilofacial «y sin verme» en el Hospital Insular de Las Palmas de Gran Canaria y así lleva desde octubre de 2020. Ella describe su enfermedad como «un tumor que camina por el hueso del cráneo, destruye y descalcifica el hueso que toca, una masa invasora que crece y empuja mi cerebro, mis ojos y el dolor es insoportable».

Desde que le salió el primer bulto en la cabeza, su madre la llevaba al médico y el diagnóstico se repetía: un chichón y ya estaba. El chichón le iba creciendo, pero nadie hacía nada. Según su relato, ya con 30 años y con el ojo cada vez más desviado por el bulto, un médico la remitió a una óptica donde le dijeron que era un tumor. «Entonces me mandaron de urgencia a la neuróloga y allí me hicieron el primer TAC de toda mi vida que detectó tres tumores distintos en la cabeza y me detectaron mi enfermedad: displasia fibrosa ósea cráneofacial, una enfermedad rara sin tratamiento y sólo se puede ir quitando el tumor mientras crece».

En el Hospital Insular, le extirparon dos de los tres tumores, «Eso fue hace siete años, cuando me dijeron que iba a mejorar y con cuatro operaciones en mi cabeza a día de hoy me dicen que el que me queda lo tengo alojado en la base del cráneo y es imposible de quitar». Con el paso de los años, Zaida (Puerto del Rosario, 1984) tiene el ojo derecho cada vez más afuera y asegura que el tumor ha crecido «de dos milímetros al tamaño de un puño». Le duele la cabeza las 24 horas del día, los 365 días del año, «Díganme si esto no es abandono del paciente» y avisa de que «nunca hasta ahora he expuesto así mi intimidad».