El hotel Tres Islas, con Lobos y Lanzarote al fondo. / JAVIER MELIÁN / ACFI PRESS

Turcón, a por la demolición de la planta ilegal del hotel Tres Islas

El colectivo ecologista solicita a Costas datos sobre la resolución firme que debe ser «ejemplarizante»

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

La demolición de la planta declarada ilegal del hotel Tres Islas, en las Grandes Playas de Corralejo, por resolución firme debe ser «ejemplarizante», subraya el colectivo Turcón. Los ecologistas solicitan a la Demarcación de Costas de Canarias el acceso a las últimas actuaciones en el establecimiento turístico al amparo de tener la condición de «parte interesada»..

La petición de Turcón surge a raíz de tener conocimiento sobre la demolición de la planta del hotel declarada ilegal por resolución firme «y que se utiliza para alojamiento hotelero no autorizado». El colectivo ecologista le recuerda a la Demarcación de Costas ser «parte interesada» en el expediente como así lo contempla la Ley 27/2006 de 18 de julio. Ley de Acceso a la Información Medioambiental.

Turcón detalla que desea tener acceso al expediente del hotel situado en el municipio de La Oliva, disponer de las «ultimas actuaciones» y conocer del inicio del expediente de caducidad de la concesión. «La empresa propietaria continúa con las prácticas contrarias a Derecho, lo que motiva a Costas a iniciar el expediente de retirada de la concesión administrativa» en el dominio público marítimo terrestre.

Los ecologistas expresan su voluntad de «ser partícipe de garantizar la ejecución del inicio de las actuaciones».

Historia de la obra de Fisac

El Tres Islas, la única obra del arquitecto Miguel Fisac en Canarias, se levantó entre 1970-1973 con una categoría de cinco estrellas y tiene una capacidad actual para unas 700 camas. En las consideraciones estéticas del proyecto, Fisac escribió «el paisaje en que se va a ubicar el hotel presenta unas características plásticas muy singulares (...). De otra parte el cromatismo de este paisaje es de ocres muy claro, casi blanco, salpicados por unas manchas de piedras o grupos de piedra de un negro intenso. El efecto del contraste de que al lado de una zona rocosa, casi negra, procedente de un río de lava que llega hasta el mar, se continua con una playa de varios kilómetros de longitud de una finura y coloración muy clara de arena, es extraordinario». El arquitecto y urbanista destaca que «... de manera especial se han estudiado las siluetas del edificio, que recuerdan a las dunas y montículos circundantes».

Cuando se inauguró en 1975, aunque un año antes había empezado a usarse una de las alas, el cercano pueblo de Corralejo apenas contaba con 101 habitantes la mayoría se dedicada a la pesca, algunos comercios y bares y restaurantes, sus calles eran de arena y un pequeño tramo asfaltado lo que hoy es la avenida principal, como recuerda uno de sus trabajadores, Ángel Montañez, en su blog Majorero, «y los únicos establecimientos hoteleros de la zona eran el hotel Corralejo y los apartamentos Hoplaco».