‘Tindaya’ tiene una nueva novia

La hipopótamo hembra, que procede de un zoológico holandés, se ha adaptado al Oasis Park y convive con el ejemplar macho. La EAZA supervisó el cambio y el traslado desde Holanda

CATALINA GARCÍA / PUERTO DEL ROSARIO

Se llama Juliette, tiene 18 años, fue rechazada por su grupo de convivencia en el zoológico holandés Beekse Bergen y es la nueva pareja de Tindaya, el hipopótamo nacido en el Oasis Park que se encontraba aislado por un problema de celos con sus hermanas. La nueva hembra de hipopótamo arribó hace un mes y, tras unas semanas de adaptación, conviven ya dentro de la zona de sabana africana, sin problema alguno.

La historia de la nueva pareja de hipopótamos comenzó hace un año cuando la primatóloga de Oasis Park Fuerteventura, Belén Roca, viajó al zoológico holandés para realizar una formación y descubrió que Juliette sería el animal ideal para convivir con Tindaya. La Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA) dio el visto bueno al traslado de la hembra hasta Fuerteventura por cumplir su objetivo de conservar poblaciones saludables y genéticamente viables en cautividad.

Oasis Park Fuerteventura se hizo cargo de todos los costes de transporte y trámites aduaneros para el traslado de la hipopótamo hembra. «Para el mejor cuidado del animal, tanto en la carga como en la descarga se preparó un container especial donde se encontrara cómoda y que contó con la supervisión de todo un equipo de cuidadores y expertos en maquinaria pesada», explican fuentes del Oasis Park.

Una vez en La Lajita, Juliette y Tindaya no se conocieron de forma rápida sino que pasaron por un proceso de socialización y adaptación que duró varias semanas. En un principio, se dividió la instalación en dos zonas, en las que se evitó durante un tiempo el contacto visual de ambos, «ya que los hipopótamos son animales muy territoriales. Sin embargo Tindaya estuvo muy curioso desde el primer momento, observando a Juliette a través del muro que les separaba, en el que se ponía incluso de pie para poder verla», describen los cuidadores del Oasis Park.

Tras cinco días, y una vez verificado por el equipo veterinario que ninguno de los dos mostraba tensión, «se provocó un primer contacto visual en el que se corroboró, por el equipo de etólogos, que ambos animales estaban calmados y se aceptaban, y se procedió a abrir las puertas que les separaban para que interactuaran con total confianza. El proceso fue perfecto».