Isabel, una de las dos veterinarias de Gesplan, alimenta a un frailecillo en la estación biológica de La Oliva, que es propiedad del Cabildo de Fuerteventura. / Javier Melián / Acfi Press

Los temporales arrojan a los frailecillos del norte de Europa a la costa majorera

Los ejemplares de estas aves marinas llegan muy agotados y casi todos perecen por inanición. Medio Ambiente y Gesplan atienden a tres supervivientes y avisan a los ciudadanos de que, si localizan uno aún vivo, no lo toquen y llamen al 112 para recogerlo

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

Vitaminas y trocitos de pescado en el pico da la veterinaria de Gesplan al frailecillo de la estación biológica de La Oliva, que es uno de los pocos supervivientes del total de ejemplares llegados desde enero a las costas de Fuerteventura, empujados por las tormentas. Sin ir más lejos, sólo este fin de semana se localizó una veintena. La mayoría de los ejemplares de Fratercula arctica arriban agotados, muy agotados, por lo que perecen de inanición. El área de Medio Ambiente del Cabildo hace un llamamiento a los ciudadanos para que avisen al 112 si encuentran alguno vivo y, sobre todo, no lo toquen.

La presencia de los frailecillos atlánticos es común a toda Canarias desde principios de este año, cuando la borrasca Fien, la primera de 2023, los empujó desde el norte de Europa a su paso de frío polar, nieve y fuerte viento. En el caso de Fuerteventura, entre el 5 y el 16 de enero se localizaron 17 ejemplares, de los cuales once arribaron vivos, pero en tan malas condiciones que murieron once.

Un ejemplar, que consiguió llegar estos días a la costa del faro de El Cotillo, pero que murió. / javier melián / Acfi press

Ahora mismo, sólo sobreviven tres frailecillos que Medio Ambiente y Gesplan cuidan y se esfuerzan por su supervivencia: dos en la estación biológica de La Oliva, donde las veterinarias de Gesplan los mantienen en una incubadora y les dan de comer vitaminas y trocitos de pescado; y uno en Costa Calma, con otra veterinaria.

Apenas pueden moverse tras la travesía estas aves marinas que destacan por su pico llamativo y por sus patas palmeadas hacia atrás, característica última que comparten con otro habitante marino más común en las costas de Fuerteventura: las pardelas.

Uno de los ejemplares de frailecillo supervivientes, en la estación biológica de La Oliva. / javier melián / acfi press

En otros islas, han practicado la necropsia a los ejemplares muertos de frailecillo y no se les ha encontrado ninguna causa de su fallecimiento, salvo el agotamiento. Eso sí, como pueden ser portadores de posibles enfermedades, como toda la fauna, todos los datos los está centralizando el Gobierno de Canarias.

A la costa de Fuerteventura hay inviernos que no arriba ni un frailecillo, sólo algún registro esporádico. Este año sorprende por la llegada casi masiva, en comparación con otros años.

Y esta vez lo están haciendo casi de veinte en veinte a distintos puntos de Fuerteventura, desde El Matorral por el centro de la isla, hasta El Cotillo por el norte o el mismo Cofete, en el sur. La mayoría se localizan muertos. A los otros, a los vivos, el área de Medio Ambiente del Cabildo y Gesplan se están esforzando en rescatarlos.

Sólo este fin de semana, el viento y el frío trajeron a una veintena de frailecillos en la costa de Fuerteventura. Varias imágenes en la costa de El Cotillo. / Javier Melián / Acfi Press