El tumor provoca, entre otros síntomas, la hinchazón en el ojo derecho de Zaida. / javier melián / Acfi press

Sanidad adelanta la cita a Zaida, que vive con un tumor alojado en su cabeza

De marzo de 2022, la cita de Zaida Martín Betancor en el cirujano maxilofacial se adelanta al 3 de noviembre de 2021, en el Hospital Insular. Además, el diputado del común se ha interesado por su caso

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

Los dolores de cabeza de Zaida, aquejada de displasia fibrosa ósea cráneofacial, no han aflojado, pero por lo menos el Servicio Canario de Salud ha adelantado su cita en el Hospital Insular de Las Palmas de Gran Canaria con el cirujano maxilofacial de marzo de 2022 al 3 de noviembre de 2021. El diputado del común también se ha interesado esta mujer que tiene un tumor en la cabeza que le destruye el hueso del cráneo y el ojo, como ella misma describe.

A Zaida Martín Betancor (Puerto del Rosario, 1984), diagnosticada de una enfermedad rara hace siete años, le sigue doliendo la cabeza. «El estrés de los últimos días por el revuelo provocado por mi denuncia del retraso de la cita me aumenta el dolor de cabeza, hasta el punto que me parece que estoy perdiendo años de vida». Sin embargo, está contenta de que la consulta con el maxilofacial sea en unos quince días.

De seis en seis meses

Desde octubre de 2020 y de seis en seis meses, Sanidad le retrasaba la cita para operar o no el último de los tres tumores de la cabeza, la última vez el mismo día que decidió exponer su caso en las redes sociales. «Nunca he expuesto así mi intimidad, pero bueno creí que era hora de dar un paso más allá. Decidí entonces que no podía quedarme en el sofá llorando cada vez que me retrasaban una cita. Porque el miedo me paraliza de pensar que más meses de espera es menos tiempo y calidad de vida que me queda».

En el caso del interés del diputado del común por su enfermedad, se centra en mediar para conseguirle una cita con la unidad de la base del cráneo de los hospitales especializados de Madrid o Barcelona, que es la única luz al final del túnel de sus dolores provocados por el tumor que le queda y que va caminando y empujando en su cabeza.

Lo que desde los 30 años sabe que es una enfermedad rara siempre le habían dicho que era un chichón cuando pequeña o falta de vista cuando fue cumpliendo años. «Mi madre me llevaba al médico y el diagnóstico se repetía: un chichón y ya estaba». Y el chichón, que en realidad era un tumor, se convirtió en tres bultos dentro de su cabeza.

Llegó un momento que los dolores de cabeza aumentaron y, «al cambiar de médico de cabecera, me manda a una óptica a ver si era por falta de vista. El chico de la óptica es el q encuentra algo empujando mi ojo y hace un informe para mi médico de cabecera», que la deriva con rapidez a la neuróloga del Hospital General de Fuerteventura. Le hacen una resonancia y ven que hay tres lesiones: «una muy grande, en la parte de atrás de mi cabeza que siempre me habían dicho que era un chichón; otra en el lado derecho; y otra más pequeña al lado del ojo derecho»

Entonces, empezó «mi calvario de operaciones, primero fue la del lado derecho, ahí podían haber quitado también la pequeña que estaba al lado de ojo, que es por la que se descubre lo que tengo. Me abren, limpian me ponen un placa de titanio y cierran. Dejando la pequeña al lado de ojo».

Ante los cambios de cita con el especialista, «muerta de miedo consigo reunir con mi familia el dinero y me voy a un neurocirujano privado. El me pinta las cosas muy feas. Mi calidad de vida va a ir mucho peor: mis dolores mi visión, mi memoria, mi cerebro». Entonces le anuncia que exite una unidad de base de cráneo, que es donde tiene ahora alojada la lesión ahora y que es «una zona muy, muy complicada para una operación».

Pero esa operación es su solución para una enfermedad rara que no tiene tratamiento, como coinciden todo.