Valla cerrada con candado el viernes pasado por la familia González Arroyo, con el cartel en rojo. / JAVIER MELIÁN / ACFI PRESS

Ni Parkinson, ni Cabildo: polémica por la propiedad del Casa del Inglés

Tres hermanos del exalcalde Domingo González se arrogan la propiedad de la casona del siglo XVIII de La Oliva por compra de su padre en 1933, tras vallarla y prohibir su entrada. El Cabildo adquirió el pasado diciembre el inmueble, tras varias legistaturas de intentos, por 319.398 euros y proyecta su rehabilitación para convertirla en espacio cultural

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

A la compra (por fin) de la Casa del Inglés, en La Oliva, por el Cabildo de Fuerteventura por 319.398 euros le ha surgido un obstáculo relacionado con la propiedad: la familia González Arroyo asegura que es suya por compra de su padre en 1933. Por lo pronto y como desvela Diario de Fuerteventura, los tres hermanos del exalcalde Domingo González han levantado una valla cerrada con candado y con un cartel que proclama en letras rojas que es propiedad de Ramón González Brito, con la fecha de la adquisición a través de escritura pública, y que vivió allí con su esposa Candelaria.

El pasado mes de octubre, cuando la primera institución majorera anunció la adquisición de la casona del siglo XVIII tras legislaturas de intentos y tramitaciones, los tres hermanos González Arroyo presentaron un escrito ante el área de Gestión de Bienes del Cabildo donde se proclaman dueños del Bien de Interés Cultural (BIC) en calidad de herederos de su padre Ramón González Brito. El progenitor del exalcalde de La Oliva la habría adquirido y registrado el 27 de enero de 1933, como se confirma en el cartel en rojo puesto desde este fin de semana.

Mil pesetas

Los tres hermanos de Domingo González detallan que la compraventa se realizó ante notario en Arrecife, con número de protocolo, que confirmaría que Francisco Manrique de Lara y Ríos la vendió a Ramón González Brito por 1.000 pesetas. Eso sí, reconocen en su escrito al Cabildo que la finca no está inscrita al nombre de los hermanos en el Registro de la Propiedad sino que el derecho de propiedad dimana de la aceptación de la herencia, a lo que añaden que «es un hecho público y notorio que desde el año 1933 hasta la fecha se ha venido ostentado por parte de mi familia posesión de buena fe de la finca a título de dueño y de forma pública (...), sin oposición alguna de terceros».

Cartel colocado por la familia del exalcalde Domingo González que proclama la propiedad del inmueble por herencia de su padre. / Javier melián / acfi press

Aunque tome su nombre del naturalista y comerciante de grano británico John Parkinson en el siglo XIX, la Casa del Inglés la construyó en el siglo XVIII el comerciante palmero Julián Leal Sicilia Julián Leal Sicilia (Los Llanos de Aridane, h. 1730-La Oliva, 1822) que, entre otros quehaceres, administró las orchillas en Fuerteventura entre 1788 y 1790 y fue comerciante de tabaco. Desde su techo de almenas y tejas, hoy casi en el suelo, se podía ver la Casa de los Coroneles, símbolo del poder territorial de la isla, mientras que la del Inglés es ejemplo de otro poder: el económico burgués agrícola y comercial que se asentó en La Oliva.

En cuanto a su morador más famoso, John Parkinson, natural de Londres, se sabe que alquiló la casona y que tuvo cinco hijos. Naturalista dedicado al estudio de la flora y la fauna locales que pasó largas temporadas en Fuerteventura, murió en la casa en 1868. Cuando falleció su mujer, Judith Adlard, los hijos probablemente regresaron a Inglaterra.

Después de Parkinson, pasó por distintos usos, entre ellos cuarteles de las tropas de infantería después de la guerra civil en una parte y en la otra un servicio de enfermería de las fuerzas militares ubicadas por ese entonces en La Oliva.

La declaración de BIC en 2005 no frenó su ruina, ni tampoco aceleró su adquisición, que acariciaron los sucesivos consejeros de Patrimonio Histórico. La asociación Raíz del Pueblo no cejó nunca de pedir su compra.

En diciembre de 2021, la Corporación anunció un proyecto de rehabilitación que la convertirá en un centro de exposición permanente sobre arquitectura, estudio de grabación y espacio de creación cultural.