Jacob Morales, arqueobotánico: «La cebada actual es herencia de los majos »

Doctor en Historia por la ULPGC, este investigador está especializado en arqueobotánica, esto es el uso de los restos de frutos, semillas y plantas durante el pasado en yacimientos de Canarias, Península y norte de África. En Fuerteventura, analizó los restos de la Cueva de Villaverde que confirmaron que los majos conocían la agricultura.

Catalina García
CATALINA GARCÍA

Catalina García / Puerto del Rosario

Todo un descubrimiento que cambia, incluso revoluciona, la perspectiva del mundo de los majos: la población prehispánica de Fuerteventura conocía la agricultura. ¿También le ha sorprendido a usted o es algo que ya había pasado en otras islas?

— La verdad es que ya nos pasó un caso similar en La Palma y teníamos bastante interés en comprobar si se repetiría también en Fuerteventura. Los exploradores europeos refieren que en La Palma tampoco se conocía la agricultura en el momento de contacto, durante el siglo XV, y que sólo se alimentaban de leche, carne, semillas recolectadas, marisco y peces. No obstante, en esta isla hemos encontrado semillas de trigo, cebada, lentejas y habas de 1.600 años de antigüedad en las cuevas de Belmaco y El Tendal, aproximadamente la misma fecha o un poco más antiguas que en la Cueva de Villaverde, en Fuerteventura.

¿De la vecina cultura bereber procedían esas semillas de cebada y trigo y lentejas encontradas en las excavaciones realizadas en 2019 por la empresa Arenisca?

— Creemos que sí, y el ADN arqueológico encontrado en semillas de cebada recogidas de graneros prehispánicos de Gran Canaria apunta en esa dirección. Hemos comparado la información contenida en estas semillas con cebada moderna procedente de todo el Mediterráneo y los datos sugieren que el lugar de origen más probable de la cebada canaria es Marruecos. Ahora queremos hacer el mismo tipo de estudios con las lentejas para confirmar la hipótesis.

¿Cómo cultivaban los majos? ¿Qué usaban de arado para roturar la tierra? ¿Pensar en gavias hace 1.600 años como sistema de cultivo es un despropósito?

— La verdad es que la información con que contamos es muy limitada, pues se trata del primer estudio y hasta el momento no se dispone con ningún dato al respecto, salvo las semillas de Villaverde. Está todo por hacer; pero estimamos que pronto podremos tener más evidencias, gracias a una nueva campaña de excavaciones que tendrá lugar este verano y al desarrollo de nuevos análisis. En concreto, queremos estudiar los isótopos estables presentes en las semillas para saber si eran regadas o abonadas. No creo que sea descabellado pensar en gavias y otros métodos para retener las escorrentías de las lluvias, algo que ha sido practicado en el norte de África desde hace al menos tres milenios.

¿Qué más secretos atesora la Cueva de Villaverde en lo concerniente a semillas y granos?

— También hemos documentado semillas de plantas silvestres que pudieron ser recolectadas para su consumo. De hecho, son más abundantes que la cebada, el trigo y las lentejas. Entre las semillas identificadas yo destacaría las de cosco, porque se trata de una planta que fue muy usada en Fuerteventura durante los años de crisis. También hemos recuperado frutos y semillas del espino, que en Fuerteventura se conocen como romame, y que se han consumido de forma tradicional hasta la actualidad. Curiosamente, la palabra romame está restringida a esta isla y algunos investigadores apuntan a un origen majo. Todo ello nos está hablando de cierta continuidad entre la población prehispánica y la actual, al menos en lo referido al conocimiento y uso de las plantas.

¿Los majos ya comían higos?

— No hemos encontrado semillas de higo, pero sólo hemos empezado con los análisis, por lo que yo no descartaría que encontremos nuevas plantas cultivadas como las habas y los higos, también presentes en otras islas. Es sólo cuestión de excavar más yacimientos y realizar análisis.

¿Dejó de cultivarse en Fuerteventura en algún momento en beneficio de la pesca, el marisqueo y la ganadería, y por eso los conquistadores normandos escribieron que no existía la agricultura?

— Aún no estamos seguros de la respuesta a esa pregunta tan interesante. Son pocos los casos históricos en el planeta donde se documenta el abandono de la agricultura, ya que es una fuente de alimentos fundamental, de la que aún seguimos dependiendo. Por ello creemos que la agricultura dejó de practicarse debido a una crisis climática o un agotamiento de los suelos y que no fue una decisión voluntaria. La verdad es que se trata de una cuestión apasionante y que demuestra que aún quedan muchas cosas por descubrir en la historia de los majos y de Canarias en general.

¿La fruta pasada, los higos y las porretas son herencia de los majos proveniente de la cercana cultura bereber?

— Es bastante probable, si bien el pasado de las frutas es practicado por muchas culturas del planeta que no están relacionadas. De hecho, las porretas se hacen con los tunos, que es un fruto que se trae de América tras la conquista de las islas.

¿Hay vestigios de algún silo, colectivo o no, en Fuerteventura donde guardarían esos granos?

— Por ahora no se han encontrado evidencias de silos en Fuerteventura, de hecho, sólo se han encontrado en Gran Canaria, pero es bastante probable que para el almacenamiento de los granos utilizaran contenedores realizados con fibras vegetales que se situarían en las casas o cuevas, como la de Villaverde.

¿En la cultura prehispánica de Canarias existe constancia del uso medicinal de plantas?

— Los primeros exploradores europeos llegados a las islas relatan que usaban algunas plantas para curarse, como la tabaiba, cuyo látex o leche era ampliamente usado, así como la resina del drago, que se denominaba sangre de drago. Pero quizás la más importante era el mocán, de cuyos frutos se extraía una especie de licor denominado ‘chacerquem’. En este sentido, hemos encontrado semillas de mocán en yacimiento de todas las islas, salvo Fuerteventura y Lanzarote, lo que confirma que era usado frecuentemente.

¿Qué pervive de la cultura prehispánica en la agricultura de la Fuerteventura actual?

— Pues resulta que la cebada que se cultiva en la isla, o cultivaba hasta hace poco, es la misma que sembraban los majos. Los estudios de ADN que se han realizado indican que hay una continuidad en la cebada desde la etapa aborigen hasta la actualidad, y esto es muy significativo, porque no pasa lo mismo con el trigo y la higuera, o con los animales domésticos, como perros, cabras, ovejas y cerdos, que son sustituidos tras la conquista por variedades más productivas introducidas desde Europa.

Ha recorrido medio mundo analizando semillas antiguas. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido?

— Gran parte de mis investigaciones han estado enfocadas al origen de la agricultura y la dispersión de las plantas cultivadas por el planeta, pero lo que más me ha sorprendido es la importancia que la recolección de plantas silvestres ha tenido en la alimentación humana. Quizás uno de los hallazgos más importantes ha sido el descubrimiento de que el consumo de bellotas y otras plantas recolectadas era la base de la dieta para algunos grupos humanos del Paleolítico, con anterioridad al desarrollo de la agricultura y la vida sedentaria.