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Eiden charla con su nueva auxiliar de enfermería este lunes, camino del aula. Javier Melián / Acfi Press

Eiden tiene una profesional sanitaria que le cuide en el cole

Educación ·

La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias logra la contratación de una auxiliar de enfermería que no se va a separar del niño de 4 años, con diabetes tipo 1, en horario escolar. Hasta ahora, la madre permanecía cada día fuera del CEIP El Tostón, en El Cotillo

Catalina García

El Cotillo

Lunes, 26 de febrero 2024

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Para Laia Rodríguez, madre de Eiden, el niño de cuatro años aquejado de diabetes tipo 1, se acabaron las mañanas sentada en el banco de madera de fuera del CEIP El Tostón, en El Cotillo, en el municipio de La Oliva, pendiente de la evolución de su glucemia, de darle el desayuno, de cualquier anomalía del sensor. La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias contrató a una auxiliar de enfermería con la que, alegre y ajeno a todo, el chiquillo entra charlando este lunes al colegio.

«Sorprendidos» se encuentran los padres de Eiden Rodríguez Rodríguez, alumno de segundo de Educación Infantil que el pasado curso escolar sí contó con el servicio de una profesional sanitaria en el centro. «Aunque sea a estas alturas del curso, por fin una auxiliar le acompañará y nosotros, sobre todo Laia, ganará un poco más de calidad de vida», comenta Harold, el padre.

Laia Rodríguez y su hijo Eiden, antes de entrar al colegio en su primer día con la profesional sanitaria. Javier Melián / Acfi Press

La noticia de la profesional sanitaria les llegó a través de la dirección del CEIP El Tostón, que se lo comunicó a su vez la empresa adjudicataria del servicio de la Consejería de Educación del Canarias. «Ella va a estar monitorizando a Eiden, acompañándole durante las cinco horas que dura el horario lectivo, cuidando de que no se le suba la glucemia y tampoco le baje, si hay algún problema con el sensor. Ella será nuestro enlace dentro», confirma Harold Rodríguez.

Eiden entra en el colegio charlando con la profesional sanitaria sin saber del revuelo. «El asume que está todo bien, entra a clase con sus amiguitos y sigue haciendo su misma rutina. Nosotros intentamos que le afecte lo menos posible».

Laia, contenta de abandonar el banco de madera de la plaza cercana al CEIP El Tostón, describe que esta mañana de lunes se siente «un poco relajada porque hay que tener en cuenta que esta profesional será nuestros ojos y nuestras manos en el centro, pero tampoco podamos desconectar». Simplemente, para no romperle la rutina al niño, «tenemos una persona que se va a ser cargo, aunque no sea una enfermera, que es lo que en realidad necesitan los escolares con diabetes tipo 1».

Eiden, de la mano de su padre, Harold Rodríguez. Javier Melián / Acfi Press

La madre no se va a incorporar a su trabajo por las mañanas. «No me está permitido llevar el móvil arriba en horario laboral. No puedo estar cada hora o cada media hora hablando con la auxiliar. Además, hay cosas que ella no puede hacer, como por ejemplo cambiar catéter, cambiar sensor, si hay isotónicos tampoco saben medirlo. Hay que enseñarla y atender el móvil mientras Eiden está en colegio », Por tanto, concluye, puede «dejar el banco de la plaza, sí, pero siempre atenta».

Al no tener que entrar Laia al centro ante cualquier imprevisto o para darle el desayuno diario, los padres están contentos sobre todo por Eiden. «No es bueno para él que la madre esté continuamente entrando y saliendo. Los niños no se comportan igual con la madre delante».

Las puertas del colegio se cierran, la vida vuelve a la normalidad para la familia de Eiden.

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