Andoni Anseán, psicólogo y presidente de la Fundación Española para la Prevención del Suicidio. / C7

Andoni Anseán: «La conducta suicida no es una enfermedad, es un problema humano»

Cada día, se suicidan diez personas, o lo que es lo mismo una cada dos horas y media. Canarias está por debajo de la media española en mujeres, pero por encima en hombres. En Fuerteventura, cuatro personas lo han intentado en menos de quince días

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

«Apasionado de la vida» reza en el currículum del psicólogo y presidente de la Fundación Española para la Prevención del Suicidio y de la Sociedad Española de Suicidología, Andoni Anseán (Vitoria, 1966) .

- ¿Debemos o no informar los medios de comunicación sobre los suicidios y de qué manera?

- Sin duda. La información en medios de comunicación es una forma de prevención de primer orden. No lo digo yo, sino la Organización Mundial de la Salud, que lleva veinte años repitiéndolo como un mantra. La pregunta no es tanto si informar o no sino cómo. El suicidio es un problema muy complejo y su tratamiento informativo también.

- El suicidio sigue siendo tabú.

- Sin duda también. La sociedad española vive a espaldas del suicidio. Por cuestiones históricas, sociales, culturales, mediáticas, políticas, religiosas, el suicidio es un tema tabú, un problema colectivo e individual a ocultar. Eso explica que en España sean transparentes diez muertes por este motivo al día, casi cuatro mil al año; o que el suicidio sea ya la primera causa absoluta de muerte entre la juventud española (15 a 29 años).

- ¿Para cuándo se considerará como una enfermedad por el sistema sanitario?

- La conducta suicida (ideación, intentos y suicidios) no es una enfermedad, es un problema humano. Un problema sanitario, social, educativo, político, económico y de otras muchas esferas humanas. No es una cuestión solo de salud mental, ni siquiera sanitario, sino que implica e incumbe a todos y todas como agentes de prevención que somos.

- En Fuerteventura, se han registrado cuatro intentos en menos de quince días. ¿Va por épocas o zonas geográficas?

- No sabemos por qué se suicidan las personas, ni por qué se deprimen. Ni tampoco porqué padecen cáncer. Eso no significa que no sepamos como prevenir y abordar la conducta suicida, al igual que lo hacemos con el cáncer. No guarda tanta relación con zonas geográficas o momentos históricos como con situaciones coyunturales o microculturas. Hay regiones que históricamente poseen una mayor tasa de suicidios que otra y guarda más relación con la cultura que con la geografía. Por ejemplo, Asturias posee la mayor tasa de suicidios de España mientras que su vecina Cantabria es la que menos. Por otro lado, es muy difícil conocer los datos de intentos de suicidio. Muchos se producen en la intimidad, por lo que no trascienden en las estadísticas. Otros mucho llegan a los servicios de urgencias camuflados como lesiones o intoxicaciones, por lo que tampoco computan como intentos de suicidio. En Fuerteventura, con más de 120.000 habitantes, seguramente se hayan registrado más de cuatro intentos en un mes.

- Los desahucios han sido la causa de al menos dos suicidios en España durante este verano: uno en Barcelona y otro en Puerto del Rosario. ¿Las estadísticas corroboran que es una de las causas al alza en estas muertes?

- No hay causas únicas en las muertes por suicidio. Estas defunciones son infinitamente más complejas que achacarlas a causas concretas. En Suicidología nos manejamos con factores de riesgo, precipitantes y protectores. Y son muchos, entre los que se encuentran también las quiebras económicas, desempleo, impagos y desahucios. En España no existen investigaciones que concluyan sobre las causas porque, como digo, no hay causas como tal, sino factores que precipitan, facilitan o protegen ante el riesgo suicida. Los desahucios pueden ser un factor de riesgo, pero nunca una causa única.

- ¿Qué papel han jugado la pandemia y el confinamiento domiciliario en estas muertes?

- El efecto de la pandemia como tal no lo sabemos exactamente. Hay que hacer todavía estudios científicos serios para poder acercarnos a esa realidad. Probablemente encontraríamos un agotamiento emocional, un aumento de la incertidumbre, de la desesperanza y de los conflictos intrafamiliares, especialmente entre los más jóvenes, que cada vez acuden más a los servicios de urgencias hospitalarias por ideación e intentos de suicidio. En cuanto al confinamiento como tal, han disminuido los intentos y las muertes por suicidio por la sencilla razón de que no estaba permitido salir de casa, por un lado y, por otro, en el hogar, al estar en compañía, es mucho mas difícil que se produzcan intentos.

- ¿Suspendemos en prevención?

- Como en cualquier otro problema de salud o social, la prevención es básica. Igual que desplegamos políticas de prevención, por ejemplo, en seguridad ciudadana, en seguridad vial o en violencia de género, podríamos desplegar estrategias de prevención de la conducta suicida que, actualmente, no se desarrollan desde el Gobierno de España.

- Se habla mucho de la eutanasia, sobre todo por la nueva Ley, pero poco del suicidio.

- Sí, parece que las dificultades y reticencias por prevenir en las muertes por suicidio no existen cuando se trata de regular las muertes por suicidio asistido. Llevado al extremo, podría decirse que se pone más interés en promover el suicidio que en prevenirlo. Sin entrar en polémicas, desde la Fundación Española para la Prevención del Suicidio reivindicamos que, al menos, desde el Gobierno de España se ponga la milésima parte de interés en la prevención del suicidio que se ha puesto en regular la eutanasia y el suicidio asistido. Llevamos tiempo trabajando en este sentido y seguiremos trabajando en el futuro. Ojalá lo haga también el gobierno central...

- La tasa es de diez suicidios al día en España. ¿Cómo está Canarias en el ránking?

- La tasa de suicidios en mujeres es menor que la media española, pero la de hombres es mayor, lo que repercute en la media global.