Pedro A. Martin Hernández, con sus parras en la finca de Lajares. / Javier Melián / acfi Press

Conatus abre al público sus entrañas vitivinícolas en Lajares

. La bodega de Pedro Antonio Martín Hernández es la única de la isla acogida a la Denominación de Origen Protegida (DOP) Islas Canarias

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

Entre gavias de jable y de malpey, en Lajares, espera la bodega Conatus, que abre sus puertas a visitas guiadas y catas. Pedro Antonio Martín Hernández, propietario de la única marca de vino con Denominación de Origen Protegida (DOP) Islas Canarias, recogió el testigo vitivinícola de su tío Luciano Rodríguez, quien en los años 80 del siglo XX plantó las primeras parras de las cepas que iba encontrando por la isla.

Este empresario majorero de la restauración empezó a ayudar a su tío como afición, pero en los 90 se animó a ir investigando y creciendo hasta que en 2016 decidió comercializar su primer vino, con el objetivo de «crear unos vinos únicos y representativos del paisaje majorero». En esta labor, Pedro (La Oliva, 1965) cuenta con la colaboración de Alberto G. González Plasencia, director técnico de Conatus y enólogo, a quién conoció precisamente en su restaurante de Corralejo.

Aquel primer vino tinto Conatvs, que en 2017 amadrinó Isabel Mijares, primera mujer enóloga de España y miembro de la Real Academia de Gastronomía, en 2019 ganó la Medalla Bacchus de Plata en el 17º Concurso Internacional de Vino y en 2021 obtuvo la Medalla de Oro en el concurso AgroCanarias. En 2017, la bodega majorera lanzó su vino blanco Airam, que en 2021 se hizo con la Medalla de Plata también en AgroCanarias. El año del vino rosado fue 2020 : Conatvs Pink, que obtuvo el oro en el Concurso Mundial de Bruselas 2021.

Actualmente las visitas guiadas y catas se realizan los lunes, martes, jueves, viernes y domingo en dos horarios, a las 12.00 y a las 18.00 horas. También ofertan visitas privadas a las 12.00 y realización de eventos a pedido.

La visita a la bodega de Pedro Antonio Martín consta de un recorrido por los viñedos, donde se explican las variedades de uva plantadas, todas canarias, así como sus características. También se informa a los visitantes acerca de la historia de Conatus, de sus tres vinos y «de los inmensos retos que supone elaborar un vino en una isla como Fuerteventura debido a su clima semidesértico y sequía constante».

Tras pasar por los cultivos, el visitante pasa a la bodega, donde se elabora y embotella el vino. El recorrido guiado acaba en la sala de catas donde se una degustación de tres vinos, acompañados por unas tostadas, aceitunas, aceite de oliva y queso majorero de cabra. La visita dura aproximadamente una hora.

Del medio millar de parras que su tío Luciano plantó y buscó de aquí y allá por todos los rincones de Fuerteventura, Martín Hernández tiene ahora más 5.000 parras de las parras de diversas variedades y subiendo cada temporada en cepas sobre un terreno de unos 12.000 metros cuadrados que se llama Coto del Medio, en medio de malpey de Lanares, en el municipio de La oliva. Y un detalle más que la visita guiada desvela: Conatus significa esfuerzo en latín.