El taro, situado en las afueras de Tuineje casco, ya no tenía techo desde hace decenios. / Javier Melián / Acfi Press

«Otro chubasco más y se nos cae el taro de Teguerey»

Las lluvias del ciclón Hermine derrumbaron una de las paredes de este singular elemento de la arquitectura tradicional del municipio de Tuineje. Manolín Rodríguez lleva años avisando de su deterioro. El taro está «completamente rendido»

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

«Otro chubasco más y se nos cae el taro de Teguerey» lamenta Manolín Rodríguez, que saca a la luz que las lluvias del ciclón Hermine aceleraron el deterioro galopante de este elemento patrimonial, provocando el derrumbe de una de sus paredes, la de la parte sur.

Sin techo desde hace decenios, sin nada que sujete las paredes, las inclemencias del tiempo se ceban en este taro situado en Tuineje que, según fuentes orales, data de principios del siglo XVIII y perteneció a los propietarios de la Casa de los Coroneles. Con los siglos, cambió de dueños y de uso, y en la década de los 60 del siglo XX sólo funcionaba como almacén de grano y el pozo cercano estaba seco.

Manolín Rodríguez Perdomo (Tuineje, 1951) lo lleva avisando años. En mayo de 2021, volvió a hacerlo: « no aguanta ni un invierno más y con una simple obra urgente de mantenimiento de las paredes es suficiente para evitar que se desmorone».

En mayo del año pasado, Manolín Rodríguez Perdomo posaba al lado del taro, aún intactas con las paredes en pie, a duras penas, pero en pie. / Javier melián / acfi press

«Este taro es único en Fuerteventura y en Canarias sólo hay otro más», no se cansa Manolín de repetir. Su excepcionalidad radica en su tamaño, casi 100 metros cuadrados de capacidad, y por contener un pozo en su interior, ahora entullido, y una noria de la que sólo queda huella del eje.

Los taros son parte de la arquitectura tradicional agrícola y se caracterizan por la planta circular. Su función era de almacén de grano, quesos o aperos de labranza.

El taro de Teguerey, desde el tanque y la tajea que llevaba el agua del pozo. / Javier Melián / Acfi Press

Piedra de Teguerey, barro y mortero son los únicos materiales de una obra urgente que no llevaría ni quince días y que frenaría su deterioro, «ah y voluntad». «Hagan algo, que no se nos caiga el taro». Y mira para el Cabildo de Fuerteventura y el Ayuntamiento de Tuineje, cuyos políticos aseguran que llevan veinte años intentando comprarlo.

El taro está completamente rendido, resume Rodríguez Perdomo. «Ahora cayó la pared sur, la próxima será la norte y ya terminará de caer. No hace falta ni una gran lluvia, con un simple chubasco será suficiente».